¿A dónde va la relación Mara-PT? Rompimiento o reconciliación

¿A dónde va la relación Mara-PT? Rompimiento o reconciliación

La decisión del PT de no acompañar la reestructuración de deuda de la gobernadora llevó la situación al límite.

En el PT dicen que el camino para operar un voto positivo era simple, pero el Gobierno estatal no quiso recorrerlo. 

Y en el entorno de Mara aducen que la explicación sobre la reestructuración siempre fue clara, y era una cuestión de voluntad política aprobarla. 

La propia gobernadora intentó la noche del domingo hacer cambiar de opinión al PT, pero ya era imposible. 

¿Déficit de operación política o de interés?.

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(La Opinión) 

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La decisión de los diputados del PT, instruidos por su dirigencia nacional, de no aprobar la reestructuración de deuda que solicitó Mara Lezama, llevó la relación entre la gobernadora y ese partido a un punto límite, justo en la víspera de un proceso electoral donde la 4T quiere ir en bloque. 
La historia es conocida y la relató La Opinión desde el pasado viernes. Ese día se dio a conocer mediante una nota que el PT no votaría a favor de la reestructura, si no se le garantizaba que no era nueva deuda. 
Fue una orden de la dirigencia nacional, porque el partido está obligado, por estatutos, a votar en contra de cualquier endeudamiento. 
Y ahí se estableció claramente cuál era la ruta que había que seguir. El “Profe” Anaya, histórico líder nacional del PT, quería un aval de la Secretaría de Gobernación o la de Hacienda y Crédito Público, mediante el cual manifestaran un apoyo del Gobierno Federal a esa reestructura.
Parecía un camino político fácil de recorrer, pero nadie lo recorrió, aún cuando es sabido que Mara tiene fluidas relaciones en el Gobierno Federal. 
El tema estalló la noche del domingo, cuando el PT dijo que estaba firme en su negativa de votar esa iniciativa de la gobernadora. Allí, hubo horas frenéticas en las cuales diversos operadores de Mara intentaron cambiar el sentido del voto de los diputados, pero no lo lograron. 
Incluso, la propia Mara intentó mover esa decisión con la dirigencia nacional. Ya casi sobre la hora de la sesión del Congreso tuvo comunicación con la senadora Geovanna Bañuelos (a la derecha, en la fotografía que acompaña la nota) pero le dijeron que si no había un aval, era imposible un acuerdo. Y el PT votó en contra. 
Con los hechos consumados, las posturas se han radicalizado aún más. 
En el Gobierno dicen que es una muy mala señal que una alianza de izquierda que por primera vez es Gobierno, llegue dividido a votaciones fundamentales. Y no entienden la postura del PT, cuando, dicen, es evidente que no se trata de nueva deuda. 
En el PT se hacen tres preguntas. La primera es que si era tan claro que no es nueva deuda, porque nadie lo avaló. 
La segunda es: ¿Qué Gobierno comparten?. Consideran que el partido ha quedado totalmente relegado en el reparto de poder, que sólo lo tienen el Verde y MORENA.  
Y la tercera pregunta es porqué, si el Gobierno estatal tuvo todo el fin de semana para operar el tema, con el Presidente López Obrador y medio gabinete en el estado (entre ellos Luisa María Alcalde, Secretaria de Gobernación) ningún operador del marismo se encargó de conseguir un aval federal que parecía una tarea muy sencilla. 
¿Déficit de operación política o de interés? Nadie lo sabe. 
Lo cierto es que la relación Mara-PT, que no era buena, está ahora en su peor momento.
Sólo resta saber si esto tendrá un impacto en la alianza de la 4T para 2024. 
Si separan, ambas partes tienen riesgos que enfrentar. El PT debería luchar sólo por conservar su registro, una tarea nada fácil. Y Mara debería encabezar una alianza MORENA-Verde que tendría muy poca “izquierda” o progresismo para presentar.