La crisis por la epidemia de gripe A (H1N1) comenzó en marzo de 2009
La industria cayó más de un 14 por ciento, y se perdieron 1.2 millones de turistas
La derrama económica cayó en más de 1000 millones de dólares
La industria no se recuperó sino hasta 2012
La enseñanza: El turismo se va rápido y tarda en volver
Hugo Martoccia
Quintana Roo ya tuvo que enfrentar una crisis de turismo profunda hace unos pocos años. Y los efectos fueron muy importantes.
Se trató de la crisis que se generó por la gripe A (H1N1) una enfermedad muy contagiosa que sacudió el mundo en el año 2009. Aquella crisis generó que varios países cancelaran sus vuelos a México, y se generara una muy mala imagen del país en el mundo.
A esa situación, se sumó el impacto económico que el planeta aún sufría por la gran crisis financiera en los Estados Unidos, que había iniciado a fin de de 2007, y tuvo su punto más álgido en 2008.
Aún en 2009, la economía de los principales mercados turísticos, Estados Unidos, Canadá, Europa, no se recuperaba.
Esas crisis combinadas generaron un impacto muy profundo en la llegada de turistas al Estado. Tan fuerte fue el impacto, que se demoró casi cuatro años y recuperar el número de visitantes, la ocupación hotelera y la derrama económica.
Estos datos pueden servir para entender cómo es la dinámica de una crisis, como la que ha anunciado la Asociación de Hoteles de Cancún. Y la imperiosa necesidad de encontrar fórmulas para hacerle frente a una realidad incómoda.

LA CAÍDA
El primer síntoma de la crisis que vendría se vio en marzo de 2009. De acuerdo a los datos de la Secretaria de Turismo del estado (Sedetur) la ocupación hotelera cayó un 3.7% y la derrama económica un 7 por ciento. Fue la reacción ante las primeras noticias firmes de una pandemia de gripe que escandalizó al mundo.
Desde allí, la ocupación hotelera de Cancún y el estado iniciaron un descenso vertiginoso. Hubo una nueva caída de 7.4 por ciento en abril, y en mayo fue el desplome absoluto: Cancún cayó más de un 38 por ciento y la Riviera Maya casi el 47%.
Para fin de año, los números eran dramáticos: el Estado había perdido 1.2 millones de turistas, una baja del 14.6 por ciento, con un pico en Cozumel, que tuvo una caída superior al 38 por ciento.
La ocupación hotelera cayó más de un 8% en Cancún y la Riviera Maya, y casi un 20% en Isla Mujeres.
Y el impacto más fuerte se sintió justamente en la derrama económica. El Estado dejó de percibir más de 1000 millones de dólares. El derrumbe se sintió en Cancún, con una caída de más de 20%, Riviera Maya, 12%, y Cozumel, casi un 29 por ciento.
En promedio de todo el estado, la caída de la derrama económica fue de 18.6 por ciento.

LA LENTA RECUPERACIÓN
En 2010 la llegada de turistas comenzó a ascender levemente, pero las estadísticas seguían en rojo porque la comparación era con el muy buen trimestre (en números absolutos) de 2009.
En mayo de 2010 volvieron los números verdes a la estadística. La ocupación hotelera en Cancún subió un 23.7%, y en la Riviera Maya el crecimiento alcanzó el 41.6 por ciento.
El número absoluto de turistas creció poco más de un 6 por ciento. Había pasado exactamente un año del punto más bajo de la crisis.
Para diciembre, el número de turistas había crecido casi un 10 por ciento, la ocupación se había recuperado alrededor de un 8 por ciento, y la derrama económica cerca de un 10 por ciento.
Sin embargo, la recuperación total del turismo demoraría aún dos años más. En los primeros días de diciembre de 2012, tres años y medio más tarde del indicio del inicio de la crisis, Quintana Roo volvería a alcanzar los 8 millones de turistas que tuvo en 2008.
Ese año culminaría también con una derrama de casi 6800 millones de dólares, un 12 por ciento superior a la de 2008.
Más de tres años y medio se tardó en volver al punto cero.

LA CRISIS ACTUAL
El Presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Carlos Gosselin, dijo días atrás que la ocupación hotelera ha caído un 10 por ciento.
Si bien los datos oficiales de la propia Asociación dicen que la caída es mucho menor (un 4 por ciento) lo cierto es que se espera que el Estado sufra otra vez por una serie de factores.
Uno es el warning que emitió Estados Unidos contra Quintana Roo, y, más allá, la ola de violencia que sacude sobre todo a las ciudades turísticas del norte de la entidad.
La otra mala noticia es el severo impacto de la temporada de huracanes sobre algunos estados de EUA que son grandes emisores de turistas, como por ejemplo Texas.
La crisis de 2009, que fue mucho más profunda que la actual, dejó una enseñanza muy clara: el turismo se va muy rápido y no es tan fácil hacerlo volver.









