Cancún.- Vecinos de la Supermanzana 2-A de Cancún organizaron una rueda de prensa para dar a conocer su rechazo al Plan de Desarrollo Urbano (PDU), para el cual dicen, no fueron tomados en cuenta, por lo que exigen una nueva consulta. Si esto no prospera, tramitarán un amparo.
El ingeniero Héctor Reynoso, vecino de la Supermanzana 2-A, uno de los ciudadanos que organizó la conferencia de prensa, dijo que están al tanto de los daños que provocaría el cambio de uso de suelo, que pasaría de ser residencial unifamiliar, a “mixto de barrio”, que permite giros comerciales.
“Nuestra zona, que es residencial, con el uso mixto de barrio, permitiría la reducción del área mínima de lotes habitacionales, de 300 m2 a solo 108 m2. En cada lote actual se construyen tres viviendas con frente de 6 metros. Ahora se pegarán una casa a otra, con altura de hasta tres niveles”, detalló.
Se pretende autorizar una vivienda por cada 40 m2 de predio, es decir, hasta siete viviendas en un predio de 300 m2, teniendo hasta cuatro niveles de altura, lo que viene siendo, de acuerdo con el ingeniero, equivalente a casas de interés social.
“Si es de 301 metros en adelante, podrán ser autorizadas construcciones, pero de hasta seis niveles de altura y si es por ejemplo un lote de cinco mil metros, podría autorizarse una obra de hasta 10 niveles”.
Además, dice, en el PDU nunca se especifica cómo se resolverá el problema de las vialidades, el aparcamiento y la infraestructura necesaria, como agua, luz y drenaje para hacerlas funcionales, ya que se sobredensificarían. Y a eso hay que agregar que se permitirían 65 giros en total.
“Edificios multifamiliares y conjuntos, jardín de niños y primaria, escuela secundaria, preparatoria, guardería u orfanato, centro de copiado y papelería, cerrajerías, expendios de frutas y legumbres, museos, oficinas privadas y públicas, peluquerías, sastrerías, comercio en vivienda de hasta 25 m2, autoservicios, mercado de barrio, teatro, cine, canchas deportivas, estacionamientos públicos, pensión, entre varias más. Es decir, nos convertirán en el mercado 23 o 28”.
Por eso solicitan al alcalde, al secretario de Desarrollo Urbano y al director del Implan a que reconsideren el PDU, de lo contrario acudirán a recursos legales para protegerse.
Sobre el mismo tema opinó la vecina de la 2-A y académica de la Unicaribe, Christine McCoy, quien señaló que el PDU ya reconoce las limitantes de estos cambios.
“El documento establece en la página 78, que la infraestructura de servicios, de equipamiento y de imagen urbana ordenada, y sobre todo la calidad de los espacios públicos está muy por debajo de lo esperado. En esa misma página dice que la identificación con el espacio urbano o construido que crean identidad y arraigo, la que es fundamental para que la sociedad haga propios los espacios y los defienda”, comentó.
Por lo tanto, dice la académica, retomarán los mismos argumentos que están en el PDU para intentar revertirlo, y eso es lo que hacen: defender los espacios con los que se identifican.
“No hay que permitir que pase, pues el PDU solo generará plusvalía a quienes se dedican a a la operación inmobiliaria; y no es la plusvalía de los que vivimos acá”, se quejó.
CALLE NARANJA, AMPARADA
También se pronunció sobre el tema es Emilio Reyner, académico y vecino, quien comentó que la lucha no es de ahora, pues llevan años queriéndoles invadir, y que, de hecho, en su privada, Naranja, ellos ya tienen tramitado un amparo.
“Quieren meter negocios y henos metido todo tipo de escritos, y después de tres años nos recibimos respuesta; entonces procedimos al amparo; en la calle Naranja estamos amparados; el camino es lento y tiene sus bemoles, pero es una opción”, aseveró.