PRI en la Jucopo | ¿Resurrección? ¿O apéndice del joaquinismo?

PRI en la Jucopo | ¿Resurrección? ¿O apéndice del joaquinismo?

El partido podría presidir la Jucopo del Congreso un año. 

Pero su coordinación quedaría en manos del joaquinista Carlos Hernández. 

Así, el PRI vuelve a jugar “en grandes ligas” después de tres años.

Pero lo haría con jugadores prestados. 

 

(La Opinión) 

 

Si la Justicia Electoral Nacional no dice lo contrario, el Partido Revolucionario Institucional podría tener un lugar en la estratégica Junta de Coordinación Política del Congreso (Jucopo).

La pregunta es si esa posición es algo así como una resurrección política del PRI, luego de un ostracismo de tres años. O si se trata tan sólo de una jugada política para que un priista  joaquinista, como Carlos Hernández Blanco, pueda presidir el Congreso un año. 

Lo primero que hay que decir es que esa posición del PRI en la Jucopo es extraña, desde el punto de vista político. 

El PRI tuvo en junio de 2019 su peor elección histórica en el estado, apenas el 13% de los votos, y sin embargo, tiene, al día de hoy, la tercera bancada más grande del Congreso. 

El tricolor ganó un sólo distrito, el de Cozumel, donde triunfó Carlos Hernández. Según la ley, le correspondía un plurinominal.

Sin embargo, el Tribunal Electoral del estado (Teqroo) tomó una polémica decisión, y asumió el principio de “proporcionalidad pura” como la forma de distribuir los diputados plurinominales. Así, al PRI le correspondió un diputado más, que se lo quitaron a Confianza por Quintana Roo. 

Esa decisión dejó al PRI con tres diputados, y quedó como la tercera fuerza del Congreso, por encima del PT y Verde, que también tienen tres diputados, porque tiene mayor porcentaje de votos.

Por la vía en que el tricolor logró ese diputado de más (el Teqroo) a todo el mundo político quintanarroense le quedó la sensación de que hay una decisión política de que el PRI sea el aliado que el joaquinismo necesita en este momento y en ese preciso lugar. 

Sin embargo, por lo que se ve, esa alianza no implicaría una resurrección política del tricolor, sino apenas una cercanía a la toma de decisiones. 

En ese sentido, parece que el PRI llega a la Jucopo como un apéndice del joaquinismo, para ser el trampolín que necesita ese grupo político para colocar a uno de los suyos, Carlos Hernández, en la presidencia del Congreso un año. 

Eso significará, además, que el partido se sumaría, de manera tácita o explícita, al joaquinismo, al menos en lo que se refiere a la tarea de manejar el Congreso y garantizar la gobernabilidad a Carlos Joaquín. 

En la actual Legislatura, el tricolor se movió políticamente muy cerca de Carlos Joaquín. Ahora, deberá hacer lo mismo, pero desde una posición de poder. Sin embargo, esa posición podría estar virtualmente bajo las siglas del tricolor, pero en realidad en las manos del joaquinismo. 

Esta nueva versión del PRI quizá termine en una alianza formal con el oficialismo estatal hacia las elecciones de Ayuntamientos en 2021, y la gubernatura en 2022, y allí podría soñar con su resurrección real. Pero eso será otra historia. 

Por lo pronto, después de tres años de ostracismo político, el PRI podría participar, al menos de manera formal, otra vez de un espacio relevante de poder. Y eso no es poco.