Cancún sí puede convertirse en Acapulco

Cancún sí puede convertirse en Acapulco

Asombrosas similitudes entre ambas ciudades en sus periodos de crisis, según el Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2016

Lucha de carteles por el control de la plaza, y el nacimiento de un cartel local, una coincidencia

Autoridades locales rebasadas, y un operativo del Gobierno Federal, otra.

Hasta los nombres de los carteles se repiten

(La Opinión)
Las coincidencias entre el inicio de la violencia en Acapulco y en Cancún es preocupante. De acuerdo a datos oficiales recabados por el Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2016, el proceso en ambas ciudades muestra coincidencias que deberían tomarse muy en serio.

Pero hay que entender algo: la situación puede ser parecida pero el impacto sería muy diferente. Acapulco perdió casi todo su turismo internacional, que es muy sensible a la violencia. Pero más del 95 por ciento de sus visitantes son nacionales, por lo cual el impacto económico es restringido.

En Quintana Roo los números son diametralmente opuestos. El 75 por ciento del turismo del estado es extranjero, por lo cual un impacto considerable en éste, sería nada más y nada menos que una catástrofe económica.

El mencionado Atlas fue realizado de manera conjunta por el Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República, y Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia ( Casede) y arrojó datos preocupantes.

LAS COINCIDENCIAS

1- La primera coincidencia tiene que ver con el contexto macro. O sea, la lucha de carteles por el control de la plaza, y el ingreso de un nuevo jugador. En Guerrero fue el Cartel del Golfo, que en el año 2005 llegó para apoderarse de la plaza

En el caso de Quintana Roo, es el Cartel de Jalisco Nueva Generación.

2- La segunda coincidencia es de nombres. En aquel escenario en Guerrero, el brazo armado del Cártel de Golfo fueron Los Zetas, mientras que sus rivales, el Cartel de Sinaloa, creó a Los Pelones.

Esos dos grupos son parte de la disputa de Quintana Roo. De acuerdo al Cuadro «Principales grupos de la delincuencia organizada y sus células criminales en México 2016», en Quintana Roo hay presencia de Los Pelones, y por otro lado los Zetas, por medio de las Fuerzas Especiales Zetas.

«El enfrentamiento entre Los Zetas y Los Pelones afectó particularmente a las regiones de Costa Grande y Acapulco», dice el estudio. «En ambas, la magnitud de la violencia generada por el crimen organizado comenzaría a mostrar los macabros contornos que llegaría a adquirir la guerra del narcotráfico en Guerrero». La frase es una advertencia para Quintana Roo.

3- En el caso particular de Acapulco y Cancún aparecen carteles propios. Según el mencionado cuadro, aquí existe el Cartel Independiente de Cancún, que está en construcción. Y aclara: «Existe un conflicto por el control territorial entre Los Zetas, el cártel del Golfo y Cártel Jalisco Nueva Generación».

En el caso de Acapulco también nació, al inicio de la crisis de violencia, el denominado Cartel Independiente de Acapulco. Dicho cártel nació luego de la detención de Edgar Valdéz Villarreal, «La Barbie», en agosto del 2010, cuando la estructura bajo su mando se fracturó, y varios de sus lugartenientes armaron un cartel independiente.

Dicho cártel dominó durante algunos años Acapulco, que coinciden con la baja de la violencia, pero desde fines de 2015 su debilitamiento generó una nueva lucha por la plaza, dice el estudio.

4. El aumento de homicidios también muestra signos parecidos.

En Acapulco pasó de 467 en 2010 a 1,114 en 2011, es decir, aumentaron un 138 por ciento en sólo un año. En 2011 y 2012 llegaría a ser la ciudad más violenta del país, según la tasa de asesinados por población.

En Quintana Roo, fundamentalmente en Cancún, las ejecuciones pasaron de 38 en 2015 a 60 en 2016. Pero si se toman en cuenta las 33 del primer trimestre de este año, es un aumento del 200 por ciento contra el mismo periodo del año anterior.

Un dato extra llamativo es el ataque contra el edificio de la Fiscalía General del estado en Cancún, que se corresponde con el ataque que en abril de 2006 comandos armados realizaron contra dos sedes policiales de Acapulco.

Un par de meses antes, en febrero 2006, el Gobierno Federal había puesto en marcha el Operativo Conjunto Guerrero.
POSIBILIDADES Y AMENAZAS

El mencionado estudio explica también dos situaciones de diversos estados que tienen que ver con lo que pasa en Quintana Roo.

Una tiene que ver con lo sucedido en Baja California Sur. Uno de los párrafos podría haber sido escrito para este estado.

«Más allá de actores o lugares específicos, de la situación en Baja California Sur destacan
las consecuencias de la anarquía generada en lugares donde se rompen las reglas previamente establecidas, situación que abre la oportunidad para la incursión de nuevos protagonistas, tanto de la misma organización como de las rivales, que se disputan de forma violenta el poder para
la elaboración de nuevas reglas, que deriven en nuevos equilibrios y cesen el conflicto entre las partes. Desafortunadamente, las instituciones de seguridad estatales son sólo un actor más, y no siempre el más fuerte o el decisivo para poner orden a estos periodos violentos».

El otro párrafo importante es el que tiene que ver con lo que significa el Cártel Jalisco Nueva Generación, que es el que intenta entrar a la plaza, según el estudio.

«La integración de un ala armada capaz de ejercer un manejo profesional de principios y técnicas de guerra no convencional, le proporcionan una gran capacidad para hegemonizar territorios estratégicos frente a sus enemigos y potenciales competidores. Esta última dimensión constituye un riesgo adicional en términos de seguridad estratégica y gobernabilidad para el Estado», dice.

Y otro más preocupante: «Al mismo tiempo, puede estar articulado con contactos de primer nivel en términos de la construcción de redes de impunidad dentro de circuitos institucionales estratégicos del Estado, vinculados a su vez con redes empresariales integradas en la economía formal, de manera que sus inversiones tienen la posibilidad de florecer con escasa penalización estatal».

El estudio también explica, casi a manera de conclusión, que la llegada de un grupo muy poderoso, genera más violencia «porque los grupos criminales más pequeños carecen de la capacidad necesaria para controlar todo el proceso de las grandes operaciones del tráfico de drogas. De allí que para suplir los ingresos que antes recibían por el narcotráfico, incurran en comportamientos propios de la mafia, tales como la oferta de protección a los mundos legal e ilegal, así como en la comisión de delitos predatorios que, como el secuestro, requieren un uso más intensivo de acciones violentas».

Ojalá Cancún y Quintana Roo estén a tiempo de evitar ese destino.