Los parecidos políticos entre ambos estados proponen una reflexión de 4 puntos
1- La lucha contra la corrupción pesa más que la inseguridad, dicen los resultados de Veracruz
2- La actitud activa y el personalísimo de Yunes, continúa atrayendo votantes
3- MORENA se consolida, y logra victorias muy importantes, pero le cuesta dar el salto
4- El PRI se desploma y pierde muchos municipios, pero sus aliados están dispersos y los votos podrían volver a aglutinarse
Hugo Martoccia
Si bien la atención electoral del país estuvo en el Estado de México, la mayor lección para Quintana Roo estuvo en el vecino estado de Veracruz.
El triunfo de la alianza PAN-PRD, encabezada por el ex priista Miguel Ángel Yunes, debe llamar la atención por los parecidos que existen entre Veracruz y Quintana Roo en el aspecto político.
Yunes llegó al poder cobijado por una alianza igual a la que aupó a Carlos Joaquín, y ambos se montaron sobre el hartazgo social en contra de los ex gobernadores Javier Duarte y Roberto Borge; hoy, ambos presos.
Sin embargo, las coincidencias llegaron hasta ahí.
Desde el indicio de su gobierno, Yunes adoptó un papel muy activo en contra de su antecesor, al punto de que puso al Gobierno Federal contra la pared para obligarlo a actuar para detener a su antecesor Javier Duarte.
Luego, hizo su parte. Llegó, incluso, a detener a la ex directora de comunicación social de Duarte, tocando uno de los «espacios sagrados» de la política priista. Como se diría, va por todo.
El resultado de ese estilo de gobernar ha sido abrumador. Según el último corte del PREP de Veracruz, de las 7:15 horas, con casi la totalidad de las mesas escrutadas, la alianza PAN-PRD ase llevo 113 de los 212 municipios en juego, literalmente, pintando el estado de azul y amarillo.
La alianza de Gobierno logró el 32.7 por ciento de los votos (poco más de un millón) contra el 18.1 por ciento de la alianza PRI-PVEM, que ganó 35 municipios, y el 17.32 por ciento de Morena, que se quedó con 17 municipios.
En el caso del PRI, sin embargo, debe decirse que en varios municipios otros aliados, como PES o Panal, fueron solos, e incluso el PRI y el Verde hicieron lo mismo en algunas demarcaciones.
Hay al menos 13 puntos porcentuales en votos dispersos, que ganaron 30 municipios, y que no están alejados del tricolor. Se supone que esos votos podrían reunirse ante la aparición de nuevos liderazgos.
LA SITUACIÓN DE QUINTANA ROO
El gobernador Carlos Joaquín tiene ahí un espejo en el cual mirarse. Se puede enumerar de esta manera:
1- la lucha contra la corrupción de pasadas administraciones tiene tal efecto benéfico, que puede esconder problemas como la creciente inseguridad o la desigualdad económica
Hay que aclarar algo. Es claro que la sociedad no solo espera una lucha genérica, que hable de transparencia y anticorrupción. Se trata de perseguir a personas de carne y hueso, con nombre y apellido. En el caso de Quintana Roo, Borge y sus cómplices.
2- la sociedad aplaude a los gobernantes hiperactivos, que están presentes en todos los temas.
En este caso la situación es más difícil. Tiene que ver con personalidades muy diferentes entre Yunes y Carlos Joaquín, y además, no es igual el contexto político de los estados (la politización de la sociedad, principalmente) ni su proyección nacional.
3- MORENA se afianza como una fuerza política importante, que quiere terciar en los comicios. No sería raro que en Quintana Roo pudieran ganar algún municipio. Pero también queda claro que al partido de Andrés Manuel López Obrador le cuesta luchar contra el sistema.
4- la alianza PRI-PVEM parece debatirse entre la hecatombe y el renacimiento. Perdió muchos municipios y se dispersó, pero si se cuentan los votos de todos sus aliados queda muy cerca de los votos de la alianza PAN-PRD.
En los últimos dos puntos también vale tomar en cuenta lo sucedido en el Estado de México, donde la maquinaria del sistema se impuso a MORENA, y el PRI-PVEM logró una victoria fundamental y muy resonante. Pero eso vale una reflexión aparte.
ARRANCA LA CAMPAÑA
Ante este escenario, la situación de Carlos Joaquín es óptima. Siempre se supo que la detención de Roberto Borge era una decisión del Gobierno Federal. Pero con la decisión tomada en ese sentido, con Borge en la cárcel, lo más seguro es que comience una verdadera cacería contra ex funcionarios.
A un año exacto de las elecciones de 2018, en las cuales se votará para Presidente de la República, legisladores federales, y se renovarán los 11 ayuntamientos, el Gobernador puede relanzar su administración y dar el puntapié inicial a la campaña electoral.









