El ex gobernador Carlos Joaquín dejó un bloque de funcionarios en puestos institucionales clave.
Eso le permite frenar cualquier avance de las causas por corrupción en su contra.
Son el Fiscal Oscar Montes de Oca y el Auditor Manuel Herrera Palacios.
Además de la Fiscal Anticorrupción Rosaura Villanueva Arzápalo, y el Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa, Jesús Antonio Villalobos.
No habrá verdadera 4T en Quintana Roo mientras el neojoaquinismo residual tenga semejante poder.
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(La Opinión)
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El ex gobernador Carlos Joaquín dejó un sólido bloque de funcionarios en puestos institucionales clave, que le permiten frenar cualquier avance de las causas por corrupción en su contra y le garantizan tranquilidad y control político en áreas importantes del estado.
Se trata del Fiscal General del Estado, Oscar Montes de Oca; el titular de la Auditoría Superior del estado (Aseqroo) Manuel Herrera Palacios; la Fiscal Anticorrupción, Rosaura Villanueva Arzápalo, y el Presidente del Tribunal de Justicia Administrativa (TUA), Jesús Antonio Villalobos.
Ellos conforman el bloque más fuerte del “neojoaquinismo residual” (aunque no el único) que aún tiene mucho poder en el actual gobierno de Mara Lezama.
Tener esos aliados no es un dato menor para Carlos Joaquín, en momentos en que se deben cerrar los procesos de Entrega Recepción del Gobierno Estatal.
Tapar la monumental deuda a proveedores de 7159 millones de pesos, de muy dudosa procedencia, así como las obras mal realizadas (o nunca realizadas) con el crédito de 820 millones de pesos que solicitó el ex gobernador, son dos ejemplos claros de qué tan importante es tener a esos funcionarios cuidándole las espaldas.
Más aún en momentos en que diversas investigaciones periodísticas empiezan a encontrar decenas de empresas fantasmas que cobraron millones por servicios nunca prestados, o la ya inminente investigación por diversos despojos de tierras en los que están involucradas figuras muy cercanas al ex gobernador.
Pero mientras tenga sus propios funcionarios, nada va a pasarle a Carlos Joaquín.
La Auditoría nunca va a revisar sus cuentas; las causas penales en su contra van a frenarse en la Fiscalía General y en la de Anticorrupción, y todo lo demás morirá en el Tribunal de Justicia Administrativa, que maneja su ex consejero jurídico.
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AÑOS DE IMPUNIDAD
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