La columna En Tercera Persona, de Héctor de Mauleón, del periódico El Universal, cuenta los últimos días de Borge en libertad
El periodista toma datos del seguimiento que se le hizo a Borge antes de capturarlo
Salidas, bebidas, mujeres, y habitaciones de hoteles pagadas por antelación por seis meses, así vivió su dorado auto exilio
(La Opinión) (Información de Héctor de Mauleón, El Universal)
Roberto Borge vivió sus últimas horas en libertad en la ciudad de Panamá dándose todos los lujos.
De acuerdo a una columna firmada por el periodista Héctor de Mauleon, en el periódico El Universal, de la Ciudad de México, el ex mandatario vivió esos últimos días encerrado en su habitación de la Trump Tower de día, pero de noche visitaba bares, casinos, e incluso «interactuaba» con mujeres.
«Borge pasaba el día en la suite, pedía los alimentos a su habitación y solo se atrevía a salir por las noches», dice la nota, publicada en la edición de hoy del mencionado periódico.
«A una hora determinada solicitaba el servicio de taxis Uber y se dirigía al casco viejo de Panamá. Frecuentaba restaurantes libaneses: El Dubai era uno de sus favoritos. Luego recorría la zona de bares y antros. Regresaba al hotel con algunos tragos encima y visitaba el casino, poblado a esas horas de mujeres dispuestas a ganarse una buena cantidad de dólares.
Al ex gobernador se le vio interactuar con mujeres rubias».
Dice también el texto:
«A pesar de que en el día procuraba mantener un perfil discreto, en Borge salía algunas veces a hacer compras a los supermercados, en especial el Super 99, donde adquiría objetos destinados a su aseo personal: desodorantes, jabones, pasta de dientes, shampoo.
De esa manera pasó sus últimos días de libertad».
Pero todo cambió cuando conoció que existía una orden de aprehensión en su contra.
«Con la orden de aprehensión terminaron las expediciones nocturnas al casco viejo y también la diversión en el casino de la Torre Trump.
El ex gobernador dejó de salir de su departamento. “Cuando más, bajaba unos minutos al lobby”, relata uno de los agentes de la Agencia de Investigación Criminal Interpol que tomó parte en su captura.
La Interpol observaba el departamento de Borge desde una torre contigua. “Lo teníamos en línea de vista”, recuerda el agente. Sin embargo, desde que la orden se hizo mediática, Borge corrió las cortinas e incluso dejó de encender la luz. Permaneció de ese modo casi dos días completos.
El 4 de junio bajó al lobby. Estuvo ahí unos minutos. Según la descripción de un agente, “se secaba las palmas de las manos en el pantalón, se mesaba el cabello, se frotaba la frente”. Estaba hecho un manojo de nervios».
La parte final del texto no tiene desperdicio.
«Antes de recalar en Panamá, el ex gobernador había estado en Miami, Florida, y en la isla de Cuba. En todos los casos, uno de sus colaboradores más cercanos había viajado primero a estos destinos. El colaborador conseguía una suite de lujo y la dejaba pagada hasta por seis meses. Borge pasaba un tiempo ahí y luego se movía.
Esta vez no iba a ser distinto. El ex gobernador había reservado un vuelo a París. Su plan era trasladarse por tierra a Barcelona, en donde el colaborador había rentado un departamento de lujo.
Al caer la tarde una camioneta fue a recogerlo. Borge salió del hotel casi corriendo. Los agentes le dieron seguimiento durante hora y media. Su chofer se movía rápido, se saltaba los altos, daba vueltas varias veces en la misma glorieta, intentaba asegurarse de que no lo siguieran.
Al fin, se animó a dirigirse al aeropuerto. Probablemente apostaba a que aún no le hubiesen girado una ficha roja. El vuelo 0475 de Air France estaba a punto de despegar.
Borge pasó los controles del aeropuerto. No documentó equipaje. Llevaba solo una maleta con algunos libros, un par de gorras y unos zapatos de Salvatore Ferragamo. Cuando le sellaron el pasaporte se activó la alerta.
Un agente de migración lo abordó en la sala de espera.
—¿Me da su nombre?
—Roberto Borge.
—Acompáñeme, por favor.
—¿Por qué? —preguntó.
Tenía el rostro demudado.
Su fuga de lujo había terminado.
Se puso en pie y caminó. Sus ojos, dicen, se habían vuelto vacíos».
@hdemauleon
demauleon@hotmail.com
El link de la nota:
http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/hector-de-mauleon/nacion/2017/06/7/la-fuga-de-lujo-de-roberto-borge









