Gino ya se prueba el traje de candidato; Rafa se aferra a la influencia de AMLO

Gino ya se prueba el traje de candidato; Rafa se aferra a la influencia de AMLO
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En las últimas tres semanas ha habido un sustancial cambio de ánimo en los equipos de los aspirantes a la gubernatura de MORENA. En el entorno de Eugenio “Gino” Segura el principal tema de conversación ahora es el armado del Gabinete estatal y cerrar las negociaciones con los candidatos en los municipios. Ya piensan en gobernar. En el equipo de Rafael Marín aún discuten cuanto daño hizo la “fotografía de la unidad”, que el aspirante se tomó con el propio Gino, Ana Paty Peralta y todo el oficialismo morenista. 
Esa fotografía surgió de un pedido que el director de Birmex, Carlos Ulloa, le hizo personalmente a Rafa para que participara de una Asamblea de Defensa de la Transformación. Ulloa es el enviado de la presidenta Claudia Sheinbaum para ordenar el proceso de Quintana Roo; no era un pedido que pudiera desecharse así nomás. Pero eso abre algunos interrogantes. 
Ulloa no es político novato; no podía desconocer que en Quintana Roo esas asambleas siempre se hicieron como una plataforma a favor de Gino Segura, nunca se cuidaron ni siquiera las formas. Si sabia eso, mandaron a Rafa a una trampa o una claudicación. Si lo desconocía, entonces en Palacio Nacional no tienen idea de lo que pasa en el estado. 
O quizá es eso lo que sucede. Ha llamado mucho la atención que en sus reuniones con alcaldes y referentes del morenísimo local, Ulloa hace mucho hincapié en el porqué del explosivo crecimiento del Partido Verde en el estado. ¿En serio no lo saben?. 
Se equivocan en sus indagaciones; son otras puertas las que deben tocar. No estaría mal, en ese sentido, hablar con AMLO, Jorge Emilio, Mario Delgado, Mara Lezama y hasta Citlali Hernández. Todos saben exactamente lo que sucedió desde 2018 para que el Verde sea lo que es hoy. Y todos saben (o están convencidos de saber, al menos) que después de 2027 ese partido va a ser aún más grande. 
Si las cosas son como aparentan hasta hoy, Jorge Emilio será el referente político absoluto del estado, ya sin nadie que le haga sombra a su alrededor. Quizá en Palacio Nacional deberían ir anotando eso. 

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ANA PATY Y CONTROL TOTAL   

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Quizá el problema de Carlos Ulloa no es que no sabe algunas cosas, sino más bien el panorama político que se encontró en el estado. Un dato demoledor: no ha logrado hasta ahora que ni uno solo de los 11 alcaldes le diga que va a apoyar a un candidato que no sea Gino (lo hagan o no en realidad). Ni siquiera ha podido equilibrar un poco la balanza, para que la simulación tenga más sentido.  
Tan es así, que ni Ana Paty apostó por sí misma y fue muy clara en que ella está con el proyecto de Gino. 
El caso de la alcaldesa de Cancún merece un párrafo aparte. En términos periodísticos normales, el título de esta columna debería incluirla, porque es una clara tercera en discordia por la gubernatura. De hecho, no estaría mal decir que también Ana Paty podría probarse el traje de candidata. 
Pero quizá el mejor tratamiento periodístico que se le puede dar a este tema es poner el nombre de la alcaldesa de Cancún en el mismo tono de su campaña; o sea, como un complemento de la campaña de Gino. Incluso, aún no se ha descartado la idea de que en algún momento del proceso ella decline a favor de Gino. 
Pero a pesar de esa estrategia, la realidad es que la “amenaza” que Ana Paty significa no ha cesado. La alcaldesa está muy bien en las encuestas y es una candidata mujer en el estado electoralmente más competitivo del país para MORENA. Es imposible descartarla de la contienda. 
Pero lo más relevante que encontró el enviado de la Presidenta es que todo lo explicado hasta acá, incluso la postura de Ana Paty, demuestra una cosa: el fabuloso control político de Mara Lezama y Jorge Emilio sobre sus respectivos equipos. 
El reporte que Carlos Ulloa debe enviar a Palacio Nacional podría decir: no hay una sola rendija abierta, nada librado al azar; el Proyecto Gino está demasiado consolidado para que alguien pueda voltearlo. 

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GUBERNATURA Y MÁS ALLÁ 

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Lo más increíble es que el problema para los opositores del oficialismo local no termina ahí. Hasta los espacios de negociación que se pensaban abrir, parecen estar cerrándose. 
En el Partido Verde ya bajó la orden de que está acorada la candidatura de Gino, pero también la de Pablo Bustamante en Cancún y la de Renán Sánchez en Cozumel. Podrían incluso sacrificar Puerto Morelos, por una cuestión de género, pero no las otras. Sin embargo, no sería inteligente apostar por ello: Jorge Emilio nunca retrocede sobre lo que ya ha ganado. 
A esas posiciones hay que sumar, por supuesto, no menos de 5 o 6 diputaciones locales y uno o dos distritos federales, más una miríada de cargos públicos en la administración estatal y las municipales. Lo dicho: Quintana Roo pasaría a ser un bastión totalmente Verde aunque convenientemente pintado de guinda. 
En el entorno de Rafa Marín dicen que eso no va a suceder. Advierten que las señales de equilibrio de poder en el estado no son un capricho ni una aventura de ellos solos, sino que tienen el visto bueno de AMLO y de los sectores de izquierda de la 4T. No por nada es el PT el que arropa institucionalmente a Rafa. 
Consideran que aún si Gino se queda con la gubernatura, no hay forma de que también le den Cancún, por ejemplo. 

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¿Y SHEINBAUM?

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Esa expectativa no es desdeñable, por supuesto. Aquí se dijo muchas veces: el formato de la 4T tiene mucho del viejo PRI. Por ejemplo, mantiene aquellas reglas de que “gobernador no pone gobernador” y que hay que intercambiar a los grupos políticos que gobiernan en los estados, para no crear virreinatos o feudos regionales. Hasta Claudia Sheinbaum sufrió ese método en la CDMX, cuando AMLO no le permitió dejar a Omar García Harfuch como su sucesor. 
Pero hay un problema. Sabemos que eso piensa AMLO, que creó el Manual de Conducción Política de la 4T, y por ello propone candidatos alternos a los de los oficialismos. También sabemos lo que piensa Jorge Emilio, con su ambicioso plan de expansión de poder político y negocios. Y sabemos que lógicamente Mara quiere, a través de Gino y un espacio nacional, una forma de continuidad en el poder. 
Todo eso lo sabemos. Lo que no sabemos es qué piensa Claudia Sheinbaum. 
Hasta ahora, la Presidenta ha soportado sin un gesto todas las presiones y los agravios del Verde. Y apenas ha podido ordenar, más o menos, la feroz interna de los grupos morenistas en el país, que se le rebelan constantemente.
Desde la oficina de Ariadna Montiel bajaron, hace algunos días, la versión de que “realmente” las encuestas van a decidir a los candidatos. Sería un despropósito absoluto, que solo tendrá como perdedora a la Presidenta. Todos los gobernadores o grupos de poder tienen a sus propios “Ginos” con dos o tres años de campaña encima, y van a ganar esas encuestas. 
Otra vez se dice; Palacio Nacional no puede desconocer eso. ¿Qué pasa con la Presidenta entonces?.
AMLO creó la encuestas como un método genial de simulación, para controlar con mano de hierro todas las candidaturas de MORENA. Quizá Claudia Sheinbaum las mantiene (ahora convertidas en realidad) para reconocer que esa forma de control ha concluido, y que el poder político está disperso en varias manos. Por ejemplo, en manos de quienes pueden influir en esas encuestas con su poder político y económico. 
¿Eso significa que ya está definida la candidatura en Quintana Roo? Falta aproximadamente un mes para la decisión, y muchas cosas pueden pasar. Pero si Palacio Nacional o AMLO no dan un golpe de mesa que demuestre dónde se ejerce el poder y se escuche hasta el sureste, nada va a cambiar. Las encuestas, las asambleas, la simulación de la dirigencia y los enviados presidenciales, y el poder de Jorge Emilio marcan que todos los caminos conducen a Gino.