GANÓ MORENA, PERO ¿QUIÉN GOBIERNA?

GANÓ MORENA, PERO ¿QUIÉN GOBIERNA?

Los tres alcaldes de MORENA quedaron rodeados, por decisión propia o imposición, de priístas, verde ecologistas u oficialistas.

En Solidaridad y Othon Pompeyo Blanco los alcaldes ni siquiera pudieron poner a sus secretarios generales ni a los principales directores.

En “Cancún de Juárez”, Mara Lezama le entregó las principales áreas de gobierno al PRI-verde y a extra partidarios. 

Y ninguno de los tres alcaldes parece tener definido si seguirán las políticas de Lopez Obrador.

Un inicio titubeante que aleja la posibilidad de una transformación. 

 

(La Opinión)

 

El 1 de julio, los votantes de los tres municipios más grandes del estado dejaron en claro que querían gobiernos de MORENA. 
La propuesta de ese partido es una transformación de la vida pública, austeridad, honestidad, una nueva visión de la relación de los gobiernos con los ciudadanos, y resultados claros e inmediatos, entre otras cosas. 
La primera semana de los tres alcaldes de MORENA en el estado, Mara Lezama, en Benito Juárez; Hernán Pastrana, en Othon Pompeyo Blanco, y Laura Beristain, en Solidaridad, parecen estar muy lejos de esas expectativas. 
Por imposición o decisiones externas, los tres alcaldes han dejado el manejo de la administración pública a actores ligados a la política tradicional en el estado.

 

REBELIÓN EN CHETUMAL

 

En Othon P. Blanco, Hernán Pastrana presentó dos propuestas para Secretario General del Ayuntamiento y ambas fueron rechazadas por los regidores.
Finalmente, una heterogénea alianza de disidentes morenistas con el PAN, PES y PRI le impusieron a un secretario de raíces priistas, Edwin Alejandro Rivera Romero, sobrino de Eduardo Ovando. 
Tampoco le permitieron poner a su tesorero. En el cargo quedó Raúl Silvestre Santana Quesada, hijo de Raul Santana Bastarrachea, uno de los hombres fuertes del gobierno de Mario Villanueva.
O sea, Pastrana perdió el manejo de la política interna y de los recursos del municipio. Y tampoco pudo imponer sus nombres en ingresos, egresos y Contraloría. 
Y aún hubo más. El alcalde nombró a su primera propuesta a secretario general, Otoniel Segovia Martinez, como secretario particular, pero el Cabildo tampoco se lo permitió.  

 

SOLIDARIDAD 

 

El caso de Solidaridad con Laura Beristain fue muy parecido.
Una alianza del síndico Omar Sánchez Cutis  regidores de MORENA, con los partidos opositores, logró tirar abajo los nombramientos de la alcaldesa. 
Lo principal es que le impusieron al Secretario General, Walter Puc Novelo, directamente vinculado con el croquista Martín de la Cruz.
Pero tampoco pudo poner a su director de Ingresos, y tiene problemas en Seguridad Pública. 
En estos dos casos, los alcaldes entregaron, por presiones, partes muy importantes de su administración a manos externas. 

 

“CANCÚN DE JUÁREZ” 

 

El caso Benito Juárez llama la atención porque la “entrega” de los puestos a priistas y verde ecologistas ni siquiera requirió de una presión extra o de una operación política escondida de sus regidores (como sucedió en Playa y Chetumal) sino que fue la propia Mara Lezama la que los puso allí. 
La secretaria general se la dio al perredista Jorge Aguilar Osorio, lo que se entiende, en parte, como una decisión personal, pero también como un acuerdo con el gobernador Carlos Joaquín.
En la Oficialía Mayor quedó Hector Contreras Mercader, que tuvo el mismo cargo con Remberto Estrada, y otro personaje muy cercano al ex alcalde, Francisco Carrillo, será secretario particular de Mara. 
Pero en realidad, en Benito Juárez lo mejor no es enumerar los priistas o verde ecologistas que se quedan, sino mejor nombrar al único “moreno” del gabinete, Julian Ramírez Florescano, en la dirección de Educación.   
El “Gabinete Ciudadano” parece estar pintado de los colores tradicionales de la política quintanarroense. 
Y para colmo, como si fuese casi un dato simbólico o una inconsciente expresión de deseos, la alcaldesa quiere quitar el nombre de Benito Juárez (el presidente más admirado por AMLO) del municipio. 
A todo esto llama la atención la soledad o independencia con la que los alcaldes se mueven en referencia a MORENA. 
El partido no ha servido para defender a los alcaldes a los que sus propios regidores les dieron la espalda, ni tampoco para imponer ciertos criterios básicos a la alcaldesa de Cancún, que también ganó por MORENA.
Y esto es apenas el comienzo. Parece que la “cuarta transformación” aún no va a llegar a Quintana Roo.