Meade y el PRI QR ¿festejo o velorio?

Meade y el PRI QR ¿festejo o velorio?

La candidatura de José Antonio Meade implica la caída de Miguel Ángel Osorio Chong

El Secretario de gobernación ha sido algo así como el “padrino” del priismo local en el sexenio pasado

¿Qué le espera al PRI? ¿La orfandad o el reforzamiento del poder local?

Un breve anecdotario que muestra las relaciones de poder y sus posibles destinos

 

Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

Meses atrás, la relación entre Carlos Joaquin y Remberto Estrada se había tensado hasta un punto complejo. Había diferencias de fondo sobre la seguridad en Cancún. El gobernador jugó sus fichas y presionó de manera privada y pública al alcalde.
Remberto buscó aliados nacionales; quiso mostrar la amplitud de su círculo de poder. A las pocas horas, una fotografía circulaba por redes y medios: el alcalde de Cancún estrechaba la mano del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Un respaldo político de peso.
En aquella ocasión, el paraguas protector a Remberto Estrada vino de la Ciudad de México. Es fácil advertir alguna gestión del líder nacional del Verde, Jorge Emilio González Martínez, o del senador priista Félix González Canto, para que esa reunión se diera de manera rápida.
De hecho, no tiene nada de extraño; es parte de las alianzas y relaciones de poder naturales de cualquier grupo político.
Pero justamente lo que esa anécdota deja muy en claro es cuales son los vínculos de poder del priismo local, y sus aliados Verde ecologistas. Y una parte central de esos vínculos ha perdido influencia en las últimas horas.
Esa historia cobra hoy una relevancia mayúscula. La decisión del Presidente Enrique Peña Nieto de bajar de la candidatura presidencial Osorio Chong, podría ser un golpe duro para la estructura PRI-PVEM local.
Paradójicamente, el alcalde de Cancún sería el que menos sufriría, porque, hoy, su camino depende de él mismo. Tiene un cargo, y la prioridad para ejercer o no el derecho a una nueva candidatura.

 

 

BORGE, UN CONSENTIDO

 

El borgismo no fue una desgracia política huérfana de vínculos. Fue parte de un grupo de ex gobernadores que encontraron cobijo en la Secretaria de Gobernación. Varias columnas políticas nacionales recuerdan en estas horas esos vínculos de Osorio Chong, la posterior caída en desgracia de esos gobernadores, y el final de su sueño presidencial.
Quizá no muchos recuerden que unas pocas semanas antes de la detención de Roberto Borge, el propio ex secretario de Gobernación dijo en una entrevista radial que no había orden de aprehensión contra el ex gobernador.
En el Estado tragaron bronca, y entendieron el mensaje: si querían atrapar a Borge, su principal escollo estaba en Gobernación. En aquellos días, un funcionario del Gobierno Estatal dijo en privado: “Chong está frenando todo; ahora será una decisión del presidente”.
El fin de la historia ya se conoce: Borge fue encarcelado la misma noche que se contaban los votos en la polémica elección del Estado de México.

DESVENTURAS Y REVANCHA DE CARLOS JOAQUIN

 

Por aquellos mismos días, el gobernador Carlos Joaquin reconoció en privado que la relación con Osorio Chong era casi nula. No era un dato extraño, durante mucho tiempo estuvieron parados en aceras opuestas de la política.
Durante los años álgidos del borgismo, Osorio Chong respaldó con toda su fuerza al entonces gobernador en la batalla interna del PRI. Borge tenía decidido que Carlos Joaquín no sería candidato del PRI, y lo ninguneaba sin recato.
Pero la historia tiene sus vueltas. Carlos Joaquín siempre encontró un aliado en el enemigo interno de Osorio Chong, el poderoso Luis Videgaray. Por afinidad o por coincidencia de enemigos, formaron un vínculo.
La coronación de Meade es el triunfo del grupo de poder de Videgaray. El propio aspirante a presidente tiene una buena relación con el gobernador. Meade sufrió en carne propia, como Secretario de Hacienda, lo que significó el descalabro de las finanzas que dejó el borgismo, y apoyó sin ambages la reestructuración de la deuda y el saneamiento de las finanzas en el actual gobierno.
Un dato no menor: El ex Secretario de Hacienda es quizá el funcionario de alto rango que más veces ha venido a Quintana Roo durante el actual sexenio.

 

 

 

EL QUE SE MUEVE NO SALE EN LA FOTO

 

Hace al menos 20 años que no se veía un acto oficial, y sus derivaciones, tan cargado de liturgia priista, como el que se vio este lunes con la renuncia de Meade a Hacienda, y su posterior inscripción como precandidato de PRI.
Uno de los basamentos de aquella liturgia casi prehistórica (que ayer resucitó) era una frase que en Mexico popularizó el mítico líder de la CTM, Fidel Velázquez: “El que se mueve no sale en la foto”.
Jugando un poco con el significado de esa frase, podríamos encontrar dos hechos muy interesantes.
En su columna de El Universal de este martes, el periodista Carlos Loret de Mola destaca un dato de estas horas: es la primera vez que el Secretario de Gobernación no asiste a un cambio de gabinete. No salió en la foto, digamos.
Pero el que sí estaba a un lado de Meade y a pocos metros del Presidente, era el Secretario de Energía, Pedro Joaquin Coldwell. Estuvo en la foto.
Es cierto que le correspondía estar ahí, porque se hacía un cambio en su área. Pero también lo es que no hay nada que desvele más a un priista que una fotografía cerca del poder. A unos los desvela de emoción; a otros por temor.
Si no, obsérvese la cantidad de fotografías que “espontáneamente” surgieron en las últimas horas de diversos priistas locales junto a José Antonio Meade.

 

 

 

EL PRI QR Y SU DESTINO

 

Otra anécdota de los años recientes puede ayudar a desentrañar el futuro.
Cuando el PAN llegó al poder en el año 2000, el PRI sufrió un golpe terrible, y durante unos años estuvo desorientado. Con el tiempo, encontró una forma de refugiarse y fortalecerse.
El PRI volvió casi a sus orígenes, y se refugió en los estados, se hizo casi un partido de liderazgos regionales. Los gobernadores tricolores se convirtieron en mirreyes, y en donde no había gobernador priista, era la dirigencia local y la nacional las que tomaban el control de todo.
La elección de Meade como candidato, más allá de la parafernalia, no cambia demasiado las cosas. El PRI tiene aún amplias posibilidades de quedar hasta tercero en la próxima elección federal.
Ante la posibilidad de esa derrota, ¿la idea del Presidente Peña Nieto será fortalecer los PRI locales para la futura resistencia y resurrección?
¿O la candidatura de Meade implica en sí misma que se deberán sacudir todos los nexos del pasado corrupto, para tener alguna posibilidad de triunfo?
Un dato que no se puede olvidar. El fin de ese proyecto de poderes absolutos estatales fue espantoso. El resultado fue una larga lista de ex gobernadores presos.
Pero no hay que desesperar. La respuesta está a unas pocas semanas o meses de distancia.