CJ, ante un año bisagra

CJ, ante un año bisagra

Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

El fin de 2017 marca quizá también el fin de una época particular en el Gobierno de Carlos Joaquín. Para el gobernador, las cargas que dejó el pasado reciente se hacen cada vez más difusas, más difíciles de proponer como justificación o excusa de nada. Lo sabe, y poco a poco su discurso lo refleja.
Se trata, al fin, de una situación nada extraordinaria. Nunca el tiempo político de un gobernante puede estar marcado constantemente por el pasado. Eso conspiraría contra la propia trascendencia y personalidad de su proyecto.
La complicación surge cuando el mandatario estatal debe asumir ese nuevo reto cualitativo, con otro cuantitativo: el de las elecciones inminentes. En junio 2016, Carlos Joaquin logró el 45 por ciento de los votos en el estado. Dos años más tarde va a tener que refrendar ese triunfo. Y no será nada fácil.
Podrá decirse que las condiciones no son las mismas, que es ésta una elección federal concurrente con una local de Ayuntamientos, y que no toca directamente al gobernador. Pero un gobernador debe ganar las elecciones en su estado; esa es también una máxima del poder político.
Será muy difícil explicar los resultados electorales del próximo año sin tomarlos como un éxito o un fracaso de Carlos Joaquin. ¿Cómo tomar, por ejemplo, una nueva victoria del PVEM en Cancún, o una hipotética derrota de la alianza PAN-PRD en Cozumel? ¿Cómo analizar el escenario exactamente opuesto?
Solo a manera de ejemplo hay que imaginarse ambas combinaciones de resultados, y los análisis políticos que se generarían a su alrededor, para entender cuán involucrada estará la imagen del gobernador en un triunfo o una derrota electoral.

 

CARLOS, JEFE DE CAMPAÑA

 

Consciente de ello, Carlos Joaquin ha asumido, de hecho, la jefatura electoral de la alianza oficialista. Todas las candidaturas pasan por sus manos, y será quien le de el visto bueno a esos nombres. La tradición política mexicana hace que éstas cosas no puedan decirse en público, pero se trata de algo normal. No se puede concebir una jefatura política desde la ausencia.
En este punto hay que hacer una salvedad. Si bien es cierto que el gobernador se juega parte de su imagen en la elección, hay que entender que hay dos componentes muy diferentes en ese escenario electoral.
Se trata de dos elecciones con impactos diferentes, e incluso hasta la elección federal se divide a sí misma en dos. En 2006 y 2012 Andrés Manuel López Obrador ganó en Quintana Roo con el 38 y el 42 por ciento de los votos, respectivamente, como candidato a presidente. Hoy, ninguna encuesta le da menos del 50 por ciento. Para todos, esa es una elección aparte, y allí hay muy poco para hacer.
La situación cambia cuando se vuelve una pelea de candidatos locales a puestos federales. Tanto la alianza PRD-PAN-MC como la del PRI-PVEM-PANAL hablan de una elección de tercios en las candidaturas al Senado y a las 4 diputaciones federales.
En MORENA (que está aliado con el PT y el PES) dicen que el arrastre de AMLO será de tal magnitud que las otras alianzas pelearán, lejos, el segundo puesto.
Y luego, la situación es aún más específica en la elección local para Ayuntamientos. El oficialismo debe refrendar sus triunfos en Solidaridad, Cozumel, y Othón P. Blanco. Se trata de elecciones naturalmente complicadas, pero no hay, hasta ahora, focos rojos prendidos.

 

EL FACTOR MORENA

 

La inclusión del PES a la coalición de MORENA y el PT generó una fuerte batalla por las candidaturas, y, por el impacto propio del partido de AMLO en el estado, cambia la situación para todos los demás.
El ex alcalde Gregorio Sánchez quiere ser candidato a alcalde en Cancún. En MORENA ya le advirtieron cómo son las cosas: si Mara Lezama acepta ser candidata, nadie se lo puede quitar. La avala el apoyo de AMLO y las encuestas.
Pero Greg también tiene sus propias encuestas, y está bastante bien posicionado. El ex alcalde dice entonces que de no ir por la alcaldía, le corresponde el primer lugar en la candidatura al Senado. El que pierde allí es el delegado de MORENA, José Luis Pech Varguez.
Hasta hoy, la virtual fórmula de MORENA era encabezada por Marybel Villegas, y en segundo lugar el delegado. Si va Greg, él se quedaría con la primera fórmula, porque en las encuestas mide mejor que todos los demás.
Un dato. Si bien en MORENA se definió que la primera fórmula al Senado era para una mujer, ese acuerdo queda invalidado si en coalición se decide otra cosa. Así es para todos los partidos.
Las encuestas de MORENA dicen que una candidatura de AMLO, Mara Lezama en Cancún, y Greg al Senado, es imbatible. Y, sin duda, sería una muy mala noticia para todos los demás partidos. Pero ese acuerdo aún está lejos de cerrarse.

 

OBJETIVO 2019 Y LOS NOMBRES

 

Las elecciones son, al fin y al cabo, una cuestión de nombres propios. Y allí es donde toma o no color lo que los partidos deciden.
En ese contexto llama la atención la situación de la alianza PAN-PRD-MC. La orden del gobernador Carlos Joaquin de que el objetivo prioritario es Cancún no ha cambiado, pero la contundencia de los hechos va por otro camino.
La alianza ha propuesto al diputado Emiliano Ramos como un probable candidato en Benito Juárez. Ninguna encuesta le da la posibilidad de pelear con éxito la presidencia municipal. Sin embargo, en la alianza aseguran que la lucha electoral entre las otras dos coaliciones, lideradas por MORENA y PVEM, ha dividido la sociedad, pero han olvidado la clase media. En ese esquivo mercado buscarán los votos que los hagan competitivos.
Si esa apuesta no sale, y MORENA no coloca candidatos fuertes, el alcalde Remberto Estrada podría alcanzar la reelección sin demasiados inconvenientes. Y si Remberto se reelige, tendrá incidencia directa en la elección de 2019, cuando se elegirá al nuevo Congreso estatal.
Ahí es donde el problema se vuelve más grave para el Gobierno del estado. La elección de 2018 será importante para el capital político de Carlos Joaquin. Pero la de 2019 impactará directamente sobre la gobernabilidad de su administración.
El partido que gobierne Cancún, tendrá incidencia directa en 8 distritos electorales locales para las elecciones de 2019. Se trata de un poder suficiente para cambiar la mayoría legislativa, y convertirse en un enorme dolor de cabeza para el gobernador.
Si se toman en consideración todos esos datos, queda claro porqué lo que pase en los próximos meses, y específicamente en la elección del primer domingo de julio de 2018, podría marcar a fuego el sexenio de Carlos Joaquin.