Mesa Chica – Seguridad pública, el gran dolor de cabeza de Carlos Joaquín – Hugo Martoccia  

Mesa Chica – Seguridad pública, el gran dolor de cabeza de Carlos Joaquín – Hugo Martoccia   

Una balacera en plena carretera federal, ahí donde se desplazan miles de turistas por día, puso otra vez a la seguridad en el centro de la escena. El hecho, sucedido en la mañana de este martes, desactiva toda una estrategia de parte del estado para intentar cambiar una sensación que se extiende por toda la sociedad: se vive un momento de crisis y parece difícil encontrar la salida.

Un par de vehículos cruzaron disparos a plena luz del día en la carretera federal entre Cancún y Playa del Carmen, a la altura de Puerto Morelos. El hecho es grave, pero es apenas un paso más en un proceso que ya parece imparable. Hay un enfrentamiento que se dirime a balazos, y el grueso de la sociedad no sabe quién pelea con quien, ni que lugar tiene el estado en esa guerra.

La estrategia que el gobierno desplegó en los últimos días, para demostrar que los números de inseguridad y violencia vienen de al menos una década atrás, no es errónea. Trata de separar los hechos, y demostrar que la crisis de seguridad viene del pasado inmediato. Es cierto. La corrupción, la frivolidad y la ineficacia del borgismo destrozaron no sólo las finanzas públicas, sino también la estructura del estado y el entramado social.

Pero la sociedad no tiene porqué entender esas sutilezas. El ciudadano pide que la autoridad resuelva el problema y punto.

Hay también algunas cosas que explicar, y el gobierno lo tiene que hacer con más claridad. No se puede comparar el número de asesinatos de un año y otro como si eso fuera todo el problema. No es lo mismo un asesinato, o incluso una ejecución, en los márgenes de alguna ciudad, que un ataque armado a la Fiscalía General del estado, o las cotidianas balaceras en el centro de ciudades como Cancún y Playa del Carmen, como ha sucedido este año.

También hay que entender que no se trata sólo de una «sensación» de inseguridad. La sociedad lo vive día a día en hechos concretos. El empresariado se dice harto de las extorsiones del crimen organizado. Y en el sector turístico advierten que la paciencia no será eterna: o se pone un alto a la violencia o comenzarán a sentirse las consecuencias.

Muchos de esos empresarios, dicen en el gobierno, callaron durante años y permitieron el deterioro del estado. También es cierto. Pero estas son las condiciones de hoy y hay que aceptarlas y trabajar con ellas. La otra opción es hacerlos callar a todos, como sucedía en el pasado. Lamentablemente, es una opción que gana cada día más adeptos en el entorno del gobierno.

El gobierno estatal no debería estar solo ante este problema, pero en los hechos lo está. Los gobiernos municipales de Benito Juárez y Solidaridad, donde está el foco de la crisis, han hecho poco y nada por enfrentar el tema. En realidad, parece que los dos están claramente superados por el contexto.

Nadie sabe si lo de la presidenta municipal de Solidaridad, Cristina Torres, fue impericia o un mal diagnóstico de la situación. Pero lo cierto es que dejó la Seguridad Pública en manos inexpertas hasta que la matanza del bar Blue Parrot la despertó del sueño. Aun así, la inseguridad no da tregua en ese municipio.

El caso del alcalde de Cancún, Remberto Estrada, es igual de grave. El alcalde vio a la Seguridad Pública como un espacio más de ese entramado de negocios que es una administración municipal. La inexplicable renta de casi 100 patrullas a precios irracionales y sospechosamente altos, es toda una declaración de principios sobre la importancia que le da al tema.

Lo paradójico para el gobernador Carlos Joaquín es que el resto de la gestión va encontrando el rumbo que se había propuesto.

La Procuraduría General de la República le ha quitado un poco de presión sobre el tema de Roberto Borge; va tomando el control de los resortes del poder del estado que habían quedado en manos de opositores; el turismo continúa llegando y genera inversiones y trabajo, y hasta el tema financiero, a pesar del mal arreglo en la reestructuración de la deuda de titular de Finanzas, Juan Vergara, le ha dado respiro.

Sólo el tema de la inseguridad está ahí, difícil de predecir y dominar, azuzando las dudas de unos, y las ansias de crisis de los otros.