La entrega de dos ex funcionarios de Sinaloa a Estados Unidos, marcan el peor momento del Gobierno de Sheinbaum.
Y la administración Trump amenaza con más denuncias y con persecución a funcionarios ligados al narcotráfico.
Pero la oposición no participa de la agenda, mientras MORENA se moviliza en Chihuahua.
La penosa situación en Quintana Roo.
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(La Opinión)
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Una tormenta perfecta acecha a la presidenta Claudia Sheinbaum y a MORENA.
El caso Sinaloa amenaza con salirse por completo de control; se espera que en cualquier momento aparezcan nuevas listas de funcionarios y políticos perseguidos por Estados Unidos; la economía está estancada; el partido y la Presidenta caen en las encuestas, y los partidos de la 4T, a pesar de las sonrisas y las fotos, pasan su peor momento interno desde 2018.
Pero a pesar de esa situación, la oposición en México y en Quintana Roo está en estado vegetativo.
A meses de que inicie un proceso electoral crucial para el país, ningún partido levanta la bandera. El PAN aparece aturdido y MC duda entre su papel de opositor o de colaboracionista con el régimen. El único que parece moverse es el PRI (o más bien Alito Moreno) pero tiene sobre sus hombros la muy pesada carga del desprestigio.
Y en Quintana Roo la situación alcanza límites de vergüenza.
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EL ENTORNO
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La semana que termina, el Gobierno federal y MORENA han recibido la mayor seguidilla de golpes políticos desde 2018.
Una rápida mención de esos hechos nos muestra a dos ex funcionarios de Sinaloa que quieren “colaborar” con la justicia de Estados Unidos por el caso Ruben Rocha. Uno de ellos, Gerardo Mérida, es un general del Ejército, con todo lo que eso significa. El otro, Enrique Díaz, fue el financiero de ese proceso.
Lo que saben y lo que pueden decir podría ser una bomba política para el régimen morenista.
Antes de eso, la DEA dijo que habrá más casos de políticos de MORENA ligados al narcotráfico. El Pentágono señaló a la política de “abrazos y no balazos” de AMLO como una estrategia fallida que ayudó a la delincuencia organizada. Y el New York Times citó una fuente gubernamental que le dijo que los funcionarios mexicanos ligados al narcotráfico se perseguirán con la ley antiterrorista.
Ya hay amenazas concretas de incursiones terrestres en el país para llevárselos.
La reacción de Claudia Sheinbaum ante ese vendaval ha sido firme, pero poco convincente. La Presidenta se plantó en la soberanía, y pide que le manden pruebas para extraditar a los 10 ex funcionarios sinaloenses que Estados Unidos solicita. Pero 2 de ellos se fueron a entregar solos, sin esperar esas pruebas. Entonces, el relato se cae.
Por otro lado, la economía no ayuda. El país no sale del estancamiento económico y las únicas buenas noticias están vinculadas al crecimiento de los programas sociales, que amenazan las finanzas públicas porque amplían el ya peligroso déficit fiscal.
Ese combo ha generado una consistente caída de la presidenta y de MORENA en las encuestas.
En cualquier lugar del mundo, a un año de elecciones federales y en más de la mitad de las gubernaturas del país, sería un regalo para la oposición para pensar en cambiar, o al menos equilibrar un poco, la relación de fuerzas. En México no.
Ningún partido ha logrado instalar su propia narrativa en este caso, y más bien parecen haberle dado el lugar de líder opositor a Donald Trump y su Gobierno. No hay más estrategia. Por miedo, incompetencia, o complicidad (por qué no?) nadie se mueve.
Tan extraña es la situación, que el único partido que se moviliza por sus causas es MORENA, que saldrá a la calle a Chihuahua contra la gobernadora panista Maru Campos, a quien acusan de traición a la patria por permitir el ingreso y operación irregular de agentes de la CIA.
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QUINTANA ROO
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