Borge usó solo 2 créditos para obra; los otros 10, sin registro

Borge usó solo 2 créditos para obra; los otros 10, sin registro

En su sexenio, Borge utilizó 165 líneas de crédito de corto plazo, mediante las cuales pidió prestados 41 mil millones de pesos

Cuando ya no los podía refinanciar más, los convertía en deuda de largo plazo

Ese dinero, por supuesto, no iba a obra; ya se había gastado

Así, de los 12 créditos que dejó, sólo dos fueron utilizados para inversion pública productiva, como marca la ley

 

 

Hugo Martoccia

 

La deuda que dejó Roberto Borge no sólo fue enorme, sino que tampoco tuvo un destino productivo.
Los últimos análisis de la Secretaria de Finanzas y Planeación del Estado (SEFIPLAN) muestran números sorprendentes, y un grado de opacidad que requiere mayor investigación.
La dependencia determinó que el modus operandis de Borge para hacerse de dinero prestado, fue el pedido constante de créditos revolventes, de corto plazo, que iba renovando hasta que las condiciones ya no permitían más renovaciones.
En ese momento, el ex gobernador apelaba a la Legislatura, y le pedía la autorización para que ese crédito se convierta en una deuda de largo plazo. La mayoría de los diputados, por supuesto, aprobaba sin hacer ninguna pregunta.
El problema de esos créditos de largo plazo es que, por ley, debían ser destinados a inversión pública productiva, y así se aprobaban.
Pero en realidad era dinero que ya se había gastado.
Los créditos revolventes de corto plazo tiene tasas más altas que los de largo plazo, y no incluyen limitantes, como por ejemplo que deban ser destinados a obra publIca. Normalmente, los gobiernos los utilizan para salir de asfixias financieras momentáneas.
En la pasada administración aún no se sabe para qué se utilizaron.
Hasta acá el relato no sorprende demasiado. Era una forma de hacer las cosas a las que el borgismo nos acostumbró. Lo que sorprende son los números involucrados.
Roberto Borge pidió de esa manera 165 líneas de crédito por 41 mil millones de pesos entre 2011 y 2016.

 

LOS DATOS

 

El subsecretario de Crédito y Finanzas de SEFIPLAN, Ricardo Sánchez Hau, le explicó la situación a los diputados este viernes, durante la presentación del Paquete Fiscal 2018.
“El monto al que asciende las revolvencias que solicitaron fue de 41 mil millones de pesos. Es decir arriba del doble que tenemos del crédito de largo plazo”, dijo.
“Lo interesante de esta situación financiera es que los cortos plazos servían para pagar otros cortos plazos, y en el momento en que ya no había la solvencia o la capacidad de pago, lo convertían en refinanciamiento de largo plazo. Que es lo que nos han heredado”, agregó.
Lo que sucedió, entonces, es que se fueron generando deuda de largo plazo que no estaban acordes al objetivo de este tipo de créditos, que es la inversión pública productiva.
En el momento en que Carlos Joaquin asumió la administración, el Gobierno tenía contratados 12 créditos de largo plazo.
Uno de ellos era con Banobras, de los denominados “cupón cero”, que tienen características muy favorables a los gobiernos. De los demás, sólo uno se destinó para obra.
“Los 12, 10 eran refinanciamientos de corto plazo. Sólo dos créditos se destinaron para inversión pública productiva, y uno era el de cupón cero, que estaba blindado y dio Banobras para tema de infraestructura”, explicó Ricardo Sánchez.
“Estamos hablando que los 19 mil millones que recibimos de deuda de la administración pasada, la mayoría fueron utilizados para refinanciar y refinanciar deuda de corto plazo”.
El efecto de ese mal manejo se paga todos los años. En 2018, el estado deberá pagar casi 2000 millones de pesos de una deuda que se liquidará recién en el año 2041.