¿QUIÉN DEFINE LA CANDIDATURA DE CANCÚN? Entre “encuestas”, acuerdos y poder compartido

¿QUIÉN DEFINE LA CANDIDATURA DE CANCÚN? Entre “encuestas”, acuerdos y poder compartido
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Una breve anécdota sucedida en los últimos días muestra cuál es el momento político actual en el estado. En unas de las reuniones que sostuvieron Eugenio “Gino” Segura y Rafael Marín, el ex  director de Aduanas le dijo al virtual candidato a gobernador de MORENA que su interés político era ahora Cancún, en busca de la unidad y el equilibrio de poder dentro de la 4T. Gino le respondió que lo tomaba en cuenta, pero que él no podía comprometer cargos ni candidaturas porque todo se definirá por encuestas. Rápido de reflejos, Rafa respondió: “Entonces no estoy hablando con la persona correcta”. 
La anécdota tiene dos lecturas, no necesariamente contrapuestas una con la otra. 
Por un lado muestra, quizá, que MORENA nacional le entregó el estado a un sólo grupo político, y que no hay ninguna opción ni orden de equilibrar nada. Por eso Gino no se compromete. 
La segunda lectura es que más allá de la virtual candidatura en un papel, Gino aún no recibió la cuota de poder que el Sistema político mexicano le ha dado siempre a los candidatos. Las decisiones aún no pasa por él, y entonces está impedido para alcanzar acuerdos.  
Hay que analizar a fondo cada uno de esos puntos, porque por ahí corren hoy la política y el poder. 

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CANCÚN, LA PRIMERA DISPUTA  

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El tema de la presidencia municipal de Benito Juárez es fundamental para saber si habrá o no equilibrios internos en la 4T. Durante la campaña, se dio por sentado que si Gino iba a la gubernatura, Rafa se quedaría con Cancún, probablemente para Anahí González. Pero ese equipo no ha recibido buenas noticias. 
Primero, desde la CDMX acotaron cualquier acuerdo a negociaciones personales: traducido, si Rafa quiere Cancún para él, se puede discutir, pero no puede imponer nombres allí. MORENA tiene hace muchos meses encuestas, y sabe que no hay ningún nombre del morenismo marista ni rafista que tenga más de un dígito de intención de voto. 
Hay tres nombres que salen de esa modesta dinámica. El propio Rafa Marín, por la campaña que trae en los últimos meses; Marybel Villegas, que tiene números consolidados por varios años de campañas, y el puntero en las encuestas de la 4T, que es Pablo Bustamante.
Aún así, hay que decirlo, MORENA ganaría Cancún con quien sea. Y es en es punto donde aparece la política. 
Hay un viejo mito en la política quintanarroense que dice que una vez que el líder del Partido Verde, Jorge Emilio González, cierra sus negociaciones, apaga su teléfono y ya no contesta más llamadas. Dando por válido ese mito, ese teléfono ya se apagó. 
Jorge Emilio negoció Quintana Roo para un candidato allegado a él, y, al menos, incluyó en esa negociación a Cancún y Playa del Carmen. No tiene nada más que hablar. Y menos con actores locales; como ha quedado claro, el líder verde acuerda directamente con Claudia Sheinbaum. 
En Cancún, la decisión de Jorge Emilio es a favor de Pablo Bustamante. Y asegura que tiene no sólo el acuerdo Presidencial, sino que además su candidato (como sucedió con Gino en la gubernatura) es el primero en las encuestas. O sea, MORENA no tiene ningún argumento para bajarlo. 
Un dato. Todavía resuenan en MORENA y Palacio Nacional los gritos de Jorge Emilio cuando los primeros días de septiembre le mostraron una encuesta en la cual Rafael Marín tenía números para ser el candidato en Quintana Roo. El líder Verde estalló de furia, pidió encuestas espejo y luego se encerró en las oficinas por donde transita todo el poder en Palacio Nacional. El resultado de eso está a la vista: se quedó con 4 o 5 gubernaturas de las 17 que se van a disputar en 2027.
Para alguien que ha acumulado semejante poder en la 4T, parece difícil imaginarse como van quitarle una candidatura en “su casa”, que es Cancún. 
Volviendo al inicio de la columna, a aquella conversación de Gino con Rafa, quizá esta anécdota de Jorge Emilio permita resignficar las palabras del candidato. Quizá Gino no habla de más porque no puede decir lo que parece obvio: que la decisión sobre Cancún ya está tomada. 
Entonces, ofrece lo que es lógico: que todos los que quieran se registren. Luego, el CEN de MORENA les dirá que Pablo Bustamante les ganó la encuesta y los presionará a levantarle a la mano. A Rafa ya le pasó una vez (hasta lo subieron a un evento público con Mara, Ana Paty, Gino y todos sus adversarios). Habrá que ver si esta dispuesto a representar dos veces el mismo papel.  

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¿ROMPIMIENTOS? 

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Algo de eso ya intuyó Marybel, que en las últimas horas dijo que lo más probable es que no se registre al proceso interno de MORENA para Cancún. A Marybel ya le quitaron la diputación y le dieron a entender que no es bien vista en el morenismo quintanarroense, que responde ya a una sola voz. 
La ex diputada buscará seguramente competir en Cancún por medio de alguna alianza opositora o una decisión del PT de jugar por sí solo algunas en alguna elecciones. 
En el rafismo, por otro lado, hay preocupación. Dicen que si las pasiones no se han desbordado es porque están seguros que les van a dar Cancún. Pero hay demasiadas dudas. “Cuando vean que hay una negociación, y no les tocó nada, esto se va a poner muy complicado”, dijo uno de los principales referentes del rafismo en estos días. 
¿Podría ese descontento llegar a ser rompimiento y armar un escenario propicio para la oposición? Será un tema para analizar más adelante.

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EL CANDIDATO Y EL PODER

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La otra versión para analizar, de las dos que se plantearon al inicio de esta columna, tiene que ver con cuál es la cuota de poder que le corresponde a Gino. El Manual de la Política Mexicana dice que cuando hay candidato, de inmediato comienza la transferencia de poder hacia él. Hubo algunas excepciones. Por ejemplo, la transición entre AMLO y Sheinbaum. Quizá ese es el modelo que se quiera aplicar en Quintana Roo. 
Hasta ahora, Mara Lezama no ha dejado de moverse como la verdadera gestora del poder local. Jorge Emilio ya hizo su parte en Palacio, y ahora es la gobernadora la que define postulaciones, candidaturas y premios y castigos por la campaña que acaba de terminar (sobre todo castigos). 
Ya es un secreto a voces que su orden es que no habrá ningún tipo de reparto interno de poder; dice que sus candidatos son los que están mejor en las encuestas, y la estructura del partido y el aparato institucional le responden a ella sin fisuras. ¿Por qué habría que compartir ese poder construido a pulso durante 8 años?. 
Incluso, parece que ya mira el futuro del Gobierno. En las últimas horas surgió la versión de que ya se decidió que Cristina Torres continuará como Secretaria de Gobierno con Gino. Parece haber quedado atrás la idea de mandarla a la elección de Playa del Carmen, que ya está definida a favor de la reelección de Estefanía Mercado. 
Pero si ese es el plan de aquí en adelante, habrá que encontrar la forma para que la figura del flamante candidato no se desvanezca entre las dos figuras políticas que le dieron vida. Jorge Emilio es visto nacionalmente como el principal aliado político de la Presidenta, y en unas semanas le darán no menos 70 candidaturas en distritos federales. Mara es la jefa política absoluta del estado. Es difícil hacer crecer algo nuevo entre esas dos fuerzas. 
Por eso, Gino requiere legitimar su posición  mas allá de sus referentes. Ellos crearon primero un producto exitoso y luego una candidatura ganadora. Ahora lo inmediato es crear un candidato a gobernador para el cual el poder no sea una asignatura ajena.