Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Quizá, sólo quizá, estamos ante uno de esos momentos que definen la histórica política de los países. Un partido hegemónico y poderoso como pocos en la historia democrática moderna, podría haberse dividido entre el pasado y el futuro; Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Lo malo es que nadie sabe cuál de esas dos partes será la mejor, y todo es incertidumbre.
Por lo pronto, en Quintana Roo eso ya tuvo efectos inmediatos, y rápidamente Mara Lezama pareció salir a apropiarse del “claudismo” local. No porque firmó el enésimo pronunciamiento de los gobernadores a favor o en contra de algo, o porque subió a sus redes la postura de la Presidenta. Sino porque acompañó todos sus gestos con palabras claras a favor de Sheinbaum.
“Todo nuestro respaldo a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En la transformación tenemos claro que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo ni de la Nación”, escribió, por ejemplo, cuando acompañó la durísima postura de la Presidenta.
En en ese breve y explosivo texto que Mara suscribió como propio, Sheinbaum escribió la frase que detonó toda la crisis: “Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el Pueblo y la Nación”, dijo la Presidenta. Acompañar esas palabras con unas propias, es una forma de acentuar y apropiarse de su contenido. Eso hizo Mara.
Para que no quedarán dudas, este sábado la gobernadora cerró su estrategia encabezando una Asamblea Informativa de MORENA en la cual ni siquiera intentó esconder lo evidente. El evento fue “marista” de punta a punta, y sólo la acompañaron su candidato y su “segunda opción”: Eugenio “Gino” Segura y Ana Paty Peralta.
Un mensaje claro que dice que los candidatos y la estructura los tiene ella, y que es allí donde se recostará el poder presidencial.
Pero más allá de estrategias, quizá el mayor alivio para Mara es pensar que AMLO puede haber quedado totalmente marginado de la sucesión. Para el análisis que se hace en el marismo (que algunos medios cercanos se encargaron de dar a conocer) este rompimiento nacional termina definitivamente con las posibilidades de una candidatura para Rafael Marín, por su cercanía con el ex presidente.
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LAS OTRAS MIRADAS
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Del lado de Marín dicen que las cosas son exactamente al revés. Aseguran que todo lo que podría denominarse la peor parte del entorno de AMLO, ese que hoy se niega, ha logrado echar profundas raíces políticas y económicas en el estado en este sexenio. Y dicen que en Palacio Nacional lo saben.
Además, aseguran que la relación de Marín y la Presidenta, de más de 20 años, es impecable y trasciende a AMLO. En ese ámbito están seguros que Rafael Marín es el elegido para Quintana Roo. Ahora más que nunca.
Otra postura, entre los que apuntan a un rompimiento total en la 4T, propone que sí Claudia Sheinbaum va a romper con el obradorismo, quizá hasta Gino y Rafa deberían estar preocupados.
Es probable, dicen, que la Presidenta quiera patear el tablero y decidirse por una de las dos mujeres candidatas, Ana Paty Peralta y Marybel Villegas. Y no es imposible. Una presidenta que se anima a pelearse con AMLO, no tendría temor de enfrentar a intereses locales. A veces las crisis profundas animan a ese tipo de decisiones radicales.
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LAS CRISIS POLÍTICA
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El contexto de todo lo explicado más arriba es conocido por todos. En síntesis, podría resumirse así:
.- el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha decidió volver al cargo al que había pedido licencia 4 meses atrás por acusaciones desde Estados Unidos por presunta colusión con el crimen organizado.
.- sus compañeros gobernadores, MORENA, y el Gobierno Federal, además del PT, el Verde y referentes de la 4T, se pronunciaron en contra de la decisión.
Hasta ahí, sin embargo, era un escándalo institucional, pero casi de poca monta, porque Rocha no podía sostenerse con todas esas posturas en contra.
Pero la que subió el escándalo institucional a profunda crisis política fue la Presidenta, cuando publicó su explosiva postura (ver fotografía abajo). Es un texto que está muy por encima de lo que podría significar una indisciplina de Rubén Rocha. Sólo hay que mirar la historia de México para ver con cuánta facilidad un presidente se puede sacar de encima a un gobernador, y más si es de su propio partido y la mandataria tiene a la Justicia y la Fiscalía en un puño.
Lo de Rocha era, se repite, una indisciplina institucional casi menor hasta que la Presidenta habló de que “México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros”, y que “por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el Pueblo y la Nación”. Evidentemente, esas palabras son demasiado grandilocuentes para Rocha.
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EL FIN DE LA 4T
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Si esas palabras de Sheinbaum tienen como destinatario a su mentor político, la 4T como la conocemos se ha terminado. Pero ¿Qué puede haber detonado una crisis así? Hay versiones para todos los gustos, pero dos sobresalen.
De un lado, se dice que AMLO se cansó de que su sucesora se aleje día a día de los principios de la 4T para refugiarse en las directrices de Estados Unidos. Y, lo peor de todo, que permita el acoso político y judicial contra su entorno y su familia, que tiene como único objetivo destruir el movimiento. Al fin, cuando un gobernante deja un sucesor, la prioridad es que le cuide las espaldas. Claudia estaría incumpliendo ese acuerdo sagrado en la política.
Del lado de Sheinbaum, según la versión reinante, están cansados de las indisciplinas de los obradoristas y la injerencia de AMLO en la gestión y la política. Lo de Rocha, apadrinado por AMLO, habría sido un punto de no retorno.
¿Qué puede deparar el futuro? Hay tres opciones claras.
Si AMLO es aun el que tiene los votos y el rompimiento es total, MORENA se va a resentir en los cimientos mismos del movimiento y va a comenzar un declive inevitable y probablemente rápido.
Si AMLO ya no los tiene, habrá un recambio de poder y el ex presidente va a desaparecer de la vida pública, quizá de mala manera.
Un punto intermedio sería que obradoristas enojados se desliguen de MORENA (quizá yendo al PT, por ejemplo) y se presenten como opciones electorales paralelas en el 2027. Si logran algunos triunfos, para el 2030 el escenario electoral podría ser muy distinto.
Un escenario que se deriva de ese sería que la Presidenta, para enfrentar a AMLO, quede presa de los intereses de los gobernadores, de Jorge Emilio González y de toda la derecha incrustada en la 4T. Y que entonces entregue feudos territoriales a cambio de poder para consolidarse. (¿Algo de eso leyó Mara?)
La opción racional sería que olviden sus diferencia momentáneamente, y que este incidente quede como un estricto límite de poder marcado por la Presidenta para rehacer la relación. Pero eso parece casi imposible, porque si Estados Unidos ve a AMLO descobijado de poder, va a ir por él de inmediato. Tendrán que ponerse de acuerdo otra vez, entonces.
La próxima palabra la tendrá la Presidenta en su conferencia mañanera de este lunes. Habrá que ver sus gestos y leer entre líneas para saber hasta dónde han cambiado las cosas.
Y semanas más tarde, cuando se definan las 17 candidaturas a las gubernaturas, sabremos realmente qué pasó y dónde reside el poder en México.
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