El 13.8 por ciento de los estudiantes afirma haber empezado a consumir drogas antes de esa edad
Es el séptimo lugar nacional en ese rubro, de acuerdo a la Secretaria de Salud
Y el tercer lugar en inicio de consumo después de los 15 años
En 2014, más de 10 mil estudiantes del estado requerían de tratamientos contra las adicciones
Es la otra cara de la crisis de violencia en el estado
Hugo Martoccia
La violencia que vive el estado por estas horas tiene parte de su origen en una situación social dramática para muchos ciudadanos.
El Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2016, que trata de desentrañar las causas y efectos de la guerra contra el narcotráfico, arroja cifras sociales preocupantes en el estado.
Según la Encuesta Nacional de Consumo de Droga en Estudiantes de la Secretaria de Salud de la Federación, en Quintana Roo el 13.8 por ciento de los estudiantes reconoció que comenzó a consumir drogas a los 10 años o antes.
Se trata de una cifra que solo es superada por otros seis estados en la República: Oaxaca, Tabasco, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz y Morelos.
En el otro aspecto en el cual el estado se encuentra en una situación critica es en los estudiantes que comienzan su consumo después de los 15 años. En ese rubro, Quintana Roo es el tercer lugar nacional con el 34.8 por ciento de los estudiantes en esa situación.
Solo Tamaulipas y Nuevo León muestran porcentajes más altos.
La encuesta data de 2014 y es la que aún se utiliza para determinar la situación en las escuelas de la República. Según ese mismo informe, 3508 alumnos de secundaria, y 7006 de bachillerato necesitaban en ese año de tratamientos contra las adicciones en el estado.
Y ahí aparece otro dato preocupante. En Quintana Roo estaba el 1.5 por ciento de los estudiantes en tratamiento, cuando la población del estado con respecto a la de todo México es de alrededor del 1.2 por ciento.
O sea, se trata de una cantidad de estudiantes en esa situación que es mayor de lo que debería ser según la población.
En números absolutos, Quintana Roo tenía el triple de estudiantes en tratamiento que Campeche o Baja California Sur, y un 15 por ciento más que Yucatán.
A raíz del comportamiento de todos los demás indicadores sociales en los años subsiguientes, haya pocas esperanzas de que esos números hayan mejorado.









