MORENA QR, muy lejos del discurso de AMLO

MORENA QR, muy lejos del discurso de AMLO
Hugo Martoccia – Mesa Chica

 

Andrés Manuel López Obrador es, más allá de filias y fobias, un político distinto, que propone un proyecto de país que tendría como base la lucha contra la corrupción y la pobreza. Ese sencillo pero profundo mensaje ha cautivado a millones de mexicanos durante años, y quizá esta vez la historia le de la posibilidad de llevarlo al Gobierno y ponerlo en práctica.
En Quintana Roo, AMLO ha sido un político imbatible. Ganó las elecciones presidenciales de 2006 y 2012, en contextos muy diferentes, y ha logrado, en algunos lugares, récords de votación.
Todas las encuestas en el estado lo ponen como el ganador indiscutible para el 1 de julio en Quintana Roo.
Pero debe haber pocos lugares en la República en donde su partido, y sus aliados, estén más lejos del discurso de su líder, como sucede aquí. MORENA Quintana Roo, y, más ampliamente, la alianza Juntos Haremos Historia, que incluye al Partido del Trabajo y a Encuentro Social, no proponen ninguna posibilidad de cambio en el estado.
Eso sucede por varios motivos, pero las culpas recaen todas en Lopez Obrador. Desde su supuesta alianza inconfesable con Roberto Borge, hasta la entrega absoluta del partido al priismo más rancio, todo conspiró para que las cosas lleguen hasta donde han llegado.
Hoy, la alianza ya presentó sus candidatos para los puestos federales, y los nombres no tienen nada que ver con la posibilidad de una nueva forma de hacer política .
La fórmula al Senado, con Marybel Villegas y José Luis Pech, junta al borgismo residual con el priismo histórico. Las diputaciones federales serán para dos ex priistas vinculados toda su vida al sistema: Jesús Pool Moo, en el distrito 4, y Adriana Teissier, en el distrito 1.
La incorporación de Gregorio Sánchez como candidato del distrito 3, significa la suma de un político que en los últimos años ha sido absolutamente funcional al sistema, incluso electoralmente.
Algunos en MORENA salvan de ese descrédito a la candidata del distrito 2, la barzonista Patricia Palma. Una situación similar se da con quien será su candidato a alcalde en Othón Pompeyo Blanco, Hernán Pastrana. Hay quienes dicen que sólo ellos dos representan, de alguna manera, la propuesta nacional de AMLO en el estado.

 

EXPECTATIVAS Y DESENCANTOS

 

Las listas de candidatos a las alcaldías no genera demasiadas expectativas de algo diferente.
El caso paradigmático es el de Mara Lezama. Prácticamente todos los morenistas coincidían en que debía ser su candidata. Pero una vez que lo fue, un creciente desencanto ha ganado a los simpatizantes más antiguos del partido.
La conformación de un “Cabildo ciudadano”, que es el principal objetivo de la candidata, no ha gustado. “No se está armando un Cabildo ciudadano; es el Cabildo de Gastón Alegre”, dice un referente local del partido. “Eso no tiene nada que ver con MORENA”, agrega.
Ese desencanto se vive, aún con mayor fuerza, en Solidaridad. La candidatura de la diputada local, la ex perredista Laura Beristain, ha quebrado en dos al partido. Todo lo que se parezca a una estructura y a militancia de MORENA en Playa del Carmen, está en contra de la candidata.
La única esperanza que le queda a ese grupo es que prospere la impugnación que ha presentado la regidora Norma Angélica Ríos. Pero nadie se ilusiona demasiado: la imposición de Laura Beristain vino directamente de AMLO.
Más allá de eso, no hay misterios electorales en Solidaridad. Todo el morenismo terminará trabajando para que gane la actual alcaldesa, Cristina Torres. El gobernador Carlos Joaquín ha declarado a Solidaridad como la máxima prioridad electoral. Ya hay contactos muy fluidos para sumar a todos los heridos de AMLO.
Los otros municipios tampoco dejan demasiadas buenas noticias. Hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación para pretender que Juanita Alonso, la suplente de Gina Ruiz en el Cabildo de Cozumel, y virtual candidata de MORENA, tenga algo que ver con una nueva forma de hacer política.

 

SIN AGENDA LOCAL

 

El problema de fondo de MORENA en el estado ha sido la falta de una agenda política local, y de un trabajo de base. Otra vez, la responsabilidad de eso le corresponde a López Obrador.
Un fundador del partido reconoce que durante el borgismo tenían la orden de callar las críticas. Siempre se sospechó de un acuerdo inconfesable entre AMLO y Roberto Borge. No hay evidencias de ese acuerdo, pero la falta de críticas contundentes dan una pista muy clara de lo que sucedió.
En Quintana Roo, el partido localmente no utilizó el desastre del borgismo para crecer. Por eso nunca fue visto como una oposición real; ese papel le correspondió a Carlos Joaquín.
Incluso, el partido ni siquiera generó una estructura local que se acercara a la sociedad para gestiones y ayudas sociales. Esa es la forma en que los partidos se vinculan con la sociedad y crean sus bases. Nada parecido a eso se hizo en MORENA. En los hechos, se trata solo de un sello que tiene como respaldo a la figura de Andrés Manuel López Obrador.
La situación de MORENA, hoy, es preocupante para la política local. Ninguno de sus candidatos ofrece nada distinto a lo que ha sido el sistema político quintanarroense de los últimos años. Incluso, la mayoría de ellos ofrecen lo peor de ese sistema.
Si ganan sus respectivas elecciones, Mara Lezama, Greg Sánchez o Marybel Villegas, se convertirán inmediatamente en candidatos a gobernador. A excepción de la periodista, que es aún una incógnita y una esperanza, los otros dos políticos tienen muy poco que ofrecer a un Mexico diferente.
Un grupo de fundadores del partido, que mira con desconfianza esos nombres, dice que el primer objetivo es que AMLO sea presidente. Y que una vez logrado ello, y cumplidos los compromisos, MORENA va a volver a sus fuentes.
Ojalá que así sea. Porque si AMLO gana la presidencia, los quintanarroenses tendríamos que mirar ese hipotético cambio, como si sucediera en otro país.