Luis Alegre quiere ser candidato de CJ; Marybel la anti, y Mara la de la “unidad”

Luis Alegre quiere ser candidato de CJ; Marybel la anti, y Mara la de la “unidad”
Hugo Martoccia – Mesa Chica (fotografía Esmaragdo Camaz)

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“Parecía más un informe del PAN-PRD que de MORENA”. La frase corresponde a un morenista de la ultima hora, mientras analizaba lo que dejó el evento que realizó el diputado federal de MORENA Luis Alegre, a modo de “Primer Informe” de su trabajo legislativo. 
Las presencias y las ausencias lo dijeron todo. El gobernador Carlos Joaquín fue el que le dio el mayor peso institucional y político al encuentro. Llevó funcionarios como la Secretaria de Turismo, Marisol Vanegas, y una larga fila de personajes políticamente cercanos. 
El mandatario estatal pareció darle al evento algo más que la básica reciprocidad institucional, lo cual tampoco es extraño: no tiene nada que perder si reparte su calor político (o al menos una apariencia de éste) entre diversos actores. 
Pero del otro lado hubo poco. El morenismo, casi podría decirse, brilló por su ausencia. No estuvieron el superdelegado Arturo Abreu, ni Rafael Marin, el hombre más cercano a Andrés Manuel López Obrador en el estado. 
Tampoco participaron los alcaldes Laura Beristain, de Solidaridad, ni Otoniel Segovia, de Othon P. Blanco, y fue obvia la incomodidad de Mara Lezama. (Hubo, se dijo por ahí, una cierta descortesía del diputado para con la alcaldesa) 
No estuvo Ricardo Velazco, delegado de MORENA, pero tampoco el diputado del PT, Hernán Villatoro, ni la comisionada nacional de ese partido, Patricia Casados. Apenas el Verde Ecologista presentó a alguno de los suyos, como el diputado local José de la Peña. 
Hubo muy pocos legisladores locales de MORENA (se vio por allí a Alberto Batún y a Erika Castillo, acompañada de la panista Lili Campos) pero lo peor es que no hubo ningún peso pesado del Congreso nacional, que se supone debería arropar en estas instancias a uno de los suyos.  
La idea que dejó el evento es que Luis Alegre considera más necesario convertirse en el candidato natural del gobernador, una suerte de elegido para la sucesión, ante la falta de cuadros que hay en la propia fuerza política del mandatario estatal, que en buscar aliados en MORENA.  
De alguna manera, todos saben que de ese lado del mapa político, él basa sus expectativas en la relación personal de su padre, Gastón Alegre, con el Presidente de la República. 

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MARYBEL Y EL ANTIJOAQUINISMO
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Hace unas pocas horas, la senadora Marybel Villegas subió a sus redes sociales un par de videos. A uno lo tituló: “Te lo digo Juan para que lo entiendas Carlos”; otro, se titula: “Hay que cumplirle a Chetumal”. Ambos hacen referencia a algunos de los principales cambios de la 4T, y la senadora los presenta como un preludio de su informe de actividades, que será el próximo viernes en Cancún. 
Por el tono que viene utilizando en esos videos, lo más seguro es que su informe tenga bastante que decir en contra del gobernador y su gestión. Ha sido, de hecho, una de sus banderas estos años. Y es el espacio político que ha decidido transitar. 
Los que la conocen, dicen que su informe será una demostración de músculo político. Quiere hacer un evento que opaque definitivamente lo que hizo Luis Alegre o el que haga cualquier otro. Si logra la presencia de Ricardo Monreal, como se dice, habrá dado un gran paso en ese sentido. 
Monreal no es sólo el presidente del Senado, sino una figura nacional con peso propio en MORENA. Quiere crear una red de candidatos desde la Cámara Alta, que sean a la larga el sustento de su natural ambición presidencial. Marybel es parte de ese entramado. 
Sin embargo, la senadora comienza a tener algunos problemas serios de estructura interna en su partido. No hay nadie en MORENA que haya trabajado como ella, a lo largo y ancho del estado, para armar una estructura. Pero ese armado comienza a chocar contra sus propias limitaciones de conducción.
Marybel y su esposo, Jorge Parra, son los jefes máximos de ese grupo. Pero entre ellos y la base, no hay nada, casi no hay cuadros intermedios. La desconfianza en los demás, el control férreo de cada cosa que sucede, y cierto autoritarismo y desinterés por la suerte de los demás, comienzan a jugarle en contra. No es gratuito que varios de sus aliados hayan tomado una “sana distancia” en los últimos tiempos.  
El ejército que prepara para la batalla 2022 podría resquebrajarse antes de estar listo, si no es capaz de reparar en esos errores incipientes. 

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MARA, LA CANDIDATA DE TODOS  

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Mara Lezama espera en el lugar que más cómoda se siente: el de la aprobación de todos, como sucedió en la elección de 2018. La alcaldesa de Cancún ha recibido críticas, por ejemplo, por no investigar la gestión de Remberto Estrada. Pero ese es, paradójicamente, uno de sus méritos político-electorales. 
Por Cancún pasan los intereses políticos, y, sobre todo, económicos, no sólo de ex alcaldes y ex gobernadores, sino de cualquier figura que se precie de tal. Cuenta la historia reciente que un ex alcalde de Benito Juárez se quedó asombrado cuando en sus primeras horas en la oficina de la Presidencia le mostraron todas las conexiones económicas y políticas que tenía que respetar. 
Era una línea transversal que pasaba por todas las áreas y casi todas las decisiones importantes de la gestión. Una verdadera pesadilla. Pero Mara no ha tenido, ni tendrá, seguramente, esa pesadilla. 
Un sector del morenismo más radical poco a poco comienza a ver en la alcaldesa de Cancún una previsibilidad que no le dan otro aspirantes. Hasta ahora, se ha mostrado más inclusiva que los demás. Fue cerrando heridas, y abre espacios para grupos diversos. Eso mismo ven en los demás partidos y en el Gobierno estatal. 
Nadie puede decir que eso alcance para generar un consenso hacia su figura, pero es una buena carta de presentación. Para algunos, Mara es la salida natural a un escenario de confrontación que nadie quiere. Para otros, debe decirse, esa salida natural tiene demasiado de continuismo. Quizá ambas partes tengan un poco de razón. 
Una encuesta dada a conocer en los últimos días, dice que a pesar de que López Obrador ha perdido alrededor de 10 puntos de aprobación, su imagen es aún muy sólida. Quintana Roo es el cuarto estado en donde tiene la mayor aprobación en el país; un 72%.
Con esos números, todo lo que suceda en el estado dependerá del Presidente. Sólo si registrara una drástica caída de su imagen, las cosas podrían cambiar. Hasta ahora, eso no sucede. 
Una de las formas más concisas de explicar ese escenario la utilizó un connotado panista, cuando le preguntaron en estos días si le gustaría meterse en la carrera para la gubernatura de 2022. Con criterio, respondió: “¿2022? Nuestra elección es en 2021”. 
Esa lapidaria frase contiene todo el mapa político actual de Quintana Roo.