Ya es hora de preguntarse si el Tramo 5 del Tren Maya se va a poder construir

Ya es hora de preguntarse si el Tramo 5 del Tren Maya se va a poder construir

Entre Cancún y Tulum la obra apenas lleva un 20% de avance, y sufrirá otra demora por un nuevo amparo. 

Sin ese tramo, el Tren es una obra inconclusa e imposible de costear desde el Estado. 

El enfrentamiento de AMLO con el Poder Judicial abre la puerta a más trabas. 

El Presidente insiste con que estará listo a fin de año. 

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(La Opinión) 

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El Tramo 5 sur y norte del Tren Maya, que se ubica entre Cancún y Tulum, sufrirá una nueva demora luego de que un Juzgado de Distrito otorgó una suspensión definitiva para paralizar cualquier obra de tala y desmonte en zonas donde no se ha dado un cambio de uso de suelo. 
La decisión judicial es otro golpe al proyecto, que se ha convertido en una obsesión para el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Entre Cancún y Tulum la obra apenas lleva un 20% de avance, y todas las semanas enfrenta un nuevo conflicto. 
El problema no es en sí la suspensión otorgada, que podría sortearse en poco tiempo, sino el constante asedio judicial que hay sobre la obra. Diversas organizaciones ecologistas han presentado decenas de amparos, y, por lo que se ve, siempre encuentran algún Juez dispuesto a darles la razón. 
Esta situación tiene dos artistas. Por un lado, el poder económico y de lobby de algunas de esas organizaciones. Si bien algunas tienen intereses claramente ecológicos, otras tienen vinculaciones políticas con capacidad de “convencimiento” en diversas esferas de la Justicia.
Por supuesto, no se pueden minimizar los errores de normatividad ambiental cometidos desde el Gobierno Federal por la premura para realizar la obra. 
Por otro lado, el enfrentamiento del Presidente López Obrador con el Poder Judicial abre la puerta a más trabas. La Justicia tiene modos muy diversos para hacerle la vida difícil a sus adversarios. 
Por lo pronto, el Presidente ha puesto al Tren Maya al tope de su agenda, al punto de que visita cada 15 días la región para constatar su avance. 
Pero la realidad es que más allá de la voluntad, los enemigos políticos se multiplican, y ya es hora de preguntarse si esta vez van a poder torcer la voluntad presidencial. 
Según un informe de la SEDENA, en octubre pasado el Tramo 5 ya tenía un retraso de por lo menos 10 meses, pero esos números ya se superaron. 
Entre los juicios, el descubrimiento de vestigios arqueológicos, y los cambios de trazado, el Tren ha tenido un avance muy lento en la zona. Y no hay que olvidar que en su primer año generó irregularidades que aún son investigadas dentro de Fonatur. 
Lo cierto es que frenar el Tramo 5 del Tren Maya sería, para los opositores de AMLO, un triunfo político gigantesco. 
Sin el Tramo 5, el Tren es una obra inconclusa, inviable, e imposible de costear desde el Estado. Y sería, quizá, el primer gran fracaso de la 4T.
No es poco lo que está en juego.