La oposición mira el 2022 ¿y el Gobierno?

La oposición mira el 2022 ¿y el Gobierno?
Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

La discusión político electoral de estos días no agota su murmullo en las elecciones inminentes. Hay un objetivo de largo plazo que nadie pierde de vista. La oposición en el Estado parece haberlo entendido más rápido que el oficialismo. Lo que está en juego en la elección de julio, es el inicio de la sucesión gubernamental de 2022.
Solo hay que mirar los nombres de los posibles candidatos y la voluntad con la que se pelea un lugar en las boletas, para entender todo lo que está en juego.
En ese contexto, la oposición parece haber puesto sobre la mesa de juego muchas más cartas que el oficialismo. Remberto Estrada, Gregorio Sánchez, José Luis Toledo Medina (Chanito),Mara Lezama, y hasta Pedro Joaquin Delbouis, por dar algunos nombres, están anotados en esa carrera.
En el caso del oficialismo, la lista es más magra. Apenas la posible reelección de sus alcaldes, o una, al día de hoy, muy improbable victoria en la elección al Senado, le darían algunos nombres para la sucesión.
Es de destacar, en este punto, el dato de que el Gabinete de Carlos Joaquin no parece haber generado, hasta el momento, candidatos viables. Los funcionarios que renunciaron recientemente para ir a la elección, parecen estar más bien entregados a un batalla solitaria que a un proyecto conjunto.

 

MORENA, EL GRAN FANTASMA

 

El partido de Andrés Manuel López Obrador, justamente por el potencial efecto del tabasqueño, es la amenaza más importante para los oficialismos diversos en el Estado y en municipios, y la gran incógnita hacia 2022.
No es gratuito el furor de operación política que ha realizado en las últimas semanas Gregorio Sánchez. El ex alcalde ha aprovechado como ninguno la posibilidad de la alianza con MORENA.
Por estas horas, ya casi ha desplazado a Marybel Villegas de la candidatura al Senado, y su partido, el PES, se quedaría con ambas fórmulas. Tiene tanta confianza en su poderío electoral (y el potencial abrumador que significa AMLO en Quintana Roo) que Greg entiende que el día 2 de julio será nuevamente candidato a gobernador del estado.
El ex alcalde es un político difícil, capaz de pactar con dios y con el diablo en la misma semana (en MORENA no son pocos los que aún dudan de su compromiso con el proyecto) pero siempre se ha mantenido en las encuestas, y tiene una capacidad política y de negociación que dejó casi inmóviles a sus aliados.
En rigor a la verdad, a Greg se lo puede culpar de haber hecho acuerdos electorales casi inconfesables con el PRI, pero siempre tuvo claro que nunca podía dejar de ser un factor de poder político. Hasta sus enemigos más acérrimos le reconocen la constancia para mantener una estructura electoral y una presencia en las calles.
MORENA presenta también otros prospectos que serían sus potenciales rivales internos. Los hipotéticos triunfos electorales de Mara Lezama, en Cancún, y José Luis Toledo Medina en Playa del Carmen (lo mismo si va por la alianza PAN-PRD en Cancún) los convertiría también en candidatos para el 2022.
De hecho, cualquiera fuera el candidato de la alianza en Solidaridad, tendría un lugar en esa lista.

 

PRI-PVEM, DOS OPCIONES

 

La alianza tricolor-verde ecologista tiene un abanico de nombres mucho más estrecho, pero muy definido. Se trata, parece, de una estrategia para apuntalar el nombre del alcalde de Cancún, Remberto Estrada, como única opción a la candidatura en 2022.
Esa opción, sin embargo, presupone un destino electoral triunfador del alcalde. Debería alcanzar su reelección o ganar la elección a Senadores. Ninguna es una opción fácil, pero lo claro es que si logra alguna de ellas, Remberto será un candidato natural a la gubernatura.
Hay un dato que fortalece aún más esa posibilidad. Si Remberto fuese reelecto en Cancún, tendría en sus manos la elección para diputados de 2019. Su municipio concentra más de la mitad de los distritos del estado, y podría darse el caso de que se convirtiera en la primera fuerza del Congreso. Sería una potencial pesadilla de gobernabilidad para Carlos Joaquín.
Un dato no menor: el Verde Ecologista tiene en Cancún y Quintana Roo su mayor proyecto electoral y político de todo México. Esa es la dimensión de la batalla que piensa dar.
En el caso del PRI, el viejo partido de Estado está herido en Quintana Roo. Si bien son sus propios cuadros los que nutren a los otros partidos, lo cierto es que el tricolor no pasa por su mejor momento como organismo político.
En ese contexto, el nombre de Pedro Joaquín Delbouis como candidato en Cozumel pareció reflotar la esperanza de todos. Por peso histórico y familiar, no hay duda de que un eventual triunfo de ese candidato, lo pondrá en la línea de sucesión.
El otro nombre que debe mencionarse es el de Laura Fernández. La alcaldesa de Puerto Morelos va por su reelección, y, si lo logra, no va a bajar la guardia. Sabe que depende de otros factores, pero podría buscar una candidatura a diputación federal en 2021, para subirse definitivamente a la batalla electoral, o continuar construyendo un proyecto de mediano plazo.
Habrá que ver que otras candidaturas propone esta alianza, para saber si alguien se puede sumar a esta lista breve.

 

EL OFICIALISMO NO DA SEÑALES

 

La alianza de Gobierno es el espacio político donde, extrañamente, las opciones son menos claras.
Normalmente, los gabinetes gubernamentales son verdaderas fábricas de candidatos. Eso no ha sucedido en la actual administración. Sus prospectos de candidatos surgen de funcionarios recientemente renunciados, pero hay cada vez más dudas de que alguno de ellos sea realmente candidato de Carlos Joaquín.
Jorge Portilla, Miguel Ramón Martín Azueta, Julián Ricalde o Juan Vergara, deberían ser los candidatos del mandatario estatal. Pero nadie ha oído una palabra oficial al respecto. Otro dato: las encuestas no le vaticinan, a ninguno, una tarde tranquila el 1 de julio. Si alguno de ellos ganara, sin embargo, tendría razones para sumarse a la lista de 2022.
La otra vertiente de los candidatos posibles son los alcaldes. Una eventual reelección de Cristina Torres en Solidaridad, o Luis Torres en Othón P. Blanco (ya sea reelecto como alcalde, o como candidato a diputado federal) los pondría de inmediato en la línea de sucesión.
El dato a tomar en cuenta en este caso, es que en los oficialismos siempre el peso mayor lo tiene la palabra del gobernador. El mérito electoral es un factor, pero no es el único determinante.
¿Y Perla Tun? Como siempre, para bien y para mal, todo lo que sucede alrededor de la alcaldesa de Cozumel es un torbellino político.
En la clase política local se da por sentado que va a perder su reelección ante Pedro Joaquín, que es el candidato de todos, oficialistas y opositores. Pero…¿y si ganara?
En ese caso, el impacto político sería tan importante, que merecería mucho más que unas pocas líneas para intentar adivinar sus consecuencias.