ANP Bacalar, congelada hasta después de las elecciones

ANP Bacalar, congelada hasta después de las elecciones

Los gobiernos Federal y Estatal creen que no están dadas las condiciones para culminar el proceso antes de la elección de 2018

El tema se ha politizado y abriría un nuevo frente en el Estado

Los ejidatarios, muchos de ellos politizados, critican la actuación de Conanp y SEMA

Una geografía donde se mezclan la codicia y la lucha ambiental

 

 

Hugo Martoccia

 

La multiplicación de intereses diversos podría terminar en un conflicto de magnitud insospechada en Bacalar.

Ante esa posibilidad, tanto el Gobierno Estatal como el Federal han tomado la decisión de estirar las pláticas con distintos sectores sobre la posibilidad de la creación de un Área Natural Protegida (ANP) en los alrededores de la Laguna de Bacalar, hasta que pase el proceso electoral concurrente de 2018.

A ninguno de los dos gobiernos le conviene un problema allí. Pero menos que nadie al Gobierno Estatal, que ha notado que diversos intereses políticos se han metido en el tema para abrirle un nuevo frente interno.

Sin embargo, hay una mala noticia para los ejidatarios, la idea principal de la autoridad es continuar con el proyecto y crear allí una Reserva de la Biosfera, que es el estatus más restrictivo para el desarrollo, y el de mayor grado de conservación ambiental.

Todo sucederá después de las elecciones de 2018, aseguran

 

 

EL INICIO DE CONFLICTO

 

La gran queja de los ejidatarios tiene que ver con que una ANP frenaría todo el desarrollo turístico de la zona. Consideran que allí está el futuro económico del sur del Estado. Por supuesto, para que ese futuro se haga realidad, quieren que exista la menor cantidad de condicionantes posibles.

Las autoridades, por su parte, saben que eso es inviable. El sistema lagunar no soportará el crecimiento desordenado que se ha dado hasta hoy. Sin orden urbano y sin servicios básicos, la zona colapsará en pocos años.

El tema merece un debate muy amplio y realista, y en esos puntos están de acuerdo casi todos. Pero las propias autoridades facilitaron la postura radical de un grupo de ejidatarios cuando comenzaron a hacer cosas buenas que parecían malas.

 

ALIANZAS INCÓMODAS

 

El Ejido La Península fue uno de los primeros en revelarse, y lo hizo con argumentos de peso. Criticó todo el proceso, por la forma en que se condujo. En un documento oficial, expresaron:

“En ningún momento se han realizado visitas y recorridos de campo, muestreos y otras actividades de investigación en el área de estudio, que describan las características sociales, económica, físicas, biológicas, y el grado de conservación actual en el área que comprende a nuestro ejido”.

 

En ese punto, una de sus principales críticas fue contra la decisión de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) de contratar a la asociación civil Amigos de Sian Kaan para realizar los estudios técnicos.

Dijeron los ejidatarios:

 

“Dada la premura de estos trabajos, desconocemos la capacidad técnica, organizativa, operativa, y económica de Amigos de Sian Kaan AC como despacho consultor contratado por la Conanp para realizar un estudio serio y con las características que establece el marco legal y normativo”.

 

La Conanp, por supuesto, no supo cómo responder. Su idea original era que Amigos de Sian Kaan (asociación donde figuran varios de los empresarios de mayor peso del estado) se reuniera con los ejidatarios para explicarles las bondades de una Reserva de la Biosfera.

A los ejidatarios no les interesó el proyecto ni la forma en que se estaban haciendo las cosas, e hicieron lo que tenían que hacer. El 26 de agosto votaron, en asamblea, que ellos querían quedar afuera de la ANP.

Otros ejidos también criticaron los procedimientos. Por ejemplo, dijeron que se les hicieron invitaciones informales a reuniones, y que luego esas invitaciones las hicieron pasar por acuerdos de fondo. “Nos quisieron engañar”, dijeron.

 

LA PRESIÓN DEL GOBIERNO FEDERAL

 

La realidad es que este tema supera el interés del estado, y va más allá de un punto de acuerdo que el Partido Verde presentó en el Congreso de la Unión para la creación de la ANP.

El Gobierno se sumó al trabajo de la ANP de Bacalar por un pedido directo de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), según reconocen las propias autoridades. Desde el inicio de la administración estatal la Semarnat ha presionado para que el proyecto avance.

Hay una prioridad para construir un ANP allí, y debe hacerse antes de que concluya la actual administración federal. El propio titular de la Secretaria de Medio Ambiente de estado (SEMA) Alfredo Arellano, lo dijo en una reunión entre autoridades y grupos ecologistas: si la declaratoria no se hace ante de que termine la actual administración federal, difícilmente se logre algo.

Pero uno de los problemas es que la verdadera intención es decretar una Reserva de la
Biosfera, lo cual es muy resistido por los ejidatarios.

El artículo 48 de la Ley General de Equilibrio Ecológico dice:

 

“En las zonas núcleos de las Reservas de la Biosfera sólo podrá autorizarse la ejecución de actividades de preservación de los ecosistemas y sus elementos, y educación ambiental, mientras se prohibirá la realización de aprovechamientos que alteren los ecosistemas”.

Para que se entienda. Por ejemplo, ese estatus ambiental impide la creación de un nuevo centro de población.

 

Otros grupos impulsan la creación de un Área Protegida de Flora y Fauna, que es un poco menos restrictiva con el desarrollo.

Hasta hoy, sin embargo, los ejidatarios no quieren una ni otra.

 

LA SITUACIÓN ACTUAL

 

El proyecto de ANP se ubica en los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco; la superficie del polígono propuesto es de 219.818 hectáreas. Pero podría ser más, si se suman zonas como el Santuario del Manatí, por ejemplo.

La propuesta del Polígono del área protegida abarca el sistema lagunar Bacalar, las planicies de inundación, la bahía de Chetumal y una parte del Río Hondo, así como una superficie parcial de los ejidos de Bacalar, Aron Merino, Buena Vista, La península, Chetumal, Laguna Guerrero, Calderitas, Santa Elena, Juan Sarabia, Pedro Antonio de los Santos, y Chacchoben, entre otros.

Actualmente, en Bacalar está en marcha la elaboración del Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL). Hay un acuerdo amplio para la creación de ese instrumento, el cual será suficiente, dicen los ejidatarios, para cuidar el entorno natural en una dinámica de crecimiento urbano.

Las autoridades, sin embargo, continúan con el Estudio Previo Justificativo para la Declaratoria de la Reserva de la Biósfera, porque quieren lograr que sos dos instrumentos (POEL y Reserva) esté armonizados en sus políticas de uso del suelo.

Pero el final de esta historia es incierto, más allá del interés de las autoridades por esperar que pasen las elecciones.

En un momento, vieron venir el problema y acordaron iniciar un plan de comunicación que explicará de qué se trata. Sin embargo, llegaron tarde. Cuando quisieron reaccionar, los ejidatarios habían logrado el apoyo de todos los diputados federales, las cámaras empresariales y hasta partidos políticos.

Hoy, el grupo en contra de la ANP es muy grande y está fortalecido. En el medio, queda el destino económico y ambiental de una de las última joyas de la belleza natural de Quintana Roo.

 

 

Addenda

Anuncia SEMA que el proyecto está detenido.

 

Aquí la información:

Proyecto de ANP de Bacalar está detenido: confirma Arellano Guillermo