Quiere extender un año más su presidencia mediante una reforma, y tener el manejo de la elección a gobernador y del Congreso local.
Pero podría generar un conflicto interno.
Nadie duda de que para que eso suceda debería tener el aval de Carlos Joaquín, pero en ese caso el Teqroo podría ser políticamente inmanejable.
Y el gobernador sumaría otro problema más a su tambaleante fin de sexenio.
Incluso, no podría descartarse que los otros dos magistrados pudieran unirse y oponerse a la extensión de la presidencia de Vivas.
Y generar un caos como el que se generó en el TEPJF días atrás.
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(La Opinión)
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El presidente del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) Víctor Vivas Vivas, está impulsando que la reforma electoral que se va a presentar en el Congreso en las próximas semanas, incluya la posibilidad de que se mantenga un año más en la presidencia del organismo.
De acuerdo a la ley actual, la presidencia dura dos años, y Vivas debería dejar ese cargo a fin de año, porque asumió en 2019. En ese momento, le correspondería asumir la presidencia a la magistrada Claudia Carrillo Gasca o al magistrado Sergio Avilés Demeneghi.
Sin embargo, en uno de los proyectos de reforma electorales del estado que se está discutiendo, se propone que la presidencia dure tres años, pero desde 2022. O sea, se añadiría un artículo para que el actual presidente dure un año más en la función.
Con ello, Vivas tendría el manejo de la elección a gobernador y del Congreso local, que será en junio de 2022.
Si esa parte de la ley no se cambiara esas elecciones le corresponderían al próximo presidente o presidenta del Tribunal.
Aún no queda claro si la reforma tiene el aval del gobernador Carlos Joaquín, o es sólo una jugada política del grupo de Vivas, que contaría con el apoyo de algunos legisladores.
El problema es que la permanencia de Vivas podría generar un problema de manejo político interno en el organismo.
La relación entre el actual presidente y Sergio Avilés es casi nula, y es difícil su relación con la magistrada Claudia Carrillo, que alguna vez lo denunció por violencia política de género.
Hasta ahora los acuerdos se han ido con mayor o menor tranquilidad, pero la realidad es que en los casos más importantes (como juicios de Tulum, Othon P. Blanco, y Solidaridad) no hubo unanimidad de criterio, y se han votado por mayoría.
El manejo político interno del Tribunal en la búsqueda de consensos es hoy muy difícil, y si Vivas se mantiene en la presidencia mediante una estrategia legal inconsulta, lo más seguro es que se rompería la frágil estabilidad con los otros magistrados, porque ambos sentirían que se les está arrebatando la posibilidad de la presidencia, mediante una trampa política.
Nadie duda de que para que eso suceda debería tener el aval del gobernador, pero en ese caso el Teqroo podría ser políticamente inmanejable. Y el gobernador sumaría otro problema más a su tambaleante fin de sexenio.
Incluso, no podría descartarse que los otros dos magistrados pudieran unirse y oponerse a la extensión de la presidencia de Vivas, y generar un caos como el que se generó en el TEPJF días atrás, donde un grupo de magistrados destituyó al presidente.
Un Teqroo díscolo e inmanejable sería el peor escenario para una elección donde se renovará la gubernatura y el Congreso local.
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