Hugo Martoccia – Mesa Chica
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En unas pocas semanas, Lili Campos pasó de la tranquilidad de una reelección pactada y consensuada con la 4T, a la incertidumbre y la soledad política. En un lapso de pocos días supo que su proyecto de continuidad ya no cuenta con los avales que tenía. Un mundo diferente se ha presentado ante ella. Aun así, la alcaldesa de Solidaridad ha decidido, hasta hoy, jugar por la reelección en un escenario adverso por todos lados.
Mensajeros diversos, todos con peso político, le han hecho saber a Lili que lo mejor sería que no busque la reelección. Como este espacio lo dio a conocer la semana pasada, se le ha ofrecido ser senadora por el PAN, lo que significaría una muy elegante salida de la presidencia municipal, manteniendo a la vez una carrera política de gran proyección.
Lili desechó esa posibilidad en privado y en público. En privado dijo que hay un acuerdo político para que ella vaya a la reelección, y que ese acuerdo debería, incluso, contar con la complicidad de MORENA, que tendría que ponerle algún candidato a modo y sin apoyo oficial para que ella gane con tranquilidad.
Ese acuerdo, que esta columna ha recordado en varias oportunidades, surgió en el sexenio pasado entre Carlos Joaquín y la 4T, y para la alcaldesa aún está vigente. Voces autorizadas aseguran, sin embargo, que hasta el propio ex gobernador ya le ha hecho saber que las cosas han cambiado.
En público, Lili aseguró ante los medios de comunicación que no sólo buscará su reelección, sino que hará campaña sin pedir licencia a su cargo. Es una decisión audaz y polémica, porque así quedará parada en la delgada linea de la inhabilitación. Hay una zona gris entre lo que puede y no puede hacer un funcionario que es a la vez candidato, que da lugar a decisiones arbitrarias de las autoridades electorales. El riesgo es mayúsculo.
Pero es otro de los riesgos que Lili parece estar dispuesta a enfrentar.
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LA COALICIÓN ROTA
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La salida del PRD de la alianza con el PAN y PRI es otra mala noticia para la alcaldesa de Solidaridad. No puede decirse que el PRD sume o reste un aluvión de votos. Pero sí puede ser un factor determinante en una elección cerrada, como la que se espera en ese municipio.
Hay quienes recuerdan que cuando Cristina Torres buscó su reelección como alcaldesa en 2018, uno de los errores que la llevaron a perder ante Laura Beristain fue que no cobijó al PRD, y gran parte de ese partido se fue con la morenista.
Las últimas elecciones en Solidaridad se han definido por entre 2 mil y 4 mil votos. En la elección de Ayuntamientos de 2021, el PRD logró más de 1700 votos en ese municipio, y Lili ganó por una diferencia de 3400.
En 2018, el PRD logró 3700 votos, que fue un número similar al que hubo entre el primero y segundo lugar. O sea, un partido como el PRD, con un buen candidato, puede ir por su base histórica y generarle un verdadero problema a Lili. MORENA tiene un voto sólido que no se moverá.
Hay dos datos extras a tomar en cuenta. Uno es que cuando Lili ganó, la situación era distinta. MORENA había abandonado a su suerte a Laura Beristain, que compitió sola, sin el apoyo del partido, mientras Lili tenía todo el apoyo del estado. Y aun así, apenas ganó por tres mil votos.
Una anécdota de aquellos días es que la Fiscalía de Carlos Joaquín encarceló a todos los operadores electorales de Laura antes de la apertura de las casillas. MORENA ni siquiera emitió una queja formal contra ese atropello. Hasta ese punto llegaba el acuerdo entre el ex gobernador y la 4T para que ganara Lili.
Esa acuerdo, como se ha dicho, ya no existe.
Otro dato extra: la reelección no les gusta a los solidarenses. No solo Cristina Torres y Laura Beristain perdieron cuando intentaron reelegirse. Casi ninguno de los anteriores alcaldes que participaron de alguna elección pudieron ganar. En esa lista están Marciano Toledo, Javier Cal, Gabriel Mendicuti, y Filiberto Martínez, que perdieron cuando quisieron volver a ser alcaldes, y hasta Román Quiam, que fue diputado federal por el distrito, pero perdió en esa demarcación que había gobernado.
Filiberto, cuando fue candidato a diputado, y Carlos Joaquín a gobernador, son las únicas dos excepciones a esa regla.
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¿LA OPORTUNIDAD DE MORENA?
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