Edomex o Veracruz; PRI QR busca su espejo

Edomex o Veracruz; PRI QR busca su espejo

Para el PRI, cada día es más difícil ganar las elecciones

Aún así, hay diferencias abismales entre el triunfo de Edomex, donde la maquinaria volvió a funcionar, que la derrota fulminante en Veracruz

Pero aún en esa derrota hay potenciales buenas noticias

El PRI de Quintana Roo busca su destino entre estos dos ejemplos

 

Hugo Martoccia

 

Entre la hecatombe y el renacimiento. Así parece bambolearse la realidad del PRI, de acuerdo a los resultados del pasado 4 de junio.

Hasta hoy, parece que se lleva triunfos ajustados en el Estado de México y Cohauila (más allá de las denuncias por fraude, que son otro tema) una derrota importante en Nayarit, y otra muy fuerte y significativa en Veracruz.

Edomex y Veracruz, por diversas razones, tienen realidades más cercanas con lo que podría suceder en Quintana Roo. Uno, Edomex, por la cercanía de los grupos políticos locales. El otro, Veracruz, porque la realidad política (con un Gobierno de oposición PAN-PRD) es más parecida.

La fotografía que encabeza la nota no es inocente. A la misma hora que el ex gobernador Roberto Borge era detenido en Panamá, el senador Feliz González Canto mostraba su festejo por el triunfo de su partido en Edomex, abrazado con Alfredo del Mazo.

Político de formalismos y señales, Félix González quiere decir que ese es el espejo en el cual su partido quiere mirarse. La foto muestra una pertenencia o una cercanía a un grupo político que a pesar de todo, se quedará seis años más en el poder de la entidad más poblada de México, y que ha podido hacer frente al aluvión electoral de López Obrador.

Pero hay dos datos particulares a tomar en cuenta: no se trata de un triunfo terso, y además está la sombra de Veracruz, que es una realidad diferente.

Veamos cada caso.

EL TRIUNFO AJUSTADO DE EDOMEX

Hasta hoy, el PRI ha ganado Edomex pero con un costo altísimo. Según el PREP, logró el 33.7 por ciento de los votos, pero perdió 20 de los 45 distritos electorales a manos de MORENA.

Algunos de esos distritos son históricos, en todo sentido. MORENA ganó Ecatepec, Tultitlan, Tlalnepantla, Texcoco, Cuautitlán, Naucalpan, Ixtapaluca, y el casi mítico para el PRI, Valle de Chalco Solidaridad.

El PRI, por su parte, ganó 21 distritos y tuvo victorias contundentes en Atlacomulco, Valle de Bravo, Huixquilucan, Jilotepec, Tenancingo y Tejupilco, entre otros.

El mapa electoral que acompaña esta nota, del portal Sin Embargo, muestra cómo toda la zona que colinda con el norte de la Ciudad de México es de MORENA, mientras el oriente más necesitado quedó para el PRI. La maquinaria funcionó, con todas sus mañas.

Un dato no menor, e inexplicable hasta ahora, es que contando los votos de esa manera, MORENA tuvo más que el PRI. Sin duda, una enorme llamada de atención para el 2018, cuando el candidato sea López Obrador y no otra figura. Pero ese es otro tema.

Aún así, ante la fuerza de un partido nuevo con mucho ímpetu, el PRI hizo funcionar su maquinaria y el peso del sistema para ganar. El PRD y el PAN, por supuesto, formaron parte de esa estrategia priista al ir a la elección separados y pulverizar el voto opositor. Juntos sacaron el 29.1 por ciento de los votos, y le negaron el triunfo a MORENA.

 

 

VERACRUZ, UNA REALIDAD MÁS DURA

Pero el PRI local no contará con la ayuda del PAN-PRD para la elección local de 2018, sino que deberá enfrentarse a la alianza encabezada por el gobernador Carlos Joaquín. Y los números de Veracruz, donde otro ex priista, Miguel Ángel Yunes, encabeza esa coalición, no son muy halagüeños para el tricolor y sus aliados.

La alianza PAN-PRD le ganó al PRI en Veracruz con mucha holgura. De los 212 municipios en juego, se quedó con 112, y con el 32.7 por ciento de los votos.

Muy lejos, la alianza PRI-PVEM ganó 36 municipios, con el 18.1 por ciento de los votos.

El mapa electoral de Veracruz, literalmente, se tiñó de azul y amarillo. Y eso es una señal de alerta para el PRI local, por los parecidos de ambos escenarios políticos.

 

 

LA ESPERANZA TRICOLOR

Pero hay un dato que no puede soslayarse, y es el que llena de esperanza al PRI:

El tricolor y el Verde fueron separados en siete municipios e Veracruz, y cuatro de ellos los ganó el Verde y tres el PRI. Además, otros aliados naturales, como el PES o el Panal, ganaron 6 y 18 municipios, respectivamente.

Si se cuentan todos esos votos, es un 13 por ciento que podría potencialmente sumarse a la alianza natural del PRI-PVEM, y casi empatar al PAN-PRD. Por supuesto, si se trabaja para ello.

El PRI tiene, además, otra opción, que es poner varias figuras del partido en MORENA, e intentar subirse a la ola de Andrés Manuel López Obrador, de lo cual se habla en otra nota.

Como se ve, los escenarios para la resurrección del PRI, que es el objetivo del ex gobernador Félix González Canto, son dos, e incluyen una tercera posibilidad que es el asalto a MORENA. Esa es la realidad que dejaron los números.

Un viejo axioma de la política dice que las elecciones son el momento donde se acaba la especulación. Con los votos no se especula, pero si se los debe analizar. En una nota para el diario El País esta semana, el ex canciller Jorge Castañeda dijo que del análisis que los partidos hagan de esta elección se definirá lo que pasará en 2018 para el país.

Quintana Roo no será la excepción. Para los partidos, es hora de afinar el lápiz y hacer cuentas.