Personajes y hechos políticos del año 2020 en Quintana Roo
Del Covid al omnipresente AMLO.
Del mejor momento del Carlos Joaquín a un cierre de año casi inexplicable.
Del feminismo como movimiento social ineludible, al Congreso inoperante y sospechosamente aliado de nuevos endeudamientos.
Del caos interno de MORENA, a la alianza inconcebible del PAN y el PRI.
Todo eso nos deja este increíble 2020.
(La Opinión)
Pocos años han sido más inesperados, convulsionados, y cambiantes que este 2020.
En el ámbito político, como casi en todos los demás, el año se divide en dos partes desiguales: antes y después de la llegada de la pandemia del Covid. Pero el antes, debe decirse, casi no tiene relevancia con respecto a lo que siguió.
Por eso, el hecho político del año en Quintana Roo tiene que ver con la naturaleza, por la aparición del Covid, con todo lo que eso significó, y el agregado de los huracanes.
Y los personaje políticos fueron el Presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Carlos Joaquín. Ambos, debe decirse, con importantes altibajos.
Para que se entienda la magnitud del año vivido. En 2020 vivimos, lisa y llanamente, en un mundo distinto.
La lista, de seguro, es incompleta. Pero marca de alguna manera el caótico año que hemos vivido.
COVID
La pandemia alteró el ritmo de vida y la matriz económica de Quintana Roo como en pocos lugares del planeta. La pérdida de empleos y la caída de la economía fue las más grande del país. En el aspecto de salud pública, el impacto fue muy fuerte (casi 16 mil casos y más de 2 mil muertos) pero menos dramático que lo esperado en un momento.
Los números mundiales hasta este 31 de diciembre lo dicen todo: 82 millones de contagios y 1.8 millones de muertos.
La política también se ordenó alrededor del Covid. La agenda la marcó la pandemia.
HURACANES Y TORMENTAS
En el medio de la pandemia, Quintana Roo vivió una de las temporadas ciclónicas más activas de los últimos años.
Pasaron por el estado la Tormenta Tropical Cristobal, que afectó el sur con lluvias e inundaciones, y Gamma, en el norte del estado. Y luego llegaron los huracanes Delta y Zeta, que pasaron por las principales ciudades turísticas de Quintana Roo.
AMLO, EL OMNIPRESENTE
La crisis del Covid en este 2020 reafirmó la omnipresencia política del Presidente de la República. Y el estado no es ajeno a ello.
El profundo calado social de los programas asistenciales del Gobierno Federal fueron fundamentales para evitar un caos en Quintana Roo, el estado más golpeado por la crisis económica originada por la pandemia.
La decisión de Presidente de reabrir gradualmente la economía desde junio, demostró ser, con el paso de los meses (a pesar de las feroces críticas en su momento) muy acertada. Su error inicial al calcular los efectos de la pandemia pudo quedar superado por las decisiones acertadas después.
Su primera visita post pandemia fue a Cancún, para dar banderazo al Tren Maya y anunciar obras asociadas de desarrollo Urbano, y luego visitó Playa del Carmen y Tulum. El cierre del año fue con el decreto de zona libre para Chetumal.
Su relación con Quintana Roo se hizo aun mas estrecha. Los niveles de aprobación superiores al 70% que tiene el Presidente dejan muy claro porqué ha sido la figura política del año en el estado.
CARLOS JOAQUÍN, BRILLO Y OSCURIDAD
El gobernador del estado encontró en la pandemia un eje de gobierno que se había ido perdiendo en los meses previos.
Carlos Joaquín mostró su costado “populista” y fue al hueso de la crisis. Hubo apoyos en alimentos a los sectores mas necesitados, y aportes en el pago de servicios a la gente, así como descuentos diversos para ciudadanos y empresarios.
El gobernador logró la implementación de un semáforo estatal para controlar la salida del confinamientos, y así generó una recuperación sostenida de la actividad económica. Pero eso le generó alguna crispación con el poder central.
Pero ese “éxito”, que quizá fue su mejor momento del sexenio, pareció sacar de foco al mandatario estatal, y mientras la pandemia fue aflojando, su actuación también se resintió.
La crisis por la marcha feminista del 9 de noviembre en Cancún pareció ser un punto de inflexión.
La salida de Alberto Capella de Seguridad Pública hizo tambalear uno de los ejes centrales de su gestión.
Y el cierre de año no es el mejor. El polémico Puente Nichupte, que dejará una deuda de 30 años; el crédito de 820 millones por 20 años, y, en lo político, la inminente alianza electoral con el PRI, parecen colocar a Carlos Joaquín en un espacio de la “derecha neoliberal” (para decirlo en términos muy utilizados estos días) que no augura buenos momentos.
Un año de claroscuros.
FEMINISMO, EL MOVIMIENTO DEL AÑO
Se trata, sin duda, del movimiento político y social del año en Quintana Roo. Las marchas del 9 y el 15 de noviembre, así como la toma del Congreso, fueron apenas los primeros vientos de lo que parece que será un huracán en 2021.
Aunque ha encontrado demasiada resistencia en la política, en donde hasta ahora el apoyo a las causas profundas del movimiento es fundamentalmente de palabra, durante este 2020 el movimiento se instaló en el centro del debate.
Difícilmente la agenda feminista pueda quedar marginada de la política de aquí en más.
Feminicidios, violencia intrafamiliar, participación de la mujer en la vida pública, aborto…todos temas de los que se hablará (y se actuará) cada vez más gracias a este 2020 realmente importante para la causa.
EL CONGRESO Y SUS D(E)UDAS
El Congreso del estado cierra el año sin ganarse ninguna estrellita de buen comportamiento.
Tan sólo en las últimas semanas perdió el control del recinto legislativo, por incapacidad de negociación con los grupos feministas, y aprobó un endeudamiento de 30 años para la construcción del Puente Nichupte.
En los próximos días aprobará otra deuda de 820 millones de pesos a pagar en 20 años.
Su año inició con un caos en la Junta de Gobierno y Coordinación Política, que no cesó en todo 2020. Tan es así que la Jucopo sólo “funcionó” cuando el Congreso estuvo cerrado.
En el medio, hubo escándalos porque se votaron en el Pleno documentos que nadie conocía, y se intentaron meter artículos en diversas leyes que eran el negocio de unos y el calvario de otros, como los contenedores de basura en Cancún.
En este 2020, el calificativo de “La peor Legislatura de la historia” se lo ha ganado día a día.
MARA VS MARYBEL
Desde que el pasado agosto la senadora de MORENA Marybel Villegas dejó entrever claramente que iría por la candidatura a la presidencia municipal de Benito Juárez, la interna de MORENA se convirtió en el tema casi excluyente del mundo político.
Los velados ataques del marybelismo a la alcaldesa Mara Lezama se convirtieron en una guerra pública sin cuartel. El tema alcanzó niveles insospechados cuando un grupo organizado intentó acabar con el Gobierno de Mara en la marcha feminista del 15 de noviembre.
Los disturbios ese día tuvieron origen político, y ese origen tiene mucho que ver con MORENA.
Pero el año de Mara ya había sido complicado. La inseguridad, la crisis de la basura (que tuvo mucho que ver con no querer mover las cosas) y algunos escándalos mediáticos (no siempre reales, pero potenciados por su enemigos internos y externos) la pusieron contra las cuerdas.
El año 2020 termina con ambas políticas enfrentadas por la candidatura de Cancún, que, como se sabe, incluye mucho más que eso.
Ese enfrentamiento es una muestra de lo que las tribus morenistas van a hacer por el poder. En el 2020 la consigna fue: “Todo vale para conquistar el poder”.
LA ALIANZA PAN-PRI
Si el año más extraño del último siglo debía terminar con un hecho político bizarro, ahí está la alianza entre el PAN y el PRI.
Quemando sus estatutos y principios, el mayor partido de la derecha mexicana, alguna vez un faro de la democracia, decidió que el “Todo vale” también aplica de ese lado del espectro político.
En Quintana Roo la alianza es aún una incógnita, pero se dará, ya sea de hecho o de derecho.
Quedará en manos de la sociedad consagrarla como un espacio político naciente, o sepultarla en el basurero de la historia.