Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Es una realidad que ya nadie puede esconder: la relación política de los partidos al interior de la 4T sufre su primera gran crisis desde 2018. Poco importa ya si esa situación nació con la fallida reforma electoral o tiene raíces más profundas, como el impacto de los narcogobiernos en MORENA, pero el punto es que ya es imposible mantener el relato de la unidad. Hay una clara lejanía entre los partidos, y se espera que la principal repercusión de esa lejanía para 2027 se dé en los estados, no en lo Federal, donde la coalición tiene más sustento.
El punto central es qué papel jugará Quintana Roo en ese escenario. Jorge Emilio asegura que Quintana Roo es una posición suya en el acuerdo nacional, y eso no va a cambiar. La nueva dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel, no dice lo mismo. Al final, ambas versiones confían en que están sustentadas en decisiones que tomará la presidenta Claudia Sheinbaum a su favor.
Por supuesto, más allá de esos conflictos ya inocultables, las fotos y los relatos intentan decir otra cosa. Con dirigentes sonrientes que se alzan las manos y juran unidad, desde MORENA, PVEM y PT tratan de dar una señal clara de que la alianza va a continuar. Y, como se dijo, hasta hoy eso está prácticamente acordado para la elección de Diputaciones federales, excepto algunos estados muy conflictivos. Pero en las elecciones estatales hay caos.
En la Ciudad de México, San Luis Potosí y Jalisco, al menos, el Verde juega sólo. El PT tiene agenda propia en Oaxaca. Zacatecas y Guerrero son una incógnita. También Queretaro y Puebla, y apenas son unos ejemplos. La lista sigue y es cada día más larga. Hasta ahora, Quintana Roo no se ha sumado a esos conflictos, pero no está fuera del caos general.
Antes, la versión principal de ese alejamiento entre los partidos tenía que ver con la “soberbia” de MORENA hacia sus aliados. Ahora, son los aliados los que ponen en la mesa el costo de mantenerse cerca de MORENA, cuando es inminente que Estados Unidos señale a mas narcopoliticos de ese partido en los estados.
¿Y si realmente ha iniciado un profundo cambio de ánimo de la sociedad con MORENA y el Gobierno Federal?, se preguntan. Jorge Emilio es un especialista en dejar las alianzas ganadoras cuando empiezan a naufragar. Ya se lo hizo al PAN y al PRI. Debe decirse, sin embargo, que hoy los números de las encuestas están muy lejos de marcar un declive total; pero ya hay señales de alerta.
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DE LUISA MARÍA A ARIADNA
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La relación de MORENA con el PVEM y PT parece haber quedado sólo en manos de la presidenta de Comisión Nacional de Elecciones del guinda, Citlalli Hernández. Eso, que un primer momento era una gran noticia para esos partidos, ahora no lo es tanto. Citlalli tiene amplio diálogo con ellos, pero no decidirá por sí misma. Si se quedaba en el partido Luisa María Alcalde, quizá le hubiese tocado esa responsabilidad. Con Ariadna Montiel no.
Montiel significa el arribo de un sector de ala dura del morenismo a la cúpula del poder partidario, que está ahí por decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum. Y ya ha dicho abiertamente en diversos foros internos del partido que la opción de no ir en alianza con el Verde está, al menos, en carpeta.
Otro dato dato central es que su mirada de la alianza MORENA-PVEM en Quintana Roo no es positiva. Forma parte del grupo duro del morenismo que dice que la correlación de poder entre ambos partidos (claramente favorable a Jorge Emilio) debe cambiar en el estado. Pero hará lo que diga la Presidenta.
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EL MARISMO CONFÍA EN SHEINBAUM
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Esa postura de Ariadna ha generado un cambio muy relevante en el contexto político local: por primera vez, en el marismo dicen que la decisión sobre la candidatura a la gubernatura la tomará la Presidenta de la República.
Y se trata de una toda una noticia, porque hasta hace pocas semanas un mantra que se repetía una y otra vez en las reuniones de asesores de Eugenio “Gino” Segura era: “la Presidenta no se va a meter en la sucesión de Mara”.
Prácticamente esa era la regla de oro sobre la cual se basó toda la estrategia de campaña, que postulaba algo así: decide Mara con el apoyo de Jorge Emilio; nadie más. Bueno, ese postulado de repente ha cambiado (Una digresión: Mara nunca sostuvo eso; al menos en público. Pero su entorno más cercano sí lo hacía y así operaba).
¿Por qué el cambio de visión? Sucede que referentes ineludibles del marismo habían logrado tener una muy cercana e inexplicable (o muy explicable, según como sea vea) relación con la ex dirigente Luisa Maria Alcalde. Incluso, están señalados de ser parte de una “mesa política” que encabezaba el diputado federal Arturo Ávila, cercanísimo de Luisa María, que había comenzado a repartir candidaturas en los estados a cambio de muchas cosas. Eso, por cierto, es parte de lo que eyectó a Luisa María de su cargo.
Por eso estaban tan convencidos de que todo marchaba sobre ruedas, y que Mara decidiría no sólo la candidatura a gobernador para Gino, sino todas las diputaciones locales, federales y los 11 Ayuntamientos.
Debe decirse, sin embargo, que esa certeza no ha cambiado de fondo. Lo que cambió es el relato intermedio. Ahora dicen que Mara va a decidir, no porque le corresponda a ella y a MORENA, sino todo lo contrario: que Ariadna Montiel no decidirá nada sobre las candidaturas, y que esa será toda decisión de Sheinbaum.
Y, por supuesto, esa versión incluye que Mara ya convenció a la Presidenta de que Gino es el mejor futuro, y que la propia Sheinbaum sabe que la alianza con Jorge Emilio es inevitable.
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OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS
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