Hugo Martoccia – Mesa Chica
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El pasado martes se terminaron muchas especulaciones políticas. Sucede siempre que los partidos toman decisiones internas o los ciudadanos lo hacen en las urnas. La elección del candidato de MORENA a la gubernatura en 2027 ordenó el tablero en el estado. Hay quien dice que es el momento definitivo de la unidad alrededor de Eugenio “Gino” Segura; otros ven una ruptura inminente. Hay razones para creer en las dos opciones. Pero primero hay que entender exactamente qué sucedió para analizar lo que va a venir.
Lo que podría decirse, como síntesis, es que MORENA y el Partido Verde ya tienen candidato (Gino) y el PT está, como en casi todos los estados donde se han tomado decisiones, en contra. (Se verá luego que esto puede tener un impacto directo en Quintana Roo)
Para imponer esa candidatura, MORENA echó mano de sus peores prácticas. Presentó una encuesta con números muy polémicos en la cual Gino triplicaba la intención de voto de sus adversarios Marybel Villegas y Rafael Marín, y duplicaba a Ana Paty. (Ver nota abajo)
Eso no significa que Gino no haya ganado, pero el mensaje de esos números exagerados es clarísimo: el estado queda en manos de Gino, Mara Lezama y Jorge Emilio González. Punto. El que quiera hablar de política y de espacios debe hacerlo con ellos. Ese es el verdadero mensaje de Palacio Nacional y MORENA.
Para la oposición interna, la posibilidad de negociar la presidencia municipal de Cancún o Playa del Carmen es casi una quimera. Allí están asentados intereses económicos multimillonarios del líder de Jorge Emilio. MORENA entregó por completo la plaza sabiendo lo que incluye. Y el líder verde no negoció Quintana Roo para que le quiten sus cajas.
Tiene ahí candidaturas muy sólidas: Pablo Bustamante y Estefanía Mercado. Tampoco tiene porqué ceder Cozumel, que es para Renán Sánchez, o Puerto Morelos. Y la batalla fundamental que viene es Isla Mujeres.
El oficialismo estatal no le va a dejar a la oposición interna ni externa un municipio que tiene autorizados alrededor de 16 mil cuartos de hotel para construirse, y donde se asientan proyectos muy rentables como el complejo turístico en la Aeropista (prioridad absoluta del Verde) o el polémico y millonario predio “El Jabalinco” en la zona continental, más otras miles de hectáreas en circunstancias similares. Ese es el verdadero fondo del asunto.
La oposición interna debe entender ese contexto para saber qué puede acordar y qué no. También debe entender, fundamentalmente, que esta situación de Quintana Roo es decisión de sus dirigentes nacionales y de Claudia Sheinbaum; no hay a dónde ir a quejarse. Que nadie se engañe; la Presidenta conoce exactamente lo que pasa en el estado.
Un dato central: el control absoluto que Mara tiene sobre la estructura fue fundamental a la hora de decidir la candidatura de Gino. En MORENA dicen que la gobernadora garantiza ganar una elección. Así de simple.
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LA NUEVA MORENA ¿A LA DERECHA?
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El contexto nacional también es fundamental para entender qué pasó en Quintana Roo.
En un hecho casi insólito en la historia de México, la Presidencia decidió claudicar ante los gobernadores y les entregó sus estados y las elecciones, acordando y permitiendo un pacto de impunidad que incluye el pasado y el futuro.
Claudia Sheinbaum abdicó del poder presidencial de decidir las gubernaturas en los estados (algo escrito con tinta invisible e indeleble en la Constitución, tanto en el régimen priísta como en el que AMLO creó desde 2018) y achicó su influencia y poder para que los gobernadores creen sus propios feudos.
De los 10 estados en donde ya se designaron candidatos de MORENA, seis son los de los gobernadores (Gino incluido) dos son híbridos donde tampoco ella tiene nada que ver (Guerrero y Sinaloa) y dos están gobernados por la oposición.
Y hay más. El Verde le tiró a la Presidenta dos reformas constitucionales (y van por una tercera) y la respuesta fue darle Quintana Roo a Jorge Emilio y poner un candidato a modo en San Luis Potosí (sucederá en unos días) donde MORENA volverá a jugar a favor del gobernador verde Ricardo Gallardo, para que éste imponga a su esposa Ruth González. Esas son las verdaderas alianzas de Palacio Nacional hoy.
Pero no todas son malas noticias para la Presidenta. La decisión de entregarle dos estados a Jorge Emilio juega muy a favor de su delfín absoluto para el 2030: el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, amigo personal del líder Verde y quien, dicho sea de paso, tuvo un peso fundamental días atrás, cuando la candidatura de Gino literalmente pendió de un hilo. Ahí hay otra alianza de peso para mirar y analizar y entender porqué Gino es candidato.
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UNIDAD O ROMPIMIENTO
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Visto el contexto nacional y político de la decisión a favor de Gino, ahora hay que ver qué pasará en Quintana Roo.
Luego incómodo desliz del martes, cuando dio a entender que se alejaría de todo, Rafael Marín volvió a ejercer un liderazgo interno y anunció que va a pelear para que les den espacios en el 2027.
Las encuestas de MORENA dicen que Rafa tiene 9 puntos contra 30 de Gino. Rafa está en cuarto lugar, no en tercero. Esos números, por supuesto, están dibujados (no existen las encuesta en MORENA en términos de elementos para elegir candidatos: eso también hay que empezar a entenderlo si se quiere negociar en serio) por son los que MORENA utiliza para determinar el peso específico de cada actor político.
Con esos números, Marín o Marybel no pueden pedir más que alguna regiduría o pelear una diputación local. Pero hay que entender que a esa desventajosa posición los mandó la propia Claudia Sheinbaum, por acción o por omisión.
El PT, por ejemplo, ha dado señales de que eso no le gusta. El obradorismo local ya amagó que si no le dan lo que pide, rompe el partido. El líder del PT, Alberto “Profe” Anaya, mandó a su partido a ausentarse de todos los “destapes” de MORENA, y luego se lo vio en un evento público con Dante Delgado, líder nacional de MC.
Viendo todas estas señales ¿Podría Quintana Roo convertirse en un eventual laboratorio de un desprendimiento del PT con el apoyo del obradorismo, o hasta incluso de una alianza PT-MC pensando en 2030 (Álvarez Máynez la prefiguró alguna vez)?.
No sería una estrategia para ganar la elección a gobernador, pero sí para pelear algunos espacios importantes y sentar un precedente. Si le quitan 15 o 20 puntos a Gino, hacen un desastre en el estado.
AMLO podría jugar a favor de ese acuerdo de manera secreta, o no tanto, sólo para mostrar los dientes, viendo hacia donde va Sheinbaum con sus aliados del Verde y García Harfuch. Ya lo dijeron en el PT públicamente: así como van las cosas, pueden ganar la elección del 2030 pero perder el movimiento. Van a llegar las siglas y nada más.
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FINAL
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Ahora, con la decisión de MORENA tomada, sólo es cuestión de esperar, pero es difícil que las cosas cambien. Hay ganadores muy claros, Mara y Jorge Emilio, y hay varios perdedores relativos, entre ellos Sheinbaum y AMLO.
Este mismo espacio lo dijo: desde hace muchos meses Jorge Emilio daba por sentado que le iban a dar todo, y así se lo decía a su gente. Tuvo razón. Mara se movió durante toda la campaña entre un error y un acierto. El error; no entender que Rafa Marín iba a ser su rival hasta el final. El acierto; saber que sea como sea la Presidenta iba a decidir a su favor y permitiría que llegue Gino.
Quizá Mara entendió antes que nadie (jamás lo dirá) la debilidad de la Presidenta. Quizá leyó que no estaba ante AMLO y que tenía argumentos de peso para ganar su sucesión.
Sin la Presidenta, que ha decidido ausentarse de la política, y con una dirigencia de MORENA débil y entregada a acuerdos inconfesables, el obradorismo local sólo puede confiar en que AMLO tome la decisión de pelear. O que Gino muestre una cara conciliadora y amable, y les otorgue algunos espacios.
Pero aún así, Gino tendría muy poco para repartir porque, se reitera, los números que tiene en sus manos, y MORENA avala, no son para repartir nada. La única que “merece” algo es Ana Paty (de su mismo equipo) que podría tener la Secretaría de Gobierno o Finanzas. O quizá una diputación federal.
Un dato; el jueves anterior al anuncio de la candidatura, Anahí González promovió una cena de rafistas para que cada quien dijera a qué aspiraba. Faltaron mesas y espacio para contenerlos. Gente de todo el estado pedía entrar aunque ya no hubiera comida ni sillas.
¿Cómo contener semejantes expectativas, si no es una vía electoral alternativa y con una figura de mucho peso detrás? Esa es la verdadera discusión de aquí en adelante.
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