Preocupa coordinación entre campaña de Mara y candidatos a diputado, y «guerra sucia» del Estado
Hay gran conformidad con el arranque de la campaña a la reelección de la alcaldesa.
Pero hay grupos internos que consideran que se debe coordinar más a fondo una estrategia conjunta, que tenga a Mara como eje, pero que no descuide los otros flancos.
Dicen que es la mejor manera de “arrasar” el 6 de junio.
Temen que una “guerra sucia” local y nacional pueda impactar en los votos si no se afina esa estrategia.
Las otra visión es que la prioridad es Mara y ganar la reelección en Cancún, y no cargar con ningún otro nombre ni problema.
(La Opinión)
Para el equipo político y electoral que la rodea, el inicio de la campaña de Mara Lezama a la reelección en Benito Juárez comenzó de la mejor manera.
El discurso inaugural de la alcaldesa, así como la movilización, y luego los recorridos por caminatas, dejaron muy buenas sensaciones.
Pero dentro de ese mismo entorno, un grupo interno comenzó a ver grietas o falta de coordinación entre la campaña de la alcaldesa y la de los candidatos a diputados.
Más allá de las fotografías de Mara con los candidatos en estos días, creen que hay que tener un rumbo y una estrategia común.
Se trata, por supuesto, de quienes piensan en un plan a largo plazo, que va más allá del 6 de junio de 2021, y consideran que Mara debe ser el eje de toda la campaña, para que un potencial triunfo en 2021 signifique lo que todos esperan de cara a la sucesión gubernamental de 2022.
La idea de fondo ahí es que hay que ganar Cancún y los 4 distritos federales. Si eso sucede, consideran, el 6 de junio la 4T va a arrasar, y será imposible frenar la ola lopezobradorista para 2022.
LOS CANDIDATOS
La idea de ese grupo es que la coordinación alcance a los 4 candidatos a los distritos electorales federales.
Mara tiene relación territorial directa con tres de ellos. Alberto Batun, que está en el distrito 3, enclavado directamente en la zona urbana de Cancún; Laura Fernández, del distrito 4, que tiene amplias zonas de Cancún, y el mismo Juan Carrillo, del distrito 1, que abarca toda la zona de influencia de Benito Juárez.
Pero también creen que no se puede descuidar la campaña de Anahí González en el distrito 2, que es al fin la que más preocupa.
Más allá de que los números son favorables en el sur, ven que la campaña de Anahí tiene problemas por todos lados; está mal planeada y peor organizada.
Y el equipo de Mara no puede quedar fuera de ese potencial problema por dos cosas: una, porque Anahí es una referencia indiscutible de la alcaldesa; la otra es que el gran déficit de Mara hoy, de cara a un proyecto estatal, es su falta de presencia en el sur.
LA GUERRA SUCIA
Hay además un factor que crece y no puede dejarse de lado: se trata de la “guerra sucia” en contra de la 4T, de Mara y de su entorno.
Esa guerra sucia viene tanto del entorno nacional, muy duro contra la 4T, como en lo local, donde sectores del Gobierno de Carlos Joaquín se han ensañado contra los candidatos cercanos a la alcaldesa.
Una de las personas que trajina una de esas candidaturas lo explicó así: “A todos los afines o cercanos a Mara nos traen muy mal”.
Y es cierto. Sólo hay que ver las campañas orquestadas en los medios de comunicación cercanos al gobernador, para darse cuenta de que están cercando a Mara, para intentar debilitar su triunfo.
Cuando se trata de saber de dónde surgen esos ataques, nadie duda: todos señalan a Juan de la Luz Enríquez, principal asesor del gobernador Carlos Joaquín, quien opera esos medios de comunicación, y es el que tiene el control de los convenios publicitarios.
Pero también todos están seguros de que eso no se puede hacer sin la venia del propio mandatario estatal.
Más allá de todas esas señales, hay, como en todo equipo tan diverso, otra versión de las cosas.
Hay otro grupo interno cercano a Mara que considera que no se pueden mezclar las campañas, y que lo principal es ganar la reelección en Cancún, y no cargar con ningún otro nombre.
Una cosa, dicen, es mostrarse juntos y coordinar algunas cosas con los candidatos a diputado, y otra muy diferente es cargar con campañas que tienen sus propias dinámicas y también, como no, sus propios problemas.