TSJ: ganó el viejo equilibrio de poder

TSJ: ganó el viejo equilibrio de poder

El Gobernador no impuso un candidato, pero le puso un alto a las ambiciones de sus propios aliados

Y también dejó en claro que no hay rompimiento total con grupos priistas locales; el nuevo presidente, Antonio León, tiene cercanía con muchos de ellos

Los grupos vinculados a la Secretaria Gobierno logran imponer su operación política

Francisco López Mena operó personalmente la unanimidad de la votación; es el mayor logro político del Secretario de Gobierno en la gestión

El borgismo se queda sólo; Fidel Villanueva hace mucho que le dio la espalda

El gran interrogante es: ¿Podrá Antonio León encarar la necesaria transformación del Poder Judicial? ¿O será la continuidad de lo que había?

 

 

Hugo Martoccia

 

La elección de Antonio León Ruiz como nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) fue una decisión que buscó un equilibrio entre los grupos políticos en el Estado. Hasta los que perdieron reconocen que se encontró un punto de acuerdo que hasta hace pocas horas parecía difícil de alcanzar.

Era una decisión complicada porque un paso en falso podía poner a un grupo político por encima de otros, y generar una guerra interna y externa de impredecibles consecuencias. Había dos aspectos importantes: encapsular al borgismo y lograr un consenso para la sucesión.

Propios y extraños aplauden la gestión de Francisco López Mena en este último aspecto.

En los días previos a la elección del presidente del TSJ, el Secretario de Gobierno se había comprometido a lograr la unanimidad en la votación. Estaba preocupado por el entorno feroz que se había generado por la operación política de los diversos grupos, y creía que había que dar una señal de unidad y cordura. Lo logró.

 

EL ENTORNO POLÍTICO DE ANTONIO LEÓN

 

Antonio León Ruiz fue impulsado de manera directa por el Presidente saliente, Fidel Villanueva, y la operación política para imponerlo la llevó adelante Joaquín González Castro, Enlace Institucional de la Secretaria de Gobierno del Estado.

León Ruiz ingresó al Poder Judicial cuando González Castro, su padrino político, era presidente del TSJ, y fue secretario particular de la también presidenta Lízbeth Loy Song Encalada. Fue nombrado magistrado en el último tramo en la administración de Félix González Canto.

Esos son son vínculos políticos más evidentes. Y son los que más preocupan a los aliados de Carlos Joaquín que perdieron esta batalla.

Su posible elección, que al principio causó mucho rechazo ente sus pares, finalmente se fue imponiendo porque se convirtió en la apuesta más lógica, la que no generaba rompimientos.

Por intermedio de la Segob, el gobernador podrá mantener un vínculo constante con el Presidente del TSJ, pero sin llegar a la invasión de poderes que se dio durante el borgismo.

 

BORGE SE QUEDA SOLO

 

Lo principal para el Gobierno es que se rompió definitivamente cualquier posibilidad de poder de los resabios del borgismo en ese recinto, que estaban representados por el magistrado Carlos Lima Carvajal.

Hay que aclarar un dato: Fidel Villanueva hace mucho estaba de acuerdo con que el borgismo debía terminarse. Desde la llegada de Carlos Joaquín hizo lo posible para que el grupo del magistrado Carlos Lima no se quedara con el poder.

Hubo una reunión entre ambos al inicio del sexenio, que dio lugar al ingreso de tres nuevos magistrados. El entonces titular del TSJ le dijo al Gobernador que si no ampliaba el Tribunal, el próximo presidente sería Carlos Lima. Y nadie quería eso.

 

UN FRENO A LA LUCHA POR EL PODER Y A LA INTROMISIÓN EN EL TSJ

 

Carlos Joaquín no impuso a un candidato suyo en el TSJ, pero tampoco permitió que lo pudiera imponer alguien que generara un desequilibrio en el poder interno del Gobierno. Se logró poner un alto a una batalla entre grupos políticos aliados del gobernador que querían sacar ventaja de este tema.

El hecho de que el elegido sea Antonio León deja en claro que de una u otra manera el gobernador no se metió en la sucesión, algo que hubiese sido difícil de sostener si el elegido hubiese sido Luis Gabino Medina o Dulce Balam Tuz, magistrados recientemente nombrados.

Una sospecha similar hubiese ocurrido si llegaba Veronica Acacio, también recientemente nombrada, pero además muy vinculada al grupo de Juan Vergara. Hubiese sido darle demasiado poder al titular de la Secretaria de Finanzas y Planeación.

Otro de los candidatos, Adolfo del Rosal Ricalde había sido apoyado por el Jefe del Despacho del Gobernador, Miguel Ramón Martín Azueta, y tenía cercanía con Joaquín Hendricks.

En distintos momentos de esta batalla, otros nombres vinculados al gobierno, como Juan De la Luz Enríquez o el poblano Eukid Castañon, habían apoyado a alguno de esos candidatos.

En cualquier caso, el que ganara iba a generar un desequilibrio de poder en el Gobierno.

 

HORA CERO

 

Lo que viene ahora, sin embargo, es lo más importante. Antonio León está muy vinculado con Fidel Villanueva, que no deja buenas cuentas en la Justicia.

Tanto el Gobierno como la Auditoría Superior del Estado tiene informes sobre irregularidades en el uso de recursos durante su gestión. Habrá que ver cuál es el destino de esas investigaciones, que quizá hayan formado parte de la negociación de las últimas horas.

No pasará mucho tiempo antes que se sepa si estamos ante el cambio o la continuidad en el Poder Judicial del Estado.