Ser o no ser joaquinista, la disyuntiva de Chanito

Ser o no ser joaquinista, la disyuntiva de Chanito
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

José Luis Toledo Medina es el candidato del Frente en Cancún. El PRD lo propuso, y el PAN y el MC lo aceptaron. Hay un apoyo importante al candidato, que garantiza rentabilidad electoral, y le devuelve el alma al cuerpo a una alianza que estaba muy mal parada en Benito Juárez.
Lo que aún no se sabe a ciencia cierta es si Chanito es también el candidato del joaquinismo. Los vaivenes del diputado Juan Carlos Pereyra, operador político del gobernador Carlos Joaquín, en este tema, han favorecido la confusión.
Pereyra pasó de llevar hasta la mesa del CEN del PRD un veto contra el ex priista, hasta pelear por quedar como suplente en su lista. Del blanco al negro, todo en unas pocas y frenéticas semanas
Pero Pereyra no toma decisiones inconsultas. La versión más extendida dice que esos vaivenes surgieron del propio Carlos Joaquín, que nunca estuvo convencido de la candidatura del ex priista, pero que entendió que no había para los partidos aliados un futuro electoral posible sin él. Al final, simplemente se hizo a un lado, y dejó que el PRD eligiera.
Aún así, Chanito se presenta como el representante de proyecto del gobernador en Cancun. La postura es natural, porque el mandatorio estatal es el jefe político de esa alianza. Pero el hecho de que sea natural no quiere decir que electoralmente sea lo mejor.

 

CANCÚN Y EL BORGISMO

 

En ese punto, en el entorno del candidato se hacen insistentemente una pregunta ¿Que tanto beneficio le daría a Chanito presentarse como el candidato de Carlos Joaquín en la campaña? La pregunta tiene una motivación numérica: en la elección de 2016 Carlos Joaquín perdió por casi 10 mil votos contra Mauricio Góngora en Cancún.
Literalmente, el anti borgismo no fue un tema en Cancún, ni el “cambio” generó una esperanza particular. Remberto Estrada le ganó por 40 mil votos a Julián Ricalde. El ex alcalde Paul Carrillo terciaba en las encuestas con Mauricio Góngora y el propio Chanito por la candidatura del PRI. Esa es la realidad que ven en el PRD; ni el anti borgismo ni el “cambio” fueron factores electorales en 2016 en el municipio.
La ola del “cambio” se sintió en el sur de estado, y tuvo una fuerza real, pero también muy simbólica, con sus triunfos en Solidaridad y Cozumel. Pero Cancún es otra cosa.
Benito Juárez es un municipio que le ha dado muchas posibilidades electorales a la izquierda. Y es profundamente lopezobradorista. En 2012, Andrés Manuel López Obrador logró 106 mil votos en la elección presidencial, un número impresionante. En 2006 también ganó.
La batalla, entonces, tiene un adversario evidente: el tándem AMLO – Mara Lezama. ¿Es el joaquinismo, o el “cambio”, una bandera a levantar contra ese fenómeno electoral? Un sector del PRD lo duda.
Chanito ya ha realizado varias declaraciones en las cuales habla de que lo que importa es sumar al proyecto de Carlos Joaquín. En el PRD algunos fruncen el ceño. Prefieren un candidato más neutro, que no se disculpe de su borgismo pasado, pero que tampoco sobreactue un joaquinismo que no siente y que posiblemente no necesita.

 

CJ Y SUS DOS CANDIDATOS POSIBLES

 

El tema tiene un costado aún no resuelto: nadie puede asegurar que Carlos Joaquín no apoye a Mara Lezama en esta elección.
Un perredista lo explica con palabras sencillas: “Nosotros vamos a salir a ganar una elección, pero Carlos es gobernador, y él puede negociar cosas que no sabemos”. Traducido, quiere decir que un triunfo de Mara Lezama al gobernador quizá le conviene.
En el entorno más íntimo de Carlos Joaquín están convencidos que López Obrador será presidente de México. Mara podría ser el nexo con un hipotético Presidente muy difícil, formado en la escuela de ejercicio del poder sin fisuras ni concesiones. Es la peor noticia para cualquier gobernador.
Hay también una parte de futuro y estrategia política en el tema. “Chanito le complica la sucesión a Carlos”, dice sin ambages un perredista que estuvo en cada etapa de la negociación por la candidatura.
Supone que un Chanito alcalde, sería una aplanadora política difícil de contener de cara al 2022. Eso también es una mala noticia para cualquier gobernador.
Un panista dice, pragmático o pesimista: “Ningún candidato a gobernador va a salir de Cancún; con los problemas que tiene, Cancún es una trituradora de políticos”. Esa es la otra visión.
Hoy, todos miran la definición de la lista que presentará Mara Lezama. Si se encuentran con algún joaquinista incrustado, será toda una señal de que el apoyo de gobernador, en el mejor de los casos, estará dividido.

 

LOS DESPOJOS DEL PRI

 

Hay una frase que se escucha tanto en el entorno de Chanito como en el de Mara. Dice: hay que ir a buscar toda la estructura priista, lastimada y huérfana, para sumarla.
El tema de la estructura electoral aún desvela a Mara Lezama. Ese viejo problema de MORENA no se va a solucionar en esta elección, pero creen que hay posibilidades de sumar en esas aguas turbulentas que se ha convertido el PRI, a algunos de sus experimentados operadores electorales.
En la alianza oficialista, por su parte, no tienen dudas. La mayoría de la estructura, de todos los partidos, terminará con ellos, dicen. “Esta es una elección entre AMLO y la estructura, así de simple”, aseguran.
Están convencidos que la alianza de AMLO no tendrá una estructura sólida. Pero también saben que el tabasqueño es el único capaz de sepultar con votos cualquier maquinaria electoral. Mara, debe decirse, es la única candidata de esa alianza que le suma votos a López Obrador.
En ambas alianzas dan por sentado que la decisión de Remberto Estrada de no ir a la reelección, es el certificado de defunción definitiva del tricolor y sus aliados para el 1 de julio.
¿Hacia donde se irá ese voto organizado y huérfano? Ahí podría estar la respuesta de la elección del 1 de julio. Chanito y Mara buscarán seducir a esa estructura sin norte. El que logre convencer a más de ellos, seguramente será el próximo alcalde de Cancún.