El municipio quiere modificar un crédito de 780 MDP, y HR Ratings advierte que puede empeorar la calificación crediticia
Desde el año pasado, ya subieron la tasa de interés y los pagos mensuales, y subirían más si la calificación empeora
Mauricio Góngora endeudó el municipio, y Cristina Torres no puede gestionar esa herencia
Su administración coincidirá con una crisis de deuda, advierten
Hugo Martoccia
Días atrás, mientras en el Gobierno del Estado festejaban y divulgaban la nueva calificación crediticia que les dio la consultora HR Ratings, que parece alejar algunos fantasmas financieros, en el municipio de Solidaridad el rostro era otro.
Apenas con dos semanas de diferencia, la misma consultora emitió un informe sobre el endeudamiento del municipio, y las noticias no fueron buenas. La consultora mantiene la calificación del crédito de 780 MDP que se contrató en la pasada administración, pero advierte que dicha calificación está «en revisión especial » porque existe la intención del municipio de cambiar las condiciones del endeudamiento.
Si esa condiciones cambian, el municipio podría recibir una calificación a la baja de su crédito, e ingresar en una etapa de turbulencias financieras.
Según HR Ratings, desde el año pasado Solidaridad se enfrenta a ese problema. Por un empeoramiento de las condiciones de calificación, subió la tasa de interés, y por consiguiente el pago por el servicio de deuda.
«La calificación quirografaria vigente del Municipio de Solidaridad, Estado de Quintana Roo es HR BB+ con Perspectiva Negativa, al estar por debajo de HR BBB- y de acuerdo con nuestra metodología, tuvo un impacto negativo en la calificación del crédito», explica el informe.
Esa calificación hace referencia a las deudas no estructuradas del municipio, que incluyen las de corto plazo, y que tienen que ver con la capacidad financiera de un gobierno. La calificación del crédito es otra diferente, pero ambas se vinculan.
El mayor problema que ve la calificadora es que en los próximos meses Solidaridad ingresaría en un periodo de «estrés crítico», que es una combinación de baja en los ingresos con gastos iguales o mayores.
Ese estrés crítico iniciaría en febrero de 2018, tocaría su punto más grave en agosto, y culminaría recién en marzo de 2019. «De acuerdo con nuestras proyecciones de flujos, el mes de mayor debilidad sería agosto de 2018», dice el informe.
Si bien esas proyecciones no incluyen que el municipio dejaría de pagar su deuda, estiman que deberían echar mano de un fondo de contingencia de 20 MDP que se tiene como garantía.
EL CRÉDITO CON INTERACCIONES
El caso particular del crédito con el Banco Interacciones, que contrató la pasada administración en 2015, es lo que ahora preocupa a la calificadora.
HR Ratings ratificó la calificación de HR BBB+ (E) del mencionado crédito, pero lo colocó en «Revisión Especial», a raíz de un segundo convenio modificatorio, que está en proceso de celebrarse.
«HR Ratings evaluará su posible impacto en la calificación crediticia con las nuevas condiciones una vez que haya concluido el proceso», dice el informe.
Lo que sucede es que no se tratar de un crédito fácil. Tiene afectado el 100 por ciento de los recursos del Fondo General de Participaciones (FGP), el 100 por ciento del Fondo de Fomento Municipal (FFM) y el 25 por ciento del Fondo de Recaudación del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS).
Es un crédito costoso, que además tiene entre sus condiciones mantener cierto grado de calificación, porque de otro modo se hace aún más caro o incluso puede llegar a algo más grave.
«En el contrato de crédito se establecen ciertas obligaciones que, en caso de no cumplirse, podría activar un evento de aceleración», explica el informe. «Dentro de estas obligaciones destacan mantener una calificación mínima del crédito en HR BB».
Y agrega: «Actualmente el Municipio cumple con la obligación referente a las calificaciones; sin embargo, se dará seguimiento a la entrega de la información que el Municipio genere al cierre de 2016 para evaluar el cumplimiento de las métricas de finanzas públicas».
Para ponerlo en números. En 2016, el municipio pagó 86.3 MDP por servicio de deuda, en 2017 pagará 99.3 millones (más de un millón de pesos adicionales por mes) y en 2018 pagará 108.4 millones. Y esos números podrían crecer.
«El crédito bancario estructurado con esta calificación, en escala local, ofrece moderada seguridad para el pago oportuno de obligaciones de deuda. Asimismo, mantiene moderado riesgo crediticio, con debilidad en la capacidad de pago ante cambios económicos adversos», concluye el informe.
Por lo que se ve, no le esperan buenos meses a Cristina Torres.









