Mara cierra un 2024 espectacular, pero en el 2025 la Seguridad, la relación con Claudia Sheinbaum y la consolidación del proyecto “candidato único” de Gino Segura, estarán entre sus principales objetivos.
La apuesta por la construcción de poder en vez de crear el “marismo”.
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(La Opinión)
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La gobernadora Mara Lezama enfrentará en este 2025 una serie de desafíos que podrían marcar el rumbo definitivo de su Gobierno.
Mara cierra un 2024 espectacular. Obtuvo un triunfo electoral contundente el 2 de junio, cuando ganó todos los municipios y los distritos para diputaciones, y a su vez juntó los 600 mil votos que Claudia Sheinbaum le pidió para su candidatura presidencial.
Con esos números, se consolidó como una gobernadora súper poderosa, con el control total de los tres Poderes del estado, de todos los organismos autónomos y todos los partidos políticos, que trabajan al unísono para ella. Pero el 2025 le trae nuevos retos nada fáciles de enfrentar.
Un breve recuento de esos desafíos incluye las siguientes áreas:
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SEGURIDAD
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Sin duda, el mayor reclamo de los quintanarroenses. En 2022 el Gobierno arrancó de cero, luego del desastre que dejó Carlos Joaquín, pero el tránsito es demasiado lento. Los índices de inseguridad se mueven hacia abajo poco a poco, pero a su vez los delitos se extienden tanto en sus modalidades como geográficamente, lo que genera una suerte de efecto compensador que no permite que la sensación de inseguridad mejore de manera ostensible.
La nueva estrategia de seguridad de la Presidenta Claudia Sheinbaum, de atacar de manera directa a la delincuencia organizada, podría tener efectos positivos de mediano plazo. Pero aún es una incógnita su ejecución y efectividad.
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SEGUNDO PISO
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Luego de la elección de 2024, y sin calendario electoral hasta el 2027, podría decirse que inició el Segundo Piso del gobierno de Mara. Y aún falta saber exactamente hacia dónde va.
Pareciera que aún no se consolida un rumbo definido, como el que hubo en los dos primeros años, con los programas sociales como emblema, la figura de una gobernadora presente y popular, y el enorme aporte de los proyectos de infraestructura de AMLO, que vinieron acompañados de la presencia constante del ex presidente, con todo lo que eso significó en materia de imagen y proyección para Mara.
Pero ese combo parece difícil de rehacer. La gobernadora continúa haciendo hincapié en los programas sociales, la seguridad, y con su programa La Voz Del Pueblo parece volver a su papel de gestora, que siempre le ha dado grandes resultados. Pero pareciera faltar algo más.
El proyecto de los domos para 1100 escuelas es quizá el más grande y significativo de su gestión, pero aún falta concretar la resurrección de Chetumal, que parece ser el objetivo más difícil de cumplir.
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RELACIÓN CON CLAUDIA
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El Segundo Piso de Mara va de la mano con el Segundo Piso de la 4T en el ámbito federal. En ese contexto, la relación de Mara con Claudia Sheinbaum es un tema complejo, porque siempre será perdedor ante cualquier comparación que se haga con la relación que tuvo con AMLO.
Podríamos decir que Mara tendrá ahora una relación “normal” entre una gobernadora y una Presidenta. Se pasó de las reuniones cada 15 días con AMLO y las constantes invitaciones a la mañanera, a una visita de Claudia en tres meses y un par de visitas de Mara a reuniones de gobernadores con la Mandataria federal. Otra realidad, sin duda.
Además, es evidente que en el relato de Claudia está poco o nada presente Quintana Roo. La Presidenta apenas nombra al estado por cuestiones muy específicas, y no tiene aquí, al menos hasta ahora, ningún proyecto significativo, excepto una inexplicable carretera que le va a construir a los hoteleros de Costa Mujeres.
Nada que ver con AMLO, para quien el sureste (por razones obvias) fue su gran proyecto político y tuvo aquí sus mayores obras de infraestructura.
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LA RELACIÓN CON ANDY Y LUISA MARÍA
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En esto de las relaciones políticas Mara también tiene un desafío con la nueva cúpula de MORENA.
Sin duda, la dirigente Luisa María Alcalde, y el Secretario de Organización, Andy López Beltrán (la mano que mece la cuna) vienen de una escuela política muy diferente a la del ex dirigente Mario Delgado. Con Mario, Mara logró una relación perfecta, mediante la cual pudieron transitar sin problema todos los acuerdos políticos subterráneos de la 4T, como los que hay con Carlos Joaquín o con el Partido Verde.
Pero la nueva dirigencia es parte del lopezobradorismo más puro y duro, y aún no queda claro hasta dónde pretenderá mantener o no esos acuerdos. O al menos moderarlos un poco.
Ahí se verá la cintura política de Mara para quedar bien con todas las partes de ese acuerdo de poder, que quizá ya es demasiado amplio y ya ni siquiera se distinguen sus fronteras.
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LA “REBELIÓN” DE MORENA
El regreso de Rafael Marín a la escena política local en las últimas semanas sirvió para constatar lo que era un secreto a voces: el creciente malestar interno en un sector del morenismo.
El sector más movido en los últimos días ha sido el llamado “morenismo puro o fundador”, que no se siente del todo representado. Es el grupo que cree que los Verdes han tomado el control del partido desde adentro, y no se resignan a quedarse mirando.
La pequeña rebelión que ha iniciado ese colectivo tiene que ver con un dato concreto: ya no hay ninguna elección de aquí a 2027, y ninguno cree que Mara les vaya a dar un puesto de elección popular a su salida. Entonces, ya no tienen demasiado que perder y empiezan a moverse al margen de la gobernadora.
Sin duda, un reto fundamental para Mara, que deberá mantener la unidad del lopezobradorismo, en medio de un escenario nacional de confrontaciones internas que no ayuda en nada. Es evidente que en MORENA se rompió la disciplina militar que había con AMLO, y el destino del proyecto es incierto en ese sentido.
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CONSOLIDAR EL PROYECTO GINO CANDIDATO ÚNICO
Parte del descontento de un sector del morenismo puro es la candidatura del senador Eugenio “Gino” Segura para 2027.
Como se sabe, Gino se mueve como lo que es: el “candidato único” de Mara para su sucesión. Pero algunos empiezan a denunciar una cierta prepotencia política en ese proyecto. Gino tiene buen trato, carisma, apoyo político de primer nivel y recursos económicos casi infinitos. Hoy, ya opera como un gobernador en camino.
Así lo explicó alguien que conoce a fondo la 4T local: “Él es el operador de todo: Sefiplan y tesorerías municipales, y además buzón de promesas y recursos a futuro”.
El reto ahora es consolidar ese proyecto hacia abajo, con la base morenista. Hasta ahora, todos arropan al senador con eventos y reuniones populares, porque son órdenes tácitas o explícitas de arriba, pero nadie opera realmente para él más allá de esos encuentros.
O sea, no hay alcaldes ni alcaldesas que manden a su gente a militar por el proyecto Gino; esa tarea sólo la cumplen algunos operadores del marismo. Y eso no alcanza.
Ahí hay un reto mayúsculo para Mara si quiere una sucesión pactada y tranquila. Y también un reto para Gino, que deberá resolver también por sí mismo la resistencia de un sector del morenismo.
Exactamente como lo hizo Mara cuando quiso ser gobernadora.
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MARISMO VS CONSTRUCCIÓN DE PODER
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Lo explicado sobre el caso Gino está directamente vinculado con el camino que Mara asumió para su proyecto político.
La Opinión explicó alguna vez que la gobernadora decidió construir poder antes que crear el “marismo”. La decisión de sumar a MORENA a los alcaldes de Bacalar, José Alfredo “Chepe” Contreras, y de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, es un ejemplo. O las candidaturas para José Luis Chacón o Estefanía Mercado en Cozumel y Solidaridad.
Se privilegió ganar la elección por sobre la construcción de cuadros propios. El resultado fue excelente el 2 de junio, pero ya a empieza a mostrar las costuras. En Isla Mujeres, por ejemplo, la situación política es cada día más tensa y poco a poco eso se va notando en lo institucional. El destino de ese acuerdo político es de pronóstico reservado.
En este 2025 quizá quede en claro si la apuesta por la construcción de poder en vez de crear el “marismo” dará resultados. Esa intrincada red de acuerdos de todo tipo que se hizo para el 2 de junio podría constituir un caos para la disciplina interna. O quizá el ejercicio del poder discipline todo a su alrededor.
De una u otra situación dependerá en gran parte el futuro político del proyecto de Mara Lezama.
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