Asumirá el Auditor especial, Manuel Palacios
El Congreso quiere evitar a toda costa que quede el frente Hugo Boniila
(La Opinión)
El Congreso del estado aceptará esta semana el pedido de licencia del titular de la Auditoría Superior del estado (ASE) Javier Zetina González, Javicho, para dejar en su cargo a Manuel Palacios, el auditor especial.
Con esta maniobra, el Congreso se asegura que ninguno de los dos posibles auditores, Javicho, y su suplente, el borgista Hugo Bonilla Iglesias, asuman esa posición fundamental.
Javier Zetina pidió una licencia por 60 días el pasado viernes, luego de que el Congreso no le aceptara su renuncia definitiva, con carácter de indeclinable, que se formalizaría el 31 de marzo.
La excusa de los diputados fue que si Javier Zetina se iba de su cargo ese día, podía alterar el proceso de recepción de las cuentas públicas de todos los entes auditables, que vencía el mismo 31 de marzo.
Pero la realidad es que el temor de los diputados, específicamente de los oficialistas, es que si aceptaban la renuncia de Javier Zetina, la ley los obligaba a aceptar como auditor a su suplente, Hugo Bonilla.
Y eso era imposible. Bonilla no sólo es una hechura política de Roberto Borge, sino que además tiene una denuncia por un daño patrimonial por 48 MDP en el municipio de Benito Juárez en 2014, cuando era director de Ingresos del ex alcalde, Paul Carrillo.
Por eso hechos, tiene en su contra una denuncia penal, y hay una investigación abierta en la ASE.
La estrategia, entonces, fue obligarlo a Javicho a permanecer en su cargo, pero pedir una licencia. Como la licencia es temporal y no un acto de separación definitiva del cargo, en ese caso no debe asumir el suplente, sino el auditor especial.
De cualquier manera, se trata de una solución momentánea. A corto plazo, el Congreso deberá decidir qué hacer con la ASE, porque se trata de un área demasiado sensible. Por dar un ejemplo: en el Gobierno nadie se quedó tranquilo sabiendo que Javier Zetina fue el que recibió las cuentas públicas de los 72 entes auditables del estado. Se trata, literalmente, de una información que vale oro.
El tema se ha convertido en una suerte de comedia de enredos que nadie tiene claro cómo va a terminar. Lo cierto es que hoy, el nuevo enemigo es Hugo Bonilla.









