Fue en 1988, y formó parte de un programa de inteligencia que utilizaba a videntes para perseguir objetivos.
Seguían un buque que partió de Colombia con narcóticos.
Y un vidente situó una parada para descargar la droga cerca de Punta Herrero.
El pequeño papel de Quintana Roo en uno de los momentos más bizarros de la inteligencia mundial.
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(La Opinión)
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En los años 70, el Gobierno de Estados Unidos creó un programa para investigar el potencial de fenómenos psíquicos en el área de la inteligencia militar y doméstica.
El proyecto pasó por varios nombres y varias manos, pero en 1991 todo ese proceso fue bautizado bajo el nombre genérico de Stargate Project.
¿Cual era el objetivo? Utilizar aspectos psicoenergéticos conocidos como «visión remota», y con ello lograr impresiones, conceptos, ideas, sensaciones, sentimientos y nociones, del objetivo que la CIA le daba a sus videntes.
Les pedían que tuvieran visiones remotas sobre datos objetivos que les otorgaban. No debían reportar información analítica, sino sólo sus visiones.
En 1995 el proyecto quedó cancelado, y años después la CIA desclasificó los documentos, para que la sociedad tuviera conocimiento.
La cancelación se debió a que “la visión remota mostró fallas para producir información concreta”, según se determinó oficialmente.
El proyecto tuvo pocos, o nulos, resultados, y algunos casos desopilantes.
Uno de los documentos que más extrañezas causó fue un “viaje astral” a Marte que realizó un vidente a un tiempo remoto: un millón de años antes de Cristo.
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EL BREVE PAPEL DE QUINTANA ROO
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Uno de los nombres que tuvo en ese largo proyecto fue Sun Streak.
Según los documentos desclasificados de la CIA que se muestran en la nota, bajo ese proyecto, el día 22 de septiembre de 1988, a las 10:30 de la mañana, se realizó una sesión con el vidente denominado 079.
El objetivo era identificar por medio de la visión remota la localización de un buque que llevaba drogas, y cuál sería su destino.
En la sesión, al vidente se le dieron los datos específicos que tenía la CIA, y él fue anotando los que generaba por sus poderes psíquicos, como se muestra en las fotografías.
Dijo que el barco estaba en Colombia, cerca de Punta Marzo, y que entre tres y seis días después estaría en la costa de Venezuela, a unas 100 millas al sur suroeste de Grenada, en camino a “Pto Hierro”.
Además, dijo que el destino era México, pero que el barco aún no lo sabía, y recibiría instrucciones en ruta.
Allí planteó dos posibles destinos donde las drogas serían descargadas: uno era Tampico; el otro Quintana Roo.
Sin embargo la primera señal que le vino a la mente al vidente no fue Quintana Roo, sino un lugar llamado “cantanera”, que luego los agentes tradujeron, según los otros datos que tenían, como Quintana Roo, como se puede ver en los documentos escritos a mano por el vidente.
El destino de la droga sería un lugar cercano a Punta Nohku, inmediatamente al norte de Punta Herrero, dice el documento.
No se supo qué pasó con aquel caso, si la droga llegó o no al estado, pero el caso es que Quintana Roo quedó inscripto en uno de los hechos más bizarros de la historia de la inteligencia norteamericana.
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