Laura va por la reelección

Laura va por la reelección
Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

Pocas semanas atrás, en una reunión privada, la Presidente municipal de Puerto Morelos, Laura Fernández, dijo ante un grupo de personas de su confianza que estaba decidida a buscar su reelección.
La alcaldesa explicó sus razones, y también puso algunas condiciones en la mesa.
Las razones tienen varios aspectos diferentes. Laura Fernández les dijo a sus oyentes que disfruta del ejercicio de la administración pública desde un puesto ejecutivo. Cree que esa es la única forma de dejar su huella en la comunidad.
“Es un municipio joven, nuevo, todo está por hacerse”, explicó. La entusiasma ese reto, dijo. Cree que dos años, lo que tiene su actual mandato, son insuficientes para cumplir con su aspiración.
Hay también razones meramente electorales. La alcaldesa cree que no hay condiciones para ir en busca de un puesto de elección federal. Supone una reñida elección de tercios entre el PRI-PVEM, PRD-PAN-joaquinismo, y MORENA.
En ese escenario, la lucha interna de la alianza que ella conforma , por las candidaturas al Senado y las diputaciones federales, será muy dura. No hay nada para ganar allí, asegura.
No espera ninguna sorpresa en la elección presidencial en Quintana Roo: aquí va a ganar Andrés Manuel López Obrador, lo que podría, incluso, arrastrar muchos votos a sus candidatos federales.

 

LOS NÚMEROS DE PUERTO MORELOS

 

El análisis electoral de su municipio, debe decirse, es complejo. En la elección de 2016 la alcaldesa logró el 35.9% de los votos, contra el 30.1% de la alianza PAN-PRD.
Haciendo números estrictos, si a esa última coalición se le suman los votos del Movimiento Ciudadano, que hoy conforma ese frente electoral, llegaría a un 38%. Por otro lado, quedarían MORENA y el PT, que juntos alcanzaron el 16.5 % de los votos.
A ese escenario hay que hacerle algunas adecuaciones de la realidad de 2018. La alianza en el poder en el estado no tiene al arrastre que significó Carlos Joaquin, lo cual le restaría algunos puntos. Mientras MORENA llega con el arrastre temible de AMLO, que le sumaría votos.
Con esos dos elementos, habría, a priori, también una elección de tercios en el municipio. Su oposición no ha mostrado aún sus cartas electorales, pero no aparece en el horizonte ningún nombre que pueda cambiar por sí mismo esa correlación.

 

ENCUESTAS

 

En ese punto del análisis aparece la parte de las condicionantes que puso la alcaldesa: hablar mucho con la gente y mirar encuestas, les dijo a sus oyentes. Hay que saber qué piensan los ciudadanos.
“Hablamos con la gente todos los días, y escuchamos sus problemas. Vemos que hay respaldo”, dijo Laura Fernández en esa reunión. Las encuestas que tiene en sus manos le confirmaron, aseguran, que está posicionada para ir por su reelección. Una encuesta que llegó días atrás a manos del gobernador Carlos Joaquín dice lo mismo.
En la administración municipal también gustaron algunos de los números dados a conocer en el “Estudio sobre las necesidades políticas, sociales, económicas y gubernamentales de los quintanarroenses”, presentado días atrás por el Instituto de la Administración Pública (Iapqroo).
Según esa encuesta, más del 81% de los portomorelenses cree que Laura Fernández conoce los problemas de los ciudadanos, y casi el 54% dijo que se preocupa por resolverlos. Además, un 52% dice que su gobierno es honesto.
En un municipio tan politizado y sin mayorías claras, la alcaldesa considera que esos números son buenos.
Pero hay ahí unos llamados de atención. Cuando se le preguntó a la gente si el Gobierno es eficiente, el porcentaje de afirmativos bajó al 44 por ciento. La gente tiene buena percepción de las finanzas y la planeación de obras, pero esa percepción baja a la hora de medir la utilidad pública de esas obras.
Como todos los municipios del norte de la entidad, el gran problema ciudadano es la inseguridad. La alcaldesa también debe acomodar, en este segundo año, las finanzas municipales.
Hay ahí una deuda de gestión y un área de oportunidad, creen en el Gobierno.
Hasta ahí los números. Lo que sigue será una batalla política electoral en la cual deberá enfrentar cuestionamientos de todo tipo, como corresponde a cualquier proceso electoral.
Para una campaña, siempre será más rentable la crítica desde la oposición, que tener que defender un gobierno.
En ese momento pesarán mucho la imagen pública, el relato de la gestión (para bien o para mal) y el instinto de campaña, que no se compra en ningún lado.