Jugar al límite de la ley y de las reglas internas del partido tiene su impacto.
Pocas concentraciones populares y mucha menos exposición de los candidatos en redes sociales, para evitar sanciones.
Nadie se puede presentar como candidato a gobernador, por lo que los mensajes son desangelados y con poco o nulo contenido.
Un ritmo que ayuda a la estrategia de Gino Segura, que es el más posicionado.
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(La Opinión)
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Una paradoja ha sucedido en la 4T. Desde hace alrededor de un año atrás se inició una campaña descarada por la candidatura a la gubernatura con decenas de “asambleas” populares que convocaban a miles de personas, y millones de pesos gastados en campañas ocultas en redes sociales. Pero desde la semana pasada, que inició la verdadera campaña interna, sus candidatos “desaparecieron”.
Es decir; antes del inicio de la campaña el ritmo era febril; ahora, en campaña, no ha habido concentraciones populares y la exposición en redes sociales disminuyó considerablemente.
Y además el discurso desapareció. De alguna manera, antes de la campaña, sin reglas, la idea era instalar a candidatos a gobernador. Ahora, como nadie puede nombrar esa palabra o pedir el voto, porque sería impugnado, los discursos son chatos, sin contenido y con poca o nula fuerza.
La razón de esto tiene que ver no sólo con las leyes sino también con las propias reglas internas que contiene la convocatoria que emitió MORENA para la elección de la “coordinación para la defensa de la transformación y la soberanía” (un eufemismo legaloide para no decir candidatura a la gubernatura).
Como esta “coordinación” es una figura que coquetea con lo ilegal, la campaña tiene límites precisos en la Ley Electoral.
Además, MORENA le ha impuesto otros límites propios, como evitar “campañas dispendiosas”. La base octava de la convocatoria dice:
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“BASE OCTAVA. Con el propósito de garantizar la equidad, unidad interna y correcto desarrollo del proceso organizativo previsto en la presente Convocatoria, queda prohibida la realización de campañas dispendiosas, anuncios espectaculares, o la erogación de recursos contraria a los principios de austeridad que caracterizan a nuestro movimiento.
Asimismo, queda prohibido el uso de recursos públicos de cualquier naturaleza; intervención de servidores públicos en favor o en contra de participantes; la utilización de programas sociales, condicionamientos o coacción en favor o en contra de participantes y/o cualquier otro mecanismo que pretenda influir indebidamente en el desarrollo del proceso”.
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A eso se deben sumar los lineamientos del proceso interno, que dicen que las reuniones deben ser en casas o salones, con no más de 50 personas, o en asambleas más multitudinarias pero que deben comunicarse con antelación. Sólo se puede hablar de la transformación y la soberanía.
Quizá por ello el inicio de campaña ha sido muy pobre para todos y todas.
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CANDIDATOS
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