En un mal momento político, la alcaldesa decide dejar de publicar los números de su administración
La última información financiera pública data del 31 de marzo
Regidores opositores se quejan, además, de que aún no ha explicado correctamente la ampliación presupuestal de 135 millones de pesos que logró el mes pasado
De ese dinero, 85 millones van a sueldos y gastos generales
Y solo 10 millones a inversión pública
Hugo Martoccia
La distancia entre el discurso y los hechos suele ser muy grande en política. La presidenta municipal de Cozumel, Perla Tun, había hecho de la coherencia entre ambos una suerte de imperativo ético de su gestión.
Sin embargo, la rudeza de los números no la ayudó en su gobierno, y hoy parece que pretende buscar el camino inverso, el que lamentablemente recorren muchos otros alcaldes.
El Gobierno de Cozumel ha dejado de publicar sus estados financieros en la página de internet, porque supuestamente se está mudando a una nueva plataforma.
Sin embargo, el regidor priista José Luis Chacón dijo que eso no puede ser una excusa; la información la debería tener el Cabildo y no la han entregado, acusó.
Los números dejaron de fluir justamente cuando la queja de los regidores por el manejo del presupuesto se hizo más firme. Dicen que la alcaldesa exagera el peso de la deuda para justificar la lentitud de su Gobierno en solucionar los problemas.
Es una verdad a medias: la deuda de Cozumel es gigantesca; pero también es un problema el manejo del presupuesto.
Nadie se explica cómo es que se logra aumentar el presupuesto anual en más de 135 millones de pesos (un 30 por ciento más que el presupuesto aprobado inicialmente para 2017) pero se destinan 85 millones de ese dinero solo a sueldos y servicios generales.
Hay, parece, un error de prioridades en la gestión.
EL CAOS FINANCIERO, AHORA SIN DATOS
El tema financiero siempre fue un problema para Perla Tun.
La alcaldesa recibió un municipio en quiebra técnica. Al 31 de diciembre pasado, Cozumel tenía una deuda bancaria de 428.4 MDP, y una deuda a proveedores de 228.6 MDP. En total, 657 millones.
Al 31 de marzo, última información disponible, la deuda total habría bajado a 644.6 millones, fundamentalmente por la baja de la deuda de corto plazo a proveedores, que quedó en 215.8 millones, 13 MDP menos que al inicio de año.
Aún así, el problema para el municipio es la magra recaudación comparada con esa deuda. El presupuesto original para 2017 era de 484.2 MDP. O sea, su deuda era el 135 por ciento de sus ingresos. Una administración inviable.
En ese contexto, sobre todo el tema de la deuda de corto plazo asfixiaba al municipio, y generó un presupuesto austero.
Justamente por ese motivo nadie entendió qué pasó que el municipio consiguió 135 millones de pesos más para 2017, pero decidió destinarlos a sueldos y gastos generales, en vez de a otras prioridades de gestión.
MÁS PRESUPUESTO, MAL ORIENTADO
El pasado 30 de junio, en la XX Sesión Ordinaria de Cabildo, la alcaldesa Perla Tun solicitó a los regidores una ampliación presupuestal de 135.6 millones de pesos. La sesión, como casi todas, fue caótica, y la alcaldesa logró que aprueben su propuesta en votación dividida.
La oposición se quejó de que no le explicaban claramente de donde venía ese recurso. Se trata de un aumento del 28 por ciento, un porcentaje inusual para una ampliación presupuestal.
Pero lo que más llamó la atención a los regidores fue el destino de ese recurso. El Gobierno de Perla Tun decidió un reparto polémico de esos fondos extras.
Por ejemplo, para el capítulo servicios personales, que incluye sueldos y compensaciones, se le destinaron 35 MDP más. Y no se entiende por qué. Si el presupuesto original hizo previsiones para todo el año de 215.4 millones de pesos para sueldos. ¿A donde va ese aumento del 16 por ciento, esos 35 millones? ¿Nuevas contrataciones, más compensaciones? A nadie le quedó claro, y no hay información al respecto.
Otro aumento polémico se dio en el capítulo 3000, servicios generales. Allí se incluyen arrendamientos, asesorías, viáticos y gastos en comunicación social, entre otros. Y se le aumentaron 51.4 millones de pesos. Pasó de 136.5 MDP a 187.8 millones.
Es un aumento del 37.6 por ciento. Y otra vez no se entendió cual sería el objetivo de ese gasto.
En comparación, se destinaron tan solo 9.9 millones de pesos más a la inversión pública.

LA MODA DE LA OPACIDAD
En medio de esta situación, se han dejado de publicar los números del Ayuntamiento. Así, es imposible tener una idea más completa del destino de los recursos públicos, y de cómo marcha la situación financiera del municipio.
Hay que aclarar algo: esa falta de información no es privativa de Perla Tun. Los gobiernos de Tulum e Isla Mujeres, por ejemplo, no publican absolutamente nada. No hay ninguna información sobre sus finanzas.
El tema de Perla Tun es más visible simplemente porque esas acciones están muy lejos de sus propias promesas de transparencia.
La alcaldesa ha ido perdiendo apoyo político de sus propios aliados, y la gestión de gobierno tiene déficit importantes, fundamentalmente en seguridad. No pasa por sus mejores días.
Semanas atrás, en una audiencia pública, llegó al punto de que derramó algunas lágrimas al recordar las presiones que sufre como presidenta municipal.
Y lo peor es que parece que se está quedando realmente sola. Su lejanía política con el PAN parece no tener retorno. Y también está deteriorada su relación con el gobernador Carlos Joaquín.
Pero lo peor de todo, sin embargo, es que en un momento de crisis, ese proyecto político parece haber decidido traicionarse a sí mismo.









