Como lo anticipó La Opinión, la Junta pide que se haga nuevamente la terna, y recobró su papel de autoridad máxima en al UQROO.
Dijo que la terna enviada es “claramente inconsistente con los criterios de evaluación establecidos”.
Esa terna estaba integrada por Andrés Gáber Bustillos, Tirso Juan Ordaz Coral y Lucelly Marianela Roldán Carrillo.
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(La Opinión)
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La Junta Directiva de la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UQROO) no válido la terna de integrantes para ocupar la Rectoría que envió la Comisión Especial por considerarla “inconsistente”, y ordenó que se realice una nueva terna en base a los criterios legales.
Como lo anticipó La Opinión hace unas horas, la Junta estaba muy inconforme con ese proceso de selección, y recobró su papel de autoridad máxima en al UQROO.
Este es el comunicado completo de la Junta, donde explica los pasos a seguir:
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De acuerdo con el interés de la H. Junta Directiva de mantener oportunamente informada a la comunidad universitaria y a la sociedad en general acerca del proceso de designación de la persona que ocupará la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo durante el período 2023-2027, hacemos del conocimiento público la siguiente información:
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El pasado 20 de junio la Comisión Especial, encargada de proponer la terna de aspirantes a la Rectoría, entregó a la H. Junta Directiva el acta con los resultados de su trabajo. Su propuesta de terna quedó integrada por el Dr. Víctor Andrés Gáber Bustillos, el Mtro. Tirso Juan Ordaz Coral, y la Dra. Lucelly Marianela Roldán Carrillo.
• El 27 de junio la H. Junta Directiva, reunida en sesión ordinaria, analizó la sustentación de la terna propuesta por la Comisión Especial, la contrastó con la documentación disponible acerca de todas y todos los aspirantes registrados, y tomó la decisión de no validar la propuesta enviada por considerarla claramente inconsistente con los criterios de evaluación establecidos en el artículo 24 del Reglamento de la Junta Directiva y los apartados VIII y IX de la convocatoria.
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El día de hoy, 28 de junio, la H. Junta Directiva notificó por escrito su decisión a la Comisión Especial y la instruyó para que, en el plazo establecido en el artículo 26 del Reglamento de la Junta Directiva, reconsidere en su totalidad la terna propuesta, teniendo en cuenta rigurosamente los méritos académicos, la experiencia y la calidad de los planes de trabajo de las y los aspirantes registrados.
Como resultado de la situación arriba descrita, la H. Junta Directiva deberá realizar ajustes en el calendario de la convocatoria, los cuales se anunciarán oportunamente una vez que la etapa de validación de la terna haya concluido. En ningún caso, los ajustes afectarán el compromiso de concluir el proceso a más tardar el 15 de agosto de 2023, de acuerdo con la fecha establecida inicialmente en la convocatoria”.
Atentamente
H. Junta Directiva
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Para entender el contexto, hay que ir al inicio de todo y entender los cruces de poder que hay allí.
Vale recordar, en este punto, que a la hora de legislar la autonomía de la UQROO, se determinó que para el nombramiento del titular de Rectoría, la Junta conformaría una Comisión Especial, tripartita y proporcional, integrada el Consejo Universitario, el Patronato y el Consejo Social.
De ahí salen los nombres entre los cuales luego la Junta elige uno como titular de la Rectoría.
El problema es que ese “paso previo” por la Comisión Especial también funciona como un corset. Llegan nombres pre cocinados que le quitan mucho poder de decisión a la Junta, a la que sólo le queda avalar nombres pre asignados. Y además, esa Comisión permite la intromisión de nuevos grupos empresariales y políticos en la vida universitaria, lo cual es el verdadero fondo del asunto.
La salida que se encontró para dar vuelta esa situación, es que en la misma legislación de la autonomía, la Junta se guarda para sí la facultad de “resolver en definitiva como última instancia, los conflictos que se presenten entre las distintas autoridades universitarias”.
Y eso es lo que hizo.
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