El joaquinismo se rearma, y va por todo el 1 de julio

El joaquinismo se rearma, y va por todo el 1 de julio
Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

No muchas semanas atrás, el oficialismo en el estado era un mar de dudas. Se veía con preocupación, y hasta temor, el avance de las otras coaliciones electorales. Los traspiés propios, como el caso de la fallida candidatura de Juan Vergara, generaron un cierto desánimo. Pero en pocos días todo parece haberse encaminado de un modo diferente.
No sería arriesgado decir que Carlos Joaquín tiene en sus manos consolidar su triunfo de 2016, e inaugurar una nueva etapa del joaquinismo en Quintana Roo. El proyecto del gobernador deberá definir este 1 de julio si ha alcanzado, o no, su madurez. Las señales de los últimos días han dejado buenas expectativas puertas adentros de ese grupo de poder.
Varios factores confluyeron para que las cosas sean distintas, pero lo primero que el gobernador se sacó de encima fue ese gran problema que significaba Cancún. La decisión de Remberto Estrada de no ir por la reelección implica que la mano del gobernador moverá ese tablero electoral casi a voluntad.
Más allá de lo que algunas encuestas decían (los porcentajes de votación a Remberto eran bajos) había una preocupación real por la candidatura del alcalde. Según los cálculos del Gobierno, casi 70 mil despensas se reparten por mes desde el Palacio Municipal de Cancún. No es fácil desarticular una estructura semejante, y mucho menos la relación de ésta con los votos.
El problema de Cancún para Carlos Joaquín, debe explicarse, no tenía que ver con la elección de julio de este año, sino con la de 2019, cuando se renovará el Congreso. En Cancún hay 8 distritos electorales locales, que pueden significar la diferencia entre una mayoría o una minoría legislativa.
No existen muchos casos en el México actual en los cuales un gobernador con minoría legislativa haya tenido un buen final. El problema mayor, entonces, no era la difícil convivencia con Remberto, sino ese futuro escenario electoral y político incierto.

 

LA JOYA DE LA CORONA

 

La autoexclusión de Remberto de la elección deja el panorama de Cancún en manos de Carlos Joaquín. Puede apoyar la candidatura que el PRD decida, ya sea José Luis Toledo Medina (Chanito) Emiliano Ramos, u otra persona. Y también puede apoyar a la candidata de AMLO, Mara Lezama.
Un dato puede explicar lo cómoda que se ha vuelto esa elección para Carlos Joaquín; puede apoyar, incluso, esas dos candidaturas a la vez sin problemas. Así de simple se ha vuelto todo. Un dato más: no estaría incómodo si el candidato del Verde fuera el diputado local José de la Peña.
Todas esas opciones han disparado más de una duda dentro de la alianza oficialista. ¿Qué sentido tiene ahora para Carlos apoyar la candidatura de Chanito, por ejemplo? ¿Por qué no permitir que gane Mara Lezama para congraciarse con AMLO?
Chanito hace oídos sordos a esos rumores. Sólo quiere una cosa: que el gobernador no lo vete. Considera que si le toca ser el candidato de su alianza, más allá de que el mandatario estatal pueda dividir su apoyo, sus chances de triunfo son muy amplias.
El trasfondo de esta discusión tiene que ver con una certeza en el equipo joaquinista. En el entorno más íntimo del gobernador algo ha mutado: hace seis meses atrás, creían que AMLO iba por su tercera derrota; ahora creen que el tabasqueño será el próximo presidente de México.

 

LAS JOYAS DEL FUTURO Y DEL PASADO

 

En los otros municipios donde la situación se había complicado, las cosas también han tomado un rumbo propicio.
Desde hace varias semanas se ha difundido una orden desde lo más alto del poder que dice que Solidaridad es una prioridad absoluta del gobernador. Su entorno está negociando con todos los heridos de MORENA para que trabajen en su causa.
El acuerdo es fácil: nadie quiere que Laura Beristain gane la elección. La propia Cristina Torres ha fatigado teléfonos hablando con empresarios y líderes sociales para hacerles comprender los importante que es para ella y para el gobernador que le den su apoyo. A buen entendedor, pocas palabras.
Cozumel es un caso especial. Perla Tun siempre fue un problema para el gobernador. La alcaldesa es irreverente, y le ha hecho al propio Carlos Joaquín desplantes indignos de la investidura de ambos. Eso piensan en el Gobierno estatal. Pero ni siquiera ese es el peor problema.
Lo que más molesta es que no se puede gobernar con ella. “No se deja ayudar”, es la frase que más se escucha en el entorno del mandatario estatal, “el municipio no es una República independiente. Hay que entender lo que significa la autonomía”. Perla, según ellos, no lo entiende.
Carlos Joaquín encontró una solución en su propia familia. Pedro Joaquín Delbouis avanza como un candidato unificador. Cada desplante de Perla a la política, le crea nuevos enemigos, y suma un amigo a la lista de su contrincante.
Tulum, que es la gran apuesta económica del futuro de Quintana Roo, es otra prioridad de Carlos Joaquín. Más allá del nombre de quien sea el candidato oficialista, el candidato de Carlos en Tulum siempre será Marciano Dzul, dicen en su entorno.
Ambos vieron y pensaron juntos, en aquellos años en que el gobernador era alcalde de Solidaridad, el nacimiento del municipio de Tulum. Han sido aliados y socios estratégicos más de una vez.
Marciano ejerce, en el municipio, un cacicazgo de otros tiempos, que al gobernador no le incomoda, al menos por el momento. El mandatario ha demostrado un interés particular, por ejemplo, por el destino del Programa de Desarrollo Urbano de ese municipio. Ese grado de conocimiento y compromiso demuestra que el municipio es primordial para él.
EL RESTO Y LOS RIESGOS

 

Las otras cuentas electorales que hacen en el oficialismo son similares. Creen que ganan en el sur, y no tiene mayor problema con los hipotéticos triunfos de Laura Fernandez, en Puerto Morelos, y Juan Carrillo, en Isla Mujeres.
El caso de Puerto Morelos es muy particular. Casi no hay una sola voz en el oficialismo que debata a favor de la candidata de la alianza, Ludivina Menchaca. “No es alguien en quien se pueda confiar”, resumió uno de los hombres más fuertes de la alianza oficialista.
El próximo 1 de julio Carlos Joaquín podría convertirse en el gran ganador de la elección, aún ante una eventual victoria de Andrés Manuel López Obrador. Esa posibilidad, sin embargo, incluye dos versiones diferentes.
Si se trata de la consolidación de un proyecto político, sería una buena noticia para el estado. El Gobierno de Carlos Joaquín requiere de mucha fortaleza para enfrentar los retos inéditos del Quintana Roo actual.
Si se tratara del nuevo tiempo de un viejo grupo de poder, habrá que estar más atentos. La concentración de poder produce desequilibrios que afectan todo, desde la política hasta la economía. En Quintana Roo aún sufrimos los efectos de una desmesura con esas características.