Sin agenda política ni mediática, la dirigencia de MORENA no le aporta a Mara ni a la 4T
La dirigente estatal, Johana Acosta, no participa de la agenda pública y tampoco organiza el partido.
MORENA no ha acompañado, hasta ahora, el proyecto de Mara Lezama.
Las alcaldesas Mary Hernandez, Yensunni Martínez y Juanita Alonso, a quienes se les dio el control del partido, no terminan de ponerlo en marcha.
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(La Opinión)
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En Quintana Roo sucede un fenómeno extraño. Los partidos de oposición han quedado opacados por el ascenso del lopezobradorismo al poder, y casi no tienen vida interna ni posiciones públicas.
Y aún peor que eso; el PAN, que debería ser la principal oposición del estado, ha dado un paso fundamental para sumarse a la órbita política de la gobernadora Mara Lezama, con la inminente designación de Reyna Tamayo como dirigente estatal.
Pero lo que más llama la atención es la situación de MORENA. Mientras los demás partidos no tienen prácticamente agenda mediática ni trabajo interno, por la situación electoral en la que están, MORENA carece de lo mismo, pero por decisión propia.
El partido más grande del estado; que tiene gobernadora, seis municipios y el grupo legislativo más grande del Congreso con 10 diputados, no funciona.
Desde agosto pasado, MORENA eligió una nueva dirigencia que encabeza Johana Acosta, pareja de la alcaldesa de Felipe Carrilo Puerto, Mary Hernández.
Como Secretario General quedó Eduardo Basurto, esposo de la alcaldesa de Cozumel, Juanita Alonso; y el Secretario de Organización es David Hernández, esposo de la alcaldesa de Othon P. Blanco, Yensunni Martinez.
O sea, los principales cargos quedaron en manos de tres aliadas de Mara Lezama, lo cual es lo más normal. Pero hasta ahora ninguna de esas alianzas le ha dado volumen mediático y político a la 4T.
En ninguno de los temas polémicos que ha tenido el estado en estos días ha aparecido MORENA.
No se pronunció sobre la despenalización del aborto; sobre el conflicto con ejidatarios en Lázaro Cárdenas; sobre la necesidad o no de bajar el presupuesto de la promoción turística para programas sociales; sobre el reparto del presupuesto en un modo amplio, ni sobre la gigantesca deuda a proveedores que dejó el ex gobernador, Carlos Joaquín, por ejemplo.
Nada. MORENA no ha tenido ninguna postura pública a favor de la Cuarta Transformación o en auxilio de algún tema polémico en el cual la gobernadora necesite un respaldo. Por ejemplo, el del presupuesto, en donde la gobernadora enfrentará (si realmente apuesta a una transformación) a todos los poderes reales y fácticos del estado.
MORENA está obligado, como el partido del gobierno, a impulsar la agenda de la 4T en los temas más candentes del estado, para aportarle volumen ideológico al proyecto. Pero no lo hace.
En ese sentido, ha aparecido bastante más el presidente del Consejo Estatal, el regidor Jorge Sanen, un hombre de todas las confianzas de Mara, que ha tenido algunas posturas públicas más cercanas al papel que debe cumplir.
Pero el problema de MORENA no es sólo de posturas políticas o mediáticas. Tampoco se mueve hacia el interior.
Hoy, funciona como una espontánea maquinaria electoral que se mueve cada vez que lo requiere el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero que no tiene vida interna ni participa del debate público.