Por cada 20.6 pesos que se pagaron de deuda en 2017, tan solo 1 peso fue para disminuir el capital de esa deuda
Todo lo demás fue para intereses
Para este año, el Gobierno logró bajar esa relación a 17.7 a 1
Y cada año aumentará un 27 por ciento el pago de capital, para que la deuda realmente baje
Es otro de los perjuicios “ocultos” que el borgismo dejó en las finanzas públicas
Hugo Martoccia
La pasada administración estatal conducida por Roberto Borge dejó un enorme problema financiero, que va más allá del número absoluto de la deuda.
Además de los casi 20 mil millones de pesos de deuda, y de los 3200 millones de déficit fiscal anual, el borgismo también dejó una muy mala situación que tiene que ver con una enorme cantidad de dinero que se va en intereses.
El relato de la deuda borgista es un cuento de terror. Veamos los hechos.
Como se explicó en una nota en La Opinión la semana pasada, de los 12 créditos que Borge contrató, solo dos fueron a inversión pública.
Los demás fueron parte de una estrategia que consistía en pedir créditos de corto plazo, refinanciarlos una y otra vez, y cuando la carga de intereses era impagable, los pasaba (con la complicidad y el silencio de la mayoría de la Legislatura) a deuda de largo plazo.
Pero ahí había otra trampa. Como se suele dar en estos casos, al pasar a ser créditos de largo plazo se le incluyen ciertas condiciones especiales, y una de ellas es un periodo de gracia para empezar a pagar esa deuda.
Borge se consumió gran parte de esos periodos de gracia, y dejó la bomba para que estallara más tarde.
La administración de Carlos Joaquin se encontró con un escenario complejo: enorme deuda, intereses muy altos, y un déficit inmanejable.
LA REFINANCIACIÓN
Cuando la actual administración estatal decidió reestructurar la deuda, tenía como objetivo principal frenar ese esquema de pago de intereses, que era impagable.
Se bajaron las tasas a más de la mitad (la parte negociable, porque la TIIE es una parte inalterable y su valor responde al mercado) pero aún así, por la mala calificación crediticia del estado en ese momento, las condiciones no fueron las mejores, y los números lo demuestran.
De acuerdo al informe que la Secretaria de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) presentó ante diputados la semana pasada, este 2017 el estado pagó un total de 1771 millones de pesos de su deuda.
1689 millones fueron de intereses, y tan solo 82 millones de capital. Eso significa que por cada peso que se pagó de interés se pagaron 20.6 pesos de capital.
Para 2018 el presupuesto de egresos contempla un pago de deuda de 1969 millones de pesos. De ese total, 104 millones serán para capital, y 1838 para intereses. Entonces, por cada peso que se pague de capital, se pagarán 17.7 de intereses.
A eso, sin embargo, se le debe sumar otros 6 millones que se gastan en coberturas, y 20 millones en otros gastos.
Aún así, bajó considerablemente la relación entre pago de capital e intereses de la deuda.
En 2018 crece 9% el pago de deuda, y 27 % más el pago de capital. La idea del gobierno es mejorar cada año esa relación en porcentajes similares.
La intención es lógica: disminuir de a poco el capital de la deuda para que disminuyan los intereses y en el mediano plazo se vuelva a ser un estado financieramente sano.
A diciembre de este año, el estado aún debe 19235.6 millones de pesos.
REESTRUCTURACIÓN, SÓLO CUANDO HAYA CONDICIONES: VERGARA









