Baja el peso de la deuda en QR, pero aún se consume casi el 10% del presupuesto anual

Baja el peso de la deuda en QR, pero aún se consume casi el 10% del presupuesto anual

La consolidación de los ingresos propios del estado en el presupuesto 2019 mejora los indicadores.

Permitiría mejores tasas de interés, y podría impactar en la fórmula de reparto de recursos federales. 

La deuda pasó del 71% al 55% de los ingresos totales del estado. 

Pero sin embargo, el servicio anual de la deuda se lleva una importante tajada del presupuesto. 

 

(La Opinión) 

 

La Ley de Ingresos y el presupuesto de Egresos del estado para 2019 trajo varias sorpresas. Una de ellas es que muestra una importante baja del peso de la deuda en comparación con los recursos del estado. 
En números absolutos, la baja es bastante considerable. En 2016, cuando se dio el cambio de administración, los ingresos totales del estado fueron de 26 mil 971 millones de pesos. 
En ese momento, la deuda, de 19 mil 103, era igual a casi el 71% de los ingresos totales. 
Para 2019, el estado prevé un ingreso de recursos de 34 mil 579 millones, por lo cual la deuda de 19 mil 150 millones es igual al 55% de los ingresos. 
De cualquier manera, no es esa la forma en la que se mide normalmente el peso de la deuda. Los factores que más se utilizan son los ingresos propios y las participaciones federales, que son las que se afectan para el pago de la deuda. 
En el primer rubro, el de ingresos propios, es donde el estado tendrá su mayor suba. 
Los ingresos de 2019 serían superiores a los 8500 millones de pesos, contra los poco más de 6 mil millones de 2018. Hasta el cierre del tercer trimestre, último dato disponible, se habían recaudado poco más de 4900 millones. 
En 2017, la deuda era igual a 3,24 veces los ingresos propios; al cierre de 2018, ese número habría bajado a aproximadamente 3 veces. Para 2019, la deuda será de 2,20 veces los ingresos propios.
La suba más grande de los ingresos propios se da en el rubro de derechos. Lo que se cobra por derechos pasará de 1450 millones en 2018, a 4145 millones en 2019. 
La razón es que el nuevo presupuesto, por cambios legales que aprobó el Congreso, incluye ingresos de entes desconcentrados que antes no se registraban. 
Se incorporaron a la Ley de Derechos todos los derechos que están en la Ley de Hacienda (menos los de licencia de bebidas alcohólicas)  así como los servicios que prestan organismos de salud, educación y seguridad, que no se reflejaban en la Ley de Ingresos 
Así se explica ese cambio, y su relevancia, en el propio paquete fiscal recientemente aprobado: 
“Al captar todos estos recursos vía Ley de Ingresos, permitirá contabilizar mayores ingresos y con esto mejorar los índices de eficiencia recaudatoria, sumar recursos con miras a mejorar el coeficiente de la fórmula de participaciones federales, pero fundamentalmente tener control de recursos públicos que hasta ahora no ha sido posible identificar con exactitud el monto de su captación al interior de cada organismo”. 
Además, se busca que el impacto de crecimiento de los ingresos propios sea aún mucho mayor con el nacimiento del Sistema de Administración Tributaria de Quintana Roo (SATQ) que tiene como principal objetivo ir contra la evasión fiscal y la economía informal en el estado. 
Si esos objetivos se cumplen, el estado tendrá aire para renegociar mejores tasas de interés para la deuda, y podría verse beneficiado del reparto de recursos federales del próximo año. 
Más allá de eso, la deuda de largo plazo, mas los Adefas, demandarán este 2019 casi 3200 millones de pesos. 
Esa pesada herencia del borgismo, aún está muy lejos de desaparecer.