MORENA no sabe debatir en el Congreso y pierde la batalla mediática; pero la aplanadora funciona

MORENA no sabe debatir en el Congreso y pierde la batalla mediática; pero la aplanadora funciona

Las reformas constitucionales locales y la del Poder Judicial pasan fast track y sin discusión. 

José Luis Pech, de MC, y Reyna Tamayo, del PAN, asumen un papel opositor y la 4T no sabe cómo responder. 

Falta de liderazgos y desconocimiento de las iniciativas entre varios legisladores.
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(La Opinión) 

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El estreno de MORENA y sus aliados en la XVIII Legislatura confirma las peores sospechas: la 4T local se está convirtiendo en una aplanadora que no debate y ni siquiera, en ocasiones, conoce los temas que está aprobando. 
Eso se vio en las primeras sesiones de la actual Legislatura, en las cuales MORENA, el Verde, y el PT aprobaron todo en fast track y en absoluto silencio. 
Y no se trata de asuntos menores. 
Se desapareció el Tribunal de Justicia Administrativa para crear una nuevo; se le dio autonomía constitucional a la Fiscalía Anticorrupción y se nombró un nuevo titular que durará en su cargo 12 años. 
Se estiró también el plazo constitucional del Fiscal General a 12 años. Se aprobó el cambio de todos los titulares de los Organismos Internos de Control (OIC) de la dependencias estatales y los organismos autónomos. Y se aprobó la reforma al Poder Judicial que impulsó Andrés Manuel López Obrador. 
Se trata de una reconfiguración de fondo del Estado, que para MORENA y sus aliados no mereció ni siquiera un debate parlamentario, y mucho menos mediático.

La imagen es la de un Congreso que actúa bajo órdenes estrictas y de espaldas a la sociedad.
Algunos ven en esta postura la clásica aplanadora priísta. Y otros ven desconocimiento y falta de liderazgo. Lo más seguro es que sea un mezcla de todo eso. 
La aplanadora es vidente. La 4T utiliza la fuerza legislativa que tiene, y eso no está mal. Lo que está mal es que nadie debate nada ni hay interés alguno en darle a conocer a la sociedad lo que está pasando. 
¿Por qué, por ejemplo, darle autonomía constitucional a Anticorrupción, que debería ser un avance importante, y aprobarlo a escondidas como si fuese algo malo?. 
Eso es parte de la falta de liderazgo. Jorge Sanen no se consolida aún como el líder del Congreso y el control lo toman los empleados de planta, quien les dan los pasos técnicos y jurídicos a seguir. Lo demás es apretar un botón y votar a favor.
Y hay un punto aún más grave. En las últimas horas hubo diversas consultas de diputados que querían saber qué era exactamente el Tribunal de Justicia Administrativa; qué se había aprobado en la Fiscalía Anticorrupción y quién era el nuevo titular, o qué son los OIC. Votaron sin saber. 
Ante esa postura, el diputado José Luis Pech, de MC, y la diputada Reyna Tamayo, del PAN, asumieron un papel opositor y criticaron con dureza los métodos de la 4T y el fondo de sus reformas. 
Pocos han podido enfrentar ese debate: Ricardo Velazco, que tiene conocimiento legislativo e ideología 4T, el petista Hugo Alday y Eric Arcila, que se subió a debatir en uno de los temas. Y nada más. 
Lo que que quedó en claro es que si MORENA y sus aliados se deciden por la aplanadora, los acuerdos secretos y el silencio político y mediático, la oposición les va a ganar el relato y los va a dejar como un grupo autoritario e incapaz. 
Pero hay que ser realistas: quizá nada de eso importe. La idea que hoy gana terreno en la 4T es que la gente los va a votar hagan lo que hagan. Y quizá tengan razón.