El marismo quiere que el Secretario de Salud sea candidato a alcalde en la Isla.
Pero el grupo de la alcaldesa Atenea Gómez Ricalde y su familia creen que esa posición debe ser para un isleño.
También está el tema de género, porque Isla es el municipio de más alta competitividad para la 4T en el estado.
Una situación que podría alterar el inestable equilibrio político que se logró en el municipio desde 2024.
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(La Opinión)
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La 4T de Isla Mujeres, se sabe, es quizá la más endeble de todo el estado. Y no se trata de su peso especifico. En ese punto, es la que mayor porcentaje de votos obtuvo en el pasado proceso electoral. O sea, es una alianza muy exitosa. El problema es su cohesión interna, que está siempre a punto de romperse en algún lado.
El experimento político allí en el 2024, para sumar a la alcaldesa Atenea Gómez Ricalde a MORENA, fue extremo. En los hechos, fue juntar agua con aceite. Y todos saben que eso nunca va a suceder. Por ahora, hay una convivencia entre ambos grupos, pero se notan demasiado los puntos de contacto donde los elementos no se pueden mezclar.
Sin embargo, todo marchaba más o menos por el camino de la concordia, hasta la decisión del marismo de impulsar como candidato a presidente municipal al secretario de Salud estatal, Flavio Rosado. Y ahí se creó un potencial punto de quiebre de todo ese precario acuerdo.
La candidatura es, evidentemente, una estrategia de búnker; no tiene el más mínimo arraigo con alguna realidad política de la Isla. No queda claro, ni siquiera, algún vínculo histórico del probable candidato con el municipio.
Pero también debe decirse que no es una idea del todo descabellada. MORENA ha hecho cosas iguales o peores en el estado (simulación indígena, de identidad sexual, o de discapacidades; y otras varias candidaturas sin arraigo alguno) y aun así ha ganado siempre.
En ese sentido, la estrategia es ponerle a Flavio la playera y la estructura de MORENA y el aparato del Estado, y mandarlo a caminar la Isla. En las encuestas, esperan que el logo de MORENA haga el resto y lo ponga en primer lugar.
Nada nuevo, y, como ya se dijo, algo de probada eficacia en Quintana Roo.
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LA POSTURA DE LOS LOCALES
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Pero el grupo político dominante de la Isla no está acuerdo, y ya lo ha hecho a saber donde se hacen saber esas cosas.
Tanto la alcaldesa Atenea Gómez Ricalde como su madre, Alicia “Licha” Ricalde, ya han marcado postura de que el candidato debe ser isleño. También hizo lo propio Julián Ricalde, que se mueve por otros pasillos políticos, pero que coincide con ese punto.
Julián, con su estilo directo, ya ha dicho que si Flavio es candidato, lo va a encontrar parado en el grupo opositor, con el color que vaya vestido. No es inimaginable que “Licha”, en su entorno, haya dicho algo similar.
Atenea, por su parte, prepara una estrategia política e institucional paralela. Ha mostrado varias veces predilección por un candidato hombre de su grupo, que es su síndico José “Pepe” Aguilar, pero tiene un abanico de opciones mayor, para al menos, en su caso, transitar el camino de “un mal arreglo antes que un buen pleito”.
La alcaldesa también está viendo otro escenario, que es el de una candidatura de mujer. La Isla es el municipio de más alta competitividad para la 4T en el estado, por lo que lo natural sería una candidatura femenina.
Se dice que Atenea ya tiene un nombre para poner sobre la mesa pero está guardado bajo siete llaves, para que no caiga en el barro preelectoral.
Lo cierto es que si ese grupo ha puesto como límite un candidato isleño, y el marismo no se mueve de Flavio Rosado, en Isla Mujeres podría haber un enfrentamiento político y electoral de alto voltaje, porque es uno de los pocos lugares del estado donde el grupo local tiene igual o más fuerza que el morenismo oficialista.
El campo de batalla ya está configurado. Habrá que ver si hay guerra o acuerdo.
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