Provoca Niño Verde conflicto de CJ y Remberto; interfiere en seguridad de Cancún

Provoca Niño Verde conflicto de CJ y Remberto; interfiere en seguridad de Cancún

Se lo dijo el propio alcalde de Cancún al Gobernador el pasado jueves

Carlos Joaquín había sentenciado políticamente a Remberto: «Se rompen las relaciones con Cancún», le había dicho a su gabinete

Fue por la falta de coordinación en seguridad, de la cual culpa a Remberto

Pero el alcalde de Cancún dijo que la llegada del súper asesor Leyzaola, que es el origen del conflicto, fue una operación del «Niño Verde»

Ahora hay un impasse tenso, que puede romperse en cualquier momento

 

Hugo Martoccia

 

El gobernador Carlos Joaquín estaba furioso, como pocas veces se lo ha visto en público. Fue el jueves pasado, a la salida de un evento en la zona hotelera de Cancún. A unos pasos de él caminaba Remberto Estrada, alcalde de Benito Juárez.

Ambos subieron a la camioneta del gobernador. Allí estalló la furia que Carlos Joaquín había contenido durante días. El mandatario estatal le pidió a Remberto Estrada explicaciones por los problemas en la coordinación en la seguridad pública entre los diversos niveles de Gobierno.

Remberto intentó defenderse pero al final no soportó la presión. Le dijo al Gobernador que el líder del PVEM, Jorge Emilio González Martínez, el Niño Verde, era el origen de todo.

Desde la Ciudad de México (desde su teléfono celular, en realidad) el dirigente del Verde Ecologista operó la llegada del súper asesor de Seguridad de Cancún, Julián Leyzaola. Fue un acuerdo con el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. El gobernador se enteró por teléfono.

La breve reunión entre el gobernador y el alcalde terminó un poco mejor de lo que había comenzado. Con el nombre de un culpable sobre la mesa. Y con la idea de un impasse; de buscar la forma de trabajar en coordinación.

Los hechos del mismo jueves en la tarde, con dos ejecutados (uno de ellos, Héctor Casique, es un caso políticamente muy sensible) balaceras en las calles, el descubrimiento de un secuestro y de una banda de alta peligrosidad, volvieron todo al punto anterior.

La tensión entre ambos niveles de gobierno es de pronóstico reservado.

 

 

LOS PORMENORES DEL CONFLICTO

 

Desde hace algunas semanas, tanto las fuerzas federales como las estatales que conforman la Mesa de Seguridad en el Estado, le habían llevado una queja al gobernador. En pocas palabras, lo que critican es que la policía de Cancún no acepta un sistema de coordinación con un mando único.

El problema, dicen, es Julián Leyzaola, un teniente coronel que tuvo mucho éxito en bajar el índice de delitos en Tijuana y Ciudad Juárez, pero que quiere imponer su plan de seguridad sin que nadie le diga lo que debe hacer. Su historial de graves violaciones a los derechos humanos tampoco ayuda mucho.

La policía de Cancún informa y participa, pero tiene su propia agenda. Las fuerzas federales dicen que así no se puede trabajar, por un dato central: la Policía Municipal es, por número y presencia, la fuerza de seguridad más grande del municipio. ¿Cómo combatir el delito si esa fuerza actúa aparte de las demás?

Desde hace unos días Carlos Joaquín había repetido entre diversos colaboradores suyos una frase que llamaba la atención. «Se rompen las relaciones con Cancún».

El miércoles en la mañana, luego de desayunar con periodistas, el Gobernador declaró públicamente que el municipio no está coordinado con las demás fuerzas de seguridad. Pocas veces Carlos Joaquín hace públicos los conflictos privados. En ese momento, sus colaboradores entendieron que el problema era serio.

El mismo miércoles en la noche, el equipo de prensa de Remberto Estrada hizo circular un boletín titulado «Respalda Gobierno Federal trabajo de Remberto Estrada en materia de seguridad». Pero lo más simbólico era la fotografía que lo acompañaba. El alcalde y Osorio Chong estrechándose las manos.

El gobernador estalló en furia, porque lo tomó como una provocación. Eso fue lo que cara a cara le dijo a Remberto, y fue cuando el alcalde culpó de toda la operación política al Niño Verde.

Jorge Emilio González Martínez opera con mano de hierro dentro de su partido y en los lugares donde éste es Gobierno. Se jacta de tener más poder y más llegada que los gobernadores con el Presidente Enrique Peña Nieto.

Remberto se declaró víctima de ese entramado de poder inalcanzable.

 

LA INFLUENCIA DEL NIÑO VERDE EN QUINTANA ROO

 

La política tiene vueltas a veces realmente inesperadas. El Gobierno del estado y el PRI más opositor coinciden en que ya es hora de ponerle un alto a la influencia de Jorge Emilio González Martínez en Quintana Roo.

«Todo lo que toca lo corrompe; no hace política, hace negocios», dicen muy cerca del gobernador, cuando se refieren al Niño Verde.

«Él acordó todo con Beto Borge y así nos fue», dicen en la otra punta del sistema político local, en el PRI que es acérrimo enemigo de Carlos Joaquín.

«Parece increíble cómo son las cosas, pero lo que hoy nos conviene a todos es un PRI más fuerte para que puedan frenar al Niño Verde», dice un hombre de pláticas frecuentes con el Gobernador.

Lo cierto es que la coincidencia es que cada vez mayor entre la clase política local, provenga de donde provenga: hay que frenar al Niño Verde, dicen.

Su última operación política ha puesto en jaque, nada más y nada menos, que a la seguridad pública de Cancún. Quizá sea la hora de que esa estrella, ajena a este cielo, comience perder a brillo.