El Gobierno Federal ha tomado el control total de la seguridad en el estado
Hay un mando único de hecho: el general Ernesto Martínez Rescalvo, comandante de la 34 zona militar
Otro cruce entre Carlos Joaquín y Remberto Estrada; critican al alcalde el descuido en seguridad
El encargado de despacho en Seguridad Pública de Cancún ni siquiera participó de la reunión
Hugo Martoccia
La situación es grave, hay que trabajar para que no se convierte en un problema serio.
Palabras más, palabras menos, ese fue el mensaje que el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, les dio a los empresarios del estado en la reunión del pasado martes 5 de abril.
Las palabras del funcionario federal retumbaron en todo el salón del hotel Moon Palace, que tenía invitados de todo tipo. El empresariado había llegado a esta reunión con altas expectativas. El hotelero José Chapur lo explicó en pocas palabras antes de ingresar: «Nos citaron ayer en la noche y acá estamos», dijo.
Quería decir que personas con agendas cargadas y complejas, abandonaron todo para escuchar de la propia voz del más alto mando federal de seguridad, cuál es la verdadera situación del estado en esta preocupante escalada de violencia de los últimos meses.
La reunión, que se venía dilatando más de lo esperado, surgió luego de la última matanza en Cancún, ocurrida el pasado domingo 2 de abril, en el bar Santino, a pocos metros de la entrada a la zona hotelera.
Primero, el gobernador Carlos Joaquín viajó de urgencia a la Ciudad de México para ver a Osorio. Bastaron una pocas horas para que sea el Secretario el que decida que su presencia era muy necesaria en el estado. Se reunió primero con autoridades de diversos niveles y con la cúpula mayor de la seguridad nacional. Y luego con los empresarios.
El elenco que acompañó al secretario demostró la gravedad de la situación.

Los empresarios llegaron con dos ideas: oír la realidad, pero también conocer las respuestas. Se notó también un cambio en el discurso. Aquellos hombres de negocios que hace años no querían ni hablar ni oír hablar de una crisis de seguridad, ahora tienen otra mirada.
«Nadie quiere que lleguemos a eso, para eso estamos acá», dijo el mismo José Chapur cuando se le preguntó si Cancun y la Riviera Maya podrían terminar como Acapulco. Una respuesta impensable hace unos pocos años atrás.
En la reunión, Osorio Chong dijo ante empresarios y autoridades diversas lo que minutos antes había explicado ante la prensa, aunque en ese caso fue más descarnado y ahondó en detalles. El Gobierno federal ha identificado exactamente cuál es la situación, y tiene un diagnóstico para resolverla. Pero reconoce su gravedad, sin ambages.
La situación tiene que ver con una lucha de grupos de la delincuencia organizada por el control de la lucrativa plaza de Quintana Roo, que es testigo del nacimiento de un cartel local, con todo lo que eso significa. El diagnóstico es voluntarioso: van a entrar con todo el poder federal a desarticular esas estructuras. Lamentablemente, la historia reciente de México no deja demasiado espacio para la esperanza.
El titular de la Segob dijo que un acuerdo con el estado es que el coordinador de todas las fuerzas será el general Ernesto Martínez Rescalvo, quien es el mando especial de las operaciones interinstitucionales de Apoyo a la Seguridad, o sea, un mando único de hecho en el estado. Su principal gestión estará en la zona norte del estado, que es el punto central de la crisis.
En la Federación saben que el problema viene de tiempo atrás. Hay un descontrol en las fuerzas de seguridad que tiene muchos años, y que derivó en lo que hoy sucede. Pero también hay problemas actuales que acentúan el conflicto.
De allí nace gran parte de las profundas diferencias que se han visto en estos días entre el gobernador Carlos Joaquín y el alcalde de Cancún, Remberto Estrada. En el estado piensan que el municipio no hace nada para depurar su cuerpo de seguridad pública. En la reunión privada, hubo algunas palabras duras del gobernador para el alcalde al respecto.
Tan es así, que Remberto Estrada tuvo una participación marginal en la reunión, y hasta lo marginaron físicamente, al confinarlo a un rincón del presidium. Ni siquiera pudo asistir al encuentro su director de Seguridad Pública, Jonathan Yong Mendoza, que nunca fue ratificado por el Cabildo.
Hasta las formas de ese encuentro entre Osorio Chong y los empresarios dejaron entrever que habrá cambios definitivos. Un empresario con mucha experiencia explicó algo que sorprendió. Las más elementales formas de la política se trastocaron ese día.
Cuando se inició la reunión entre las autoridades y los empresarios todos esperaban que sea el gobernador el que tome la palabra para iniciar el diálogo. No fue así. El mandatario no hizo de anfitrión. Miguel Ángel Osorio Chong tomó la palabra sin más preámbulos.
Todos entendieron el mensaje: la resolución de esta situación «grave», solo será posible si la Federación toma el control. Y ni aún así hay certezas de que pueda resolverse.










