Cristina se animó a lo diferente, y Perla rompió con todos | Lo que dejaron los Informes

Cristina se animó a lo diferente, y Perla rompió con todos | Lo que dejaron los Informes

Los Informes de Gobierno apostaron a las formas del pasado como una demostración de poder

Cristina Torres, alcaldesa de Solidaridad, probó con un formato más natural y cercano

Perla fue fiel a sí misma: emotividad y fuerza, pero rompió todos los puentes políticos que pudo en Cozumel

En contraposición, Laura Fernández y Juan Carrillo, de Puerto Morelos e Isla Mujeres, optaron por un mensaje de concordia política

Remberto Estrada quiso eludir cualquier enfrentamiento con Carlos Joaquín, pero dio el banderazo a su reelección y a todo su proyecto político en Cancún

 

(La Opinión)

 

Los primeros Informes de Gobierno en un entorno de “cambio” político, no fueron demasiado diferentes al pasado. Quintana Roo se mantiene entre los estados en los cuales los Informes se sostienen como una forma de demostrar poder y de cumplir con los formalismos que ese poder exige.

En Quintana Roo, ya pasaron los Informes del gobernador Carlos Joaquín, y de todos los alcaldes de la zona norte del estado. Y dejaron algunas señales.

La primera, cómo se dijo, es que la liturgia del poder asociada a los Informes se mantuvo casi inalterable.

Otra, que marcó una distancia sideral con el anterior sexenio, es el reconocimiento, en mayor o menor grado, de los déficit de las diversas administraciones. Ningún Informe se quedó sin algún párrafo donde se reconocieron los errores, las fallas, o al menos que los principales problemas siguen vigentes.

En general todos los alcaldes dejaron algún mensaje asociado a su reelección, y la exposición personal en los eventos así lo demostró.

El pasado inmediato, por supuesto, fue la tabla de salvación de casi todos. Para algunos, como el caso de Perla Tun, fue prácticamente el eje del discurso. Pero en otros casos, como el del gobernador, se hizo el señalamiento del pasado, pero inmediatamente se remarcó que ese pasado ya no puede ser excusa para lo que no se haga, o se haga mal.

Sin duda, una jugada arriesgada, pero inevitable.

Aún los que no aceptaron esta nueva realidad en sus discursos, no tienen demasiadas opciones: el pasado dejó de ser una razón o una excusa para no hacer las cosas.

LO MÁS DESTACABLE

 

Sin duda el Informe que más llamó la atención fue el de Cristina Torres en Solidaridad.

La alcaldesa se decidió por un formato muy diferente a todos. Esquivó la imponencia de los grandes discursos y prefirió una suerte de comentario técnico y político hacia el público, en el cual fue explicando uno a uno los ejes de Gobierno.

El contenido general no varió demasiado del discurso de los otros informes. Pero lo que llamó la atención fue el estilo relajado y ajeno a la euforia del poder.

También vale destacar que su discurso empezó por el lugar más débil de la gestión, la seguridad, lo cual marca toda una diferencia con los otros discursos, que le dieron menos espacio e impacto a lo negativo.

Más allá de la valoración positiva o negativa que se haga de ese estilo, fue una bocanada de aire fresco en un contexto bastante antiguo.

Que la alcaldesa haya tomado ese riesgo político en un evento tan marcado de simbolismos, no debería tomarse como un hecho menor. Su reelección del año que viene es arriesgada, por la fuerza de MORENA en Solidaridad.

Quizá haya decidido tomar “armas” políticas de su propio adversario, para enfrentarlo en las urnas.

 

PERLA, FORMA Y FONDO

 

La alcaldesa de Cozumel, Perla Tun, fue ella misma de principio a fin. Se rodeó de quienes la apoyan incondicionalmente, y su discurso se basó fundamentalmente en el pasado.

Enfrentó al gobernador, a los diputados y a los regidores opositores, a quienes les negó el saludo. Su mensaje también fue claro: hasta el último día va a gobernar en la confrontación. Es el espacio político donde se siente más cómoda.

No se trata ni siquiera de una critica; es su estilo y no lo va a cambiar.

Su mensaje no podía ser más diferente al que plantearon Laura Fernández, en Puerto Morelos, y Juan Carrillo, en Isla Mujeres.

La primera hizo mucho hincapié en lo político. Pidió que la política se debata con altura, y que se deje afuera a quienes apelan a las “bajezas”. Juan Carrillo recordó a quienes ponen palos en la rueda. Pero también tendió puentes políticos, y cultivó el buen trato con el gobernador.

Remberto Estrada, por su parte, también prefirió mantener un discurso respetuoso con Carlos Joaquín . Dijo que hay muchos que les gustaría verlos enfrentados, pero no lo lograrán. Sonó más a expresión de deseos que a certeza.

Su discurso tuvo dos puntos sobresalientes. Por un lado, careció casi de autocrítica. Por el otro, reforzó una frase que venía pronunciado en las publicidades, y que dan la idea de su objetivo político.

“No pararemos”, dijo.

A su manera y con sus modos, el alcalde de Cancún va por todo.