Borge: entre el show mediático y la advertencia para la política

Borge: entre el show mediático y la advertencia para la política
Hugo Martoccia (fotografías CARLOSLORET.COM)
La última información que se publicó en un medio nacional sobre el ex gobernador Roberto Borge, da cuenta de todo lo que se puede comprar con lo que vale su reloj de 5 millones de pesos.
Según publicó el periodista Carlos Loret de Mola en El Universal, se trata de un reloj Richard Mille, de carbón y oro rosado, que se muestra en la fotografía que acompaña el texto.
Con ese dinero se puede viajar 1369 años en en metro de la Ciudad de México, ver 76 mil películas en el cine, o ir al mundial con 21 amigos.
Antes, se había hablado de sus zapatos Ferragamo de más de 11 mil pesos, o su pantalón Hugo Boss, con lo que salió de la cárcel de Panamá.
La prensa quintanarroense mostró días atrás todo el recorrido de Borge desde Panamá hasta México.
Se mostraron camionetas oscuras; a Borge desde lejos; a Borge de más cerca; algún gesto que dejó señales interesante (su última mirada al subir al avión; imperdible) pero todos los “datos duros” de la extradición debieron tomarse de medios nacionales.
De todo lo que se publicó los últimos días, lo más trascendente fueron los datos frívolos. Eso no es condenable, sin embargo. Y no deja de ser periodismo.
Quizá tenga que ver con la forma de ser del ex gobernador, con datos que nos muestran una imagen total de esa figura polémica. Y, por supuesto, tiene mucho que ver con lo que vende en los medios. La dictadura del rating, se sabe, no se lleva bien con la investigación y el análisis.
Borge fue amigo de la frivolidad. Su caída comenzó (lo que se vislumbraba al menos como su caída) al inicio de su administración, justamente por un hecho frívolo, pero de enorme gravedad para la administración.
En medio de los mayores incendios forestales de la historia del estado, se fue a ver la final de la Champions League a Londres. Llevaba unas pocas semanas de Gobierno.
Unos pocos periodistas vieron que ese hecho era grave. Por supuesto, esos periodistas se ganaron su enemistad, y de ahí en adelante sufrieron persecuciones de todo tipo.
Luego de eso, la mayoría del periodismo y la política guardó cinco años de conveniente silencio, primero, y luego franca sumisión a los intereses y las órdenes del “Boss”, o “ El Uno”, como lo llamaban.
Los relojes ni los zapatos importaban en ese momento. Mucho menos la destrucción sistemática de la estructura administrativa del Estado, o el desfalco brutal de las arcas públicas.
Los datos que han salido en las últimas horas son interesantes. El costo del reloj de Borge casi iguala a su salario de seis años. Ese dato dice mucho de su administración y de cuál era su objetivo.
Pero las consecuencias del borgismo son muchas y terribles. Su reloj o sus zapatos son apenas una anécdota que, al menos en Quintana Roo, no nos puede distraer de lo importante.
Borge será noticia nacional un tiempo, y luego desaparecerá de las primeras planas. En Quintana Roo, los efectos del borgismo apenas los estamos viendo en su totalidad.
El “borgismo residual” existe, está allí, latente, en el periodismo y en la política. En actores que están vigentes, y que quieren estarlo mucho más en las elecciones de este año.
La alianza PRI PVEM tiene mucho de eso. MORENA, increíblemente, ha adoptado ese rostro. La alianza PAN PRD tampoco puede tirar la primera piedra; el silencio también fue complicidad. El Gobierno no ha podido explicar porqué ha adoptado o tolerado a muchos de esos nombres que hasta hace poco eran infames.
Ese es el riesgo real; y los relojes y los zapatos del “ángel caído” del Sistema, pueden ser, a veces, la más conveniente de las pantallas para esconder la verdadera amenaza.